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Martes 24 de Febrero de 2015

"Birdman", un suicidio necesario

¿De qué hablamos cuando hablamos del Oscar? Sin dudas es mucho más que un premio. A veces la gente necesita de reconocimientos que llenen su vacía e inexplicable existencia.

¿De qué hablamos cuando hablamos del Oscar? Sin dudas es mucho más que un premio. A veces la gente necesita de reconocimientos que llenen su vacía e inexplicable existencia. Algo así ocurrió con el Oscar a "Birdman". Con un enfoque surrealista similar al de "El cisne negro", la también nominada al Oscar en 2011, "Birdman" muestra cómo predomina el personaje por encima de la persona donde al ego devora al cerebro como un cáncer. Una película con final abierto y dosis de esquizofrenia, levitación y telequinesis. El filme contiene un meta mensaje por la similitud de Michael Keaton con su personaje; un actor al que le pasó su época de gloria con Batman, que en la ficción es Birdman, y por el significado cifrado que contiene su deseo de llevar a cabo la obra de Raymond Carver en Broadway: la obsesión por trascender, por ser ovacionado por el público y la crítica, por aparecer en el diario al otro día de su muerte, por no creerse importante y luchar constantemente por serlo. "Birdman" es un disparo certero desde el escenario a la industria, un suicidio necesario para el nacimiento del "superrealismo". Porque cuando el filme ganador del Oscar se ensaña en criticar a Hollywood y es premiado con el máximo galardón, queda claro que la realidad supera a la ficción: "Birdman" celebra lo que critica.

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