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Sábado 20 de Septiembre de 2014

Biotecnología y valor agregado en el campo

(Por Florencia Sambito). _ Empresarios del sector analizaron durante el precoloquio de Idea los negocios que sustentarán el largo plazo. El rumbo de los alimentos y la energía.

Para hablar del futuro que está aquí nomás, entre la biotecnología y los agronegocios, se reunieron algunos de los más influyentes actores del sector. Con el marco del precoloquio de Idea para la Región Centro, se anunció algo de lo que será el evento insigne, bajo el lema "Integración: compromiso de todos".

Durante el panel de "Biotecnología y agronegocios", prestaron su voz Germán Di Bella, ingeniero agrónomo, prosecretario y del comité ejecutivo de Aapresid, y socio de Bio 4 y Bioeléctrica; Jorge Parizzia, presidente de Casafe; y Federico Trucco, CEO de Bioceres. El panel estuvo moderado por Jorge La Roza, miembro del comité organizador del 50º Coloquio de Idea.

Fue La Roza quien destacó las virtudes de la Región Centro. "Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba no constituyen una mera agregación geopolítica sino que tienen carácter formal como región bajo el marco de la Constitución nacional", puntualizó.

La Región Centro contribuye con el 17 por ciento del PBI, conformado fundamentalmente por el área de servicios, luego la industria, y por último, la actividad agropecuaria, con un 13 por ciento. Pero es este último sector el que, según el miembro de Idea, derrama sobre todo el resto de las actividades de la región.

"Su importancia es clave, este panel quiere salir de la niebla, de la coyuntura, tratando de ver a dónde irá esta región en los próximos 20 años, desde una perspectiva de las megatendencias globales", anunció en relación al debate que comenzaba.

"Salgamos del día a día", pidió Parizzia y brindó un panorama de las tendencias que se avizoran. "Las que están vinculadas a la creciente demanda de la producción agrícola se refieren a un aumento de la población global y a un aumento de la riqueza, que no sólo convocan a ingerir más calorías sino a pasar a una calidad mejor de proteína", explicó.

Mencionó a la escasez del agua entre las limitantes globales, así como la disminución de la superficie agrícola y la necesidad de un escenario regulatorio acorde. Entre los factores de respuesta de la producción, surge la inversión en innovación y en su curso, una mayor adopción de la biotecnología. "El desafío es producción y sostenibilidad", sintetizó el disertante.

Si bien las tendencias de crecimiento poblacional comenzarán a desacelerarse a mediados de siglo, crecerán Africa y Asia. Son estos países los que traccionan el crecimiento hacia el 2050.

"Los países del Bric están liderando el aumento de la clase media global. Su impacto se mide en más tractores, más camionetas, más ocupación de los pueblos, con toma de servicios, etc. Y sobre todo, un cambio de dietas", dijo Parizzia. Esto implica un impacto multiplicador sobre la demanda de cereales, en la que la parte que corresponde a carne y leche, es la de mayor crecimiento. "Para producir 1 kilo de pollo, estamos utilizando 7 kilos de soja", ejemplificó.

La demanda no alimentaria también ha sido creciente, en el rubro energía, principalmente.

"¿Qué desafíos tenemos? ¿Qué pasa con el sustrato donde tenemos que producir en y para el mundo?", se preguntó el presidente de Casafe. El área cultivable va en baja. Y la disponibilidad de agua es clave. El foco, según las palabras del experto, "está puesto en las Américas".

El uso del agua está siendo examinado por un mundo cada vez más urbano. En nuestros países utilizamos el 70 por ciento del agua para uso agrícola y no de un modo eficiente. Con factores limitantes como el suelo y el agua y una población que crece, la agricultura del mundo va a tener un desafío muy importante. El desafío será "producción vs población" y le tocará atenderlo a nuestra región.

EL MAIZ, UNA OPORTUNIDAD. En este mismo sentido, Germán Di Bella (Aapresid) hizo un zoom sobre Argentina y la Región Centro, sobre modelos productivos y oportunidades para la región. Analizando la evolución de la siembra sirecta, destacó que el 93 por ciento de la agricultura se hace bajo este sistema en Argentina, lo que representa el 25 por ciento de la agricultura de conservación del mundo. Además, en los últimos 20 años, la producción creció un 150 por ciento. "El problema es que se hizo a base de soja", dijo y sumó una metafórica alusión: "Si bien ha sido Messi para nuestro país, nosotros creemos que el maíz es Mascherano y tiene mucho valor para dar".

En su opinión y la de la organización que representa, debe haber una relación entre la cantidad de soja y maíz que se hace. "Es una ecuación necesaria".

"En materia de bioenergía, fibras y alimentos, lo que hay por delante para poner en nuestros campo es tantísimo, drones por ejemplo", citó Di Bella.

En su alocución, afirmó que el productor agropecuario es individualista. "Nos levantamos temprano, sembramos y no le preguntamos nada a nadie pero ya vino siendo hora de pensar en asociativismo". Así nació Bio 4, la planta de bioenergía en la que participa como socio fundador.

Desde allí concluye que "la sociedad empieza a ver al productor prestando un servicio que para la sociedad es fundamental ya que en muchas partes del interior la crisis energética es importante, y esta es una manera de federalizar la energía".

Luego de su ponencia quedó claro que la integración vertical es la clave: "Tenemos que industrializar", arengó.

Fotosíntesis. Federico Trucco, CEO de Bioceres definió así el quehacer de la agricultura, desde la perspectiva más científica: administrar esa reacción química que se llama fotosíntesis. "¿Cómo desarrollamos tecnologías para redirigir ese flujo fotosintético?", se preguntó.

Retomando las megatendencias en los agronegocios, Trucco remitió al aumento de la población, de la demanda por materias primas agropecuarias y la necesidad imperiosa de disminuir el déficit, de "vivir con lo que tenemos". En cambio, "seguir sacando moléculas orgánicas de la reserva fósil genera efecto invernadero, al mismo tiempo que produce pasivos del orden de los trillones de dólares", advirtió.

En su consideración, es la biotecnología la que brinda la posibilidad de atender estas tendencias. En ese sentido, Bioceres se focaliza en aquellas tecnologías que en los próximos años pueden generar muchísimas oportunidades, para Argentina sobre todo. "Tecnologías on farm", o tranqueras adentro, son aquellas capaces de producir más, con los mismos recursos. Buscando que los cultivos sean más eficientes en la utilización de los nutrientes, la productividad por ha; mejorando la utilización posterior de las materias primas. Y luego las "tecnologías tranqueras afuera". Por caso, observar cómo transformar el azúcar en algo de mayor valor.

En esta línea, Bioceres se concentra en los cuatro cultivos principales de nuestro país. Y ha generado tecnología de tolerancia a estrés, a través de la utilización de un gen del girasol, adaptado a zonas semimarginales. "Con ello hemos logrado aumentar la productividad de los cultivos", ejemplificó el CEO. Así, desde Bioceres ya han presentado un "trigo tolerante a sequía", al Estado nacional.

Por otro lado, la tecnología de "molecular farming" es una forma de agregado de valor que puede servir para pensar los biocombustibles de segunda generación. Por cada tonelada de grano, se deja una tonelada de biomasa en el campo. Esto, en la afirmación del investigador, podría ser convertido en 300 litros de etanol. "El problema de esa industria es que para sacar el bioetanol, necesitamos gastar antes 600 dólares en enzimas".

La investigación en este sentido se está llevando adelante asociados con YPF e Indear. "YPF ya consideró que con el 17 por ciento de los rastrojos tendríamos el 100 por ciento de los combustibles líquidos que necesitaría nuestro país en los próximos 20 años". Queda por verse como este "aprovechar la biomasa", se concilia con la siembra directa.

Hay un abanico de opciones a partir de la biotecnología sintética. "Se trata de administrar el ciclo de carbono orgánico mientras generamos oportunidades de negocios. Es un desafío que vale la pena intentar", cerró Federico Trucco.

definió así el quehacer de la agricultura, desde la perspectiva más científica: administrar esa reacción química que se llama fotosíntesis. “¿Cómo desarrollamos tecnologías para redirigir ese flujo fotosintético?”, se preguntó.
  Retomando las megatendencias en los agronegocios, Trucco remitió al aumento de la población, de la demanda por materias primas agropecuarias y la necesidad imperiosa de disminuir el déficit, de “vivir con lo que tenemos”. En cambio, “seguir sacando moléculas orgánicas de la reserva fósil genera efecto invernadero, al mismo tiempo que produce pasivos del orden de los trillones de dólares”, advirtió.
  En su consideración, es la biotecnología la que brinda la posibilidad de atender estas tendencias. En ese sentido, Bioceres se focaliza en aquellas tecnologías que en los próximos años pueden generar muchísimas oportunidades, para Argentina sobre todo. “Tecnologías on farm”, o tranqueras adentro, son aquellas capaces de producir más, con los mismos recursos. Buscando que los cultivos sean más eficientes en la utilización de los nutrientes, la productividad por ha; mejorando la utilización posterior de las materias primas. Y luego las “tecnologías tranqueras afuera”. Por caso, observar cómo transformar el azúcar en algo de mayor valor.
  En esta línea, Bioceres se concentra en los cuatro cultivos principales de nuestro país. Y ha generado tecnología de tolerancia a estrés, a través de la utilización de un gen del girasol, adaptado a zonas semimarginales. “Con ello hemos logrado aumentar la productividad de los cultivos”, ejemplificó el CEO. Así, desde Bioceres ya han presentado un “trigo tolerante a sequía”, al Estado nacional.
  Por otro lado, la tecnología de “molecular farming” es una forma de agregado de valor que puede servir para pensar los biocombustibles de segunda generación. Por cada tonelada de grano, se deja una tonelada de biomasa en el campo. Esto, en la afirmación del investigador, podría ser convertido en 300 litros de etanol. “El problema de esa industria es que para sacar el bioetanol, necesitamos gastar antes 600 dólares en enzimas”.
  La investigación en este sentido se está llevando adelante asociados con YPF e Indear. “YPF ya consideró que con el 17% de los rastrojos tendríamos el 100% de los combustibles líquidos que necesitaría nuestro país en los próximos 20 años”. Queda por ver como este “aprovechar la biomasa”, se concilia con la siembra directa.
  Hay un abanico de opciones a partir de la biotecnología sintética. “Se trata de administrar el ciclo de carbono orgánico mientras generamos oportunidades de negocios. Es un desafío que vale la pena intentar”, cerró Federico Trucco.

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