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Viernes 14 de Octubre de 2016

Bob Dylan, un poeta del folk-rock, premio Nobel de Literatura 2016

La secretaria general de la Academia sueca dijo que el trovador "escribe una poesía para el oído, que debe ser declamada".

El cantautor estadounidense Bob Dylan, trovador cuya obra influencia desde hace medio siglo el mundo del folk-rock, fue galardonado ayer con el premio Nobel de Literatura, convirtiéndose en el primer músico laureado por la Academia Sueca.

Bob Dylan, de 75 años, fue premiado por haber "creado nuevos modos de expresión poética dentro de la gran tradición de la música estadounidense", anunció la secretaria general de la Academia, Sara Danius.

El anuncio fue recibido con vítores del público presente en la majestuosa sala de la Bolsa de Estocolmo, aunque dejó un poco sorprendidos a los comentaristas acostumbrados a ver galardonados a los grandes prosistas de nuestro tiempo.

"Bob Dylan escribe una poesía para el oído, que debe ser declamada. Si se piensa en los antiguos griegos, en Safo, en Homero, también escribían poesía para decir, preferentemente acompañada con instrumentos", declaró Danius a la televisión pública SVT.

Hubo "una gran cohesión" entre los miembros de la Academia para elegir a Dylan, agregó Danius al defender la decisión de la Academia.

"Se inscribe en una larga tradición que remonta a William Blake", el célebre poeta inglés muerto en 1827, afirmó Danius, citando "Visions of Johanna" (Visiones de Johanna) y "Chimes of freedom" (Campanadas de Libertad).

"Tiene un don extremo de la rima. Es un sampler literario que convoca la gran tradición y puede combinar en forma absolutamente novedosa músicas de distinto género", agregó.

Activista, pacifista, católico, trovador, eléctrico, ídolo de masas y figura de culto, Dylan logró como nadie, en 50 años de carrera imparable, sintetizar la compleja sociedad estadounidense, ser una voz clave en el cambio de paradigma cultural de los años 60, no encasillarse en ningún estilo comercial, configurar una voz propia que supo convertirlo en una estrella de rock y, a su vez, en un poeta atemporal que marcó a varias generaciones.

Nacido como Robert Allen Zimmerman en Duluth, Minnesota, Estados Unidos, un 24 de mayo de 1941, el artista se inspiró en el poeta británico Dylan Thomas para utilizar un nombre artístico que se convertiría, con los años, en un sello indiscutible no solo de la música folk estadounidense sino de toda la cultura del siglo XX: pocas obras pueden explicar tan precisamente el devenir de la sociedad moderna de los últimos 50 años.

Autor de una lírica inconfundible que sigue influenciando a generaciones de artistas, Dylan concibió una obra que nació en Greenwich Village, barrio de Manhattan, con el folk contestatario símbolo de la contracultura que se volvió inolvidable a partir de canciones como "Master of War", "The Times They Are a-Changing", "A Hard Rain's a-Gonna Fall", "Mr Tambourine Man" y el célebre "Blowin' in the wind", una especie de himno pacifista.

En ese barrio de Nueva York al que llegó tras los pasos de su ídolo Woody Guthrie, músico folk de protesta, Dylan se relacionó con los escritores de la Generación Beat, experiencia que marcó profundamente su propia visión a través de sus reuniones con Jack Kerouac, Neal Cassady, William Burroughs y Allen Ginsberg, entre otros autores. De esa época surgió "Like a Rolling Stone", que modificó en su momento el concepto de canción.

Pero, como bien retrató Martin Scorsese en su documental "No Direction Home", Dylan no se ancló en su personaje de folk clásico y fue por más, influenciado por la ola pop que desembarcó desde Inglaterra en los Estados Unidos. Un ejemplo emblemático de ese momento fue el Newport Folk Festival de 1965, cuando Dylan interpretó su primer set eléctrico, recibiendo criticas de los sectores más puristas del género.

Ese sería el primer salto sustancial de Dylan, que no dudó en cambiar de rostro miles de veces, siempre manteniendo el carácter único de su expresión, pasando por los más diversos temas: revoluciones sociales, costumbres culturales, la furia de la ciudad, las formas del amor, el tema del divorcio, la vida religiosa, la fama, el peso de la modernidad y, como siempre, la vida íntima de las personas que conforman la sociedad.

Además de ser autor de más de 30 discos con los que modificó la historia de la música popular del siglo XX, Dylan escribió dos libros: "Tarántula", una suerte de poemario escrito a modo de monólogo interior en 1965, inspirado en su experiencia con la Generación Beat, y "Crónicas. Volumen 1", publicado en 2004, donde traza un recorrido por su propia vida a partir de una historia de la música americana mezclada con recuerdos, anécdotas, reflexiones y pensamientos.

Ganador del Príncipe de Asturias en 2007, el Pulitzer en 2008 y la Medalla Presidencial de la Libertad en 2012 —entregada por el presidente Barack Obama—, Dylan obtuvo el Nobel por ser "un gran poeta en la tradición de habla inglesa, un sampler increíble y original que encarna la tradición y que por 54 años se ha dedicado a eso, reinventándose constantemente y creando una nueva identidad", según sostuvo Sara Danius, secretaria permanente de la Academia Sueca.

El Nobel al autor de "Blood on the Tracks" desató algunas críticas: que su obra no es estrictamente literaria, que no tiene demasiados libros, que no escribió novelas. Esos críticos olvidan que Dylan encontró en la música un medio para transmitir su poesía, cargada de lirismo, narrativa, retórica, metáfora e imágenes que le dan forma a una poética fuera de serie que explica como ninguna la historia moderna de los Estados Unidos.

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