Turismo
Domingo 16 de Octubre de 2016

Bellezas incaicas

La laguna de Purhuay, una maravilla natural escondida en las alturas de Los Andes.

La laguna Purhuay refleja en sus aguas las verdes montañas cubiertas de árboles de eucalipto y el azul intenso del cielo que distinguen a los Andes peruanos, a la espera de ser más reconocida por los turistas locales y extranjeros.

Esta maravilla, una mezcla de tranquilidad y naturaleza, alcanza los tres kilómetros de extensión y se ubica a 3.500 metros sobre el nivel del mar en la provincia de Huari, departamento de Ancash, en el norte del Perú. El nombre de la laguna, según cuentan los huarinos, nace de una leyenda que narra cómo un anciano salió de la profundidad del agua para ayudar a un hombre que perdió su hacha, con la que debía conseguir madera para cocinar y mantenerse caliente durante el invierno.

El anciano, "de barba abundante y con piel de rayos de luna", le regaló al desesperado hombre varias vasijas de oro para que pudiera comprar toda la leña que quisiera. "Puru hay (vasijas hay)", le dijo en quechua. Originalmente la laguna era conocida como Puruhay, pero con el tiempo el nombre fue modificado a Purhuay para facilitar su pronunciación.

La laguna se distingue entre las otras más de 430 que conforman el Parque Nacional del Huascarán "porque cuenta con una zona arqueológica, ofrece servicios turísticos de aventura y sus instalaciones e infraestructura son bastante cómodas", explicó el encargado de Turismo de la zona, Clodoaldo Figueroa.

En 2012, se halló entre el follaje que rodea la laguna un sitio arqueológico en forma de espiral de unos 1.300 años de antigüedad: Llamacorral, que está compuesto por tres muros concéntricos que rodean un pozo y donde, según especialistas, la civilización precolombina Huari rendía tributo al agua mediante el sacrificio de llamas.

Los visitantes pueden llegar a Llamacorral a través de un camino de herradura bien conservado, que cuenta con varios miradores y está al lado de un canal por el que recorre el río que tiene el mismo nombre de la laguna. El paseo en bote, que llega a costar hasta tres dólares dependiendo del recorrido, es la actividad más relajante y con la que se conocen más detalles de Purhuay, como la flor Huagancu, una orquídea originaria del norte peruano que crece entre los pedregales de la laguna, y las más de 30 especies de animales, entre aves, mamíferos, anfibios y reptiles.

Los huarinos que se encargan del paseo en bote, acompañan el recorrido con historias mágicas como las que cuentan que una sirena se apareció ante un pescador para pedirle ofrendas a cambio de darle éxito en su trabajo, o sobre un pez de cientos de metros que sólo sale de la laguna para asustar a los visitantes castos.

En el último paradero de la pequeña embarcación, al que los huarinos llaman "la cola de la laguna", existen grandes bofedales (vegetación humedal) que al pisarlos, hacen sentir a los turistas como si caminaran sobre el agua. Al terminar el recorrido por las praderas nativas, se observan un riachuelo, grandes árboles e incluso unas cuantas vacas y venados.

Aventuras

Entre los otros servicios más requeridos por los turistas están la zona de camping, el paseo en kayak (tres dólares) y las caminatas por las montañas que rodean Purhuay. En los días de mayor influencia turística se organizan competencias en kayak.

La laguna también tiene una ruta de tierra para pasear en bicicleta. Purhuay está a seis kilómetros de la ciudad de Huari, que cada vez cuenta con más alojamientos y restaurantes para turistas. Desde ahí, los visitantes pueden llegar a Purhuay a pie por un camino de herradura (en una hora aproximadamente) o en automóvil (12 minutos).

Cada año la laguna se va haciendo más conocida. Según reportes del inventario turístico de Huari, el año anterior llegaron más de 6.000 turistas nacionales y casi 100 extranjeros. Y es que Purhuay es un excelente lugar para conectarse con la naturaleza y dejar la rutina de las grandes ciudades.

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