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Domingo 21 de Abril de 2013

Bebiendo el trago más amargo

Un mes y seis días. Ese fue el tiempo que duró la relación de diálogo entre oficialismo y oposición que tanto pregonó la intendenta Mónica Fein al inaugurar las sesiones ordinarias del Concejo

Un mes y seis días. Ese fue el tiempo que duró la relación de diálogo entre oficialismo y oposición que tanto pregonó la intendenta Mónica Fein al inaugurar las sesiones ordinarias del Concejo, el pasado 11 de abril. Durante ese lapso, las trece voluntades opositoras comenzaron a hacerle beber al oficialismo la misma medicina que tanto dio de tomar el socialismo en épocas que dominaba a voluntad los escaños del Palacio Vasallo.
  Y esa medicina tuvo su trago más amargo el miércoles pasado, cuando la oposición le asestó una dura estocada a la gestión Fein llevando adelante una polémica sesión autoconvocada por resarcimientos a vecinos inundados.
  “Se terminaron los años de mayoría automática”, dijo con tono triunfante un verborrágico concejal que en los últimos tiempos se caracterizó por caminar oscilante entre la oposición y el oficialismo. Alguna vez inclinó los votos para aprobar un aumento del boleto que reclamaba el socialismo, hoy se encarga de remarcar la supuesta validez de un show montado para los vecinos que, con justicia, reclaman al menos eximiciones de tasas.
  Otro ejemplo de esa dualidad se dio el 11 de julio de 2008, cuando en una sesión autoconvocada (y según quedó plasmado en la versión taquigráfica de la reunión) explicó que para aprobar un proyecto se necesitaban 17 votos. El miércoles la situación fue calcada, se necesitaban los mismos votos, pero esta vez opinó todo lo contrario.
  Más allá de tecnicismos, quedó claro que el diálogo democrático no es lo que impera por estos días en el Concejo.
En su torbellino de venganza la oposición no sólo montó una polémica sesión, sino que también intentó expulsar a los principales miembros del gabinete político que administra el Palacio Vasallo. Es que a muchos no les cayó bien que tanto la secretaria administrativa (Sonia Colacelli) como el secretario parlamentario (Marcelo Marchionatti) no avalaran con su presencia la votación del show del miércoles y pidieron expulsarlos.
  Por suerte un hombre de gran experiencia política en ese variopinto arco opositor se encargó de atemperar los ánimos y llevar
raciocinio.
  La semana fue intensa, dejó muchas heridas abiertas y un sinnúmero de interrogantes a futuro.
  Uno de ellos: ¿cómo hará de aquí en adelante el socialismo para lograr consensos? Puertas adentro del bloque oficialista intentan elaborar una estrategia que permita lograr las adhesiones de algunos ediles opositores que se mostrarían más proclives al diálogo. La tarea se presenta demasiado compleja.
  En el Palacio Municipal, en tanto, esta virulenta relación preocupa. La intendenta llamó a respetar las instituciones. Ni más ni menos. Fein espera que vuelva el diálogo al seno de las comisiones. Algo que no debería haberse cortado nunca.
  No son pocos los que se preguntan qué sucederá si no llegan los subsidios al transporte y se hace necesario retocar la tarifa de colectivos. Con este grado de virulencia, todo se presenta como demasiado difícil lograr consensos.
  Un párrafo final para lo sucedido el viernes en Ciudad Ribera. Allí, a metros del Paraná, en Puerto Norte, uno de los sectores más selectos de la ciudad, las irregularidades sorprenden.
La explosión de un departamento dejó al desnudo que hay gente viviendo en uno de los coquetos edificios sin que éste cuente con final de obra. Los vecinos comparten la luz, no tienen gas, en algunos sectores no hay agua... Y, como siempre, en este país de la imprevisión, la tragedia aparece y deja al desnudo las falencias. Justo en el lugar emblemático de la “Barcelona argentina”.

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