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Lunes 21 de Septiembre de 2009

Bienvenidos a Rosario

Desde ya que Rosario es una ciudad turística. Quienes sostienen lo contrario, sorprendentemente algunos rosarinos que destilan un extraño rencor hacia su propia ciudad, argumentan diciendo que no tiene bellezas naturales, que es una ciudad de paso, que no da para estar más de dos o tres días. ¿Acaso si uno visita Buenos Aires, Córdoba capital o Santiago de Chile, por ejemplo, se queda una quincena? Rosario es una ciudad con un perfil turístico vinculado a los negocios, familia, cultura y eventos. Es una ciudad básicamente para el miniturismo. Y es cierto que Rosario ha mejorado desde el punto de vista turístico en muchos aspectos, pero también es verdad que falta mucho por hacer...  

Desde ya que Rosario es una ciudad turística. Quienes sostienen lo contrario, sorprendentemente algunos rosarinos que destilan un extraño rencor hacia su propia ciudad, argumentan diciendo que no tiene bellezas naturales, que es una ciudad de paso, que no da para estar más de dos o tres días. ¿Acaso si uno visita Buenos Aires, Córdoba capital o Santiago de Chile, por ejemplo, se queda una quincena? Rosario es una ciudad con un perfil turístico vinculado a los negocios, familia, cultura y eventos. Es una ciudad básicamente para el miniturismo. Y es cierto que Rosario ha mejorado desde el punto de vista turístico en muchos aspectos, pero también es verdad que falta mucho por hacer.

La calidad de los servicios de una ciudad son muy valorados por los visitantes, y en este punto hay que detenerse. La oferta hotelera ha crecido en cantidad y calidad en Rosario, aunque la asignatura pendiente sigue siendo contar con un hotel cinco estrellas en la costanera para los sectores de alto poder adquisitivo (anuncios hay, pero todavía no se concretaron).

Tener una ciudad limpia, embellecer los lugares públicos y contar niveles de seguridad aceptables son también puntos que se deberían mejorar. Si los propios rosarinos nos sentimos cómodos y tranquilos en nuestra ciudad, seguramente ésta también será atractiva para los turistas.

El transporte (taxis y remises, principalmente) es un servicio que tampoco se debería descuidar y la gastronomía tendría no sólo que mantener la variedad que ofrece actualmente, sino también tentar con precios comparativamente más baratos que el de otras ciudades.
También Rosario posee sus atractivos naturales. El río Paraná y las islas tienen su belleza, pero se necesita un fuerte compromiso para hacer sustentable este recurso. Los permanentes incendios de las islas por parte de productores ganaderos y la contaminación del río por parte de industrias y desechos cloacales no parecen ser el mejor camino.
Mantener el patrimonio arquitectónico de la ciudad (sin duda de una gran riqueza) es un objetivo que se viene trabajando en los últimos años. Si bien durante un largo tiempo el boom de la construcción se llevó todo por delante, ahora se le puso un saludable freno.
El futuro casino, el puente Rosario-Victoria, los eventos deportivos, las ferias comerciales, los congresos profesionales, son también excelentes imanes para atraer visitantes.
Pero si Rosario posee un gran atractivo que aún le falta mucho por explotar es su movida cultural. Muchísimas personas visitan Rosario atraídos por conocer la ciudad del Che, de Olmedo, de Fontanarrosa, de la trova rosarina… Y este perfil está muy poco explotado. Se había hablado de realizar en Tucumán y Mitre un centro cultural sobre el Che, pero hasta ahora quedó en la nada. Y también sería un gran atractivo, por ejemplo, tener un centro cultural dedicado a Fontanarrosa.

Justamente el propio Negro Fontanarrosa dejó un texto, en tono tono humorístico, pero muy en serio, sobre cuál debería ser el perfil turístico de Rosario:
“La ciudad debería rescatar su paisaje humano ante la moderada oferta de atractivos geográficos mayores. Seamos realistas, el Paraná boca arriba (como poetizó Pedroni) es enorme, pero no es el mar y alrededor no tenemos ni siquiera mansas serranías, como Córdoba. Entonces, cada vez que el rosarino habla de Rosario, menciona nombres y apellidos: el Che Guevara, Olmedo, Fito Paéz, Baglietto, el Gato Barbieri, etc. etc. etc. Por ahí va la cosa. Más que nada por el lado de la cultura. Y sobre la cultura rosarina siempre hay una mirada curiosa, desde otras latitudes. ‘¿Por qué en Rosario se produce un movimiento cultural tan grande?’, suelen preguntarme periodistas porteños, por ejemplo, que llegan a Rosario y no encuentran lugar en los hoteles, copados por un miniturismo atraído por la oferta de teatro y espectáculos musicales, cuando no congresos o simposios. ‘Porque en Rosario no hay otra cosa para hacer’, contesto yo, medio en serio, medio en broma (vea el texto completo). http://www.taringa.net/posts/arte/898786/Fontanarrosa-Querido!.html.


 

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