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Lunes 31 de Diciembre de 2012

Básquet: la irrepetible Generación Dorada aún tiene mucho hilo en el carretel

Lamas apoyará la estructura en Scola, Nocioni, Prigioni y Delfino, aunque Ginóbili todavía no se bajó definitivamente.

La Generación Dorada del básquetbol argentino, la misma que deslumbró en los dos Juegos Olímpicos anteriores, atravesó otro año de consolidación, a pesar de que el cuarto puesto en Londres 2012 asoma con sabor a poco por las expectativas que se habían generado.

Sin embargo, el seleccionado de Julio Lamas entregó una versión colectiva tan cohesionada y consistente que parece difícil que el equipo esté recorriendo el tramo final de un ciclo, más allá del eventual retiro de alguno de sus protagonistas. Más bien todo lo contrario.

"Pasan los años y así como nos sentimos cada vez más viejos, también nos vemos como un equipo cada vez más firme, cada vez más seguro de lo que tiene que hacer dentro de la cancha", reconoció Luis Scola, capitán albiceleste, en la previa de la cita olímpica.

Con 35 años, Emanuel Ginóbili, quizás el jugador más determinante en la historia del básquetbol nacional, no se pronunció con certezas respecto de su futuro.

Y una vez terminado el encuentro con Rusia (77-81), aquel que impidió subirse al último escalón del podio, el bahiense evitó la referencia a su situación personal, cuando días antes a ese comienzo de agosto ya anunciaba que los de Londres serían sus últimos partidos con la camiseta celeste y blanca.

¿Quién, después del superlativo nivel exhibido en los JJ.OO., puede asegurar que Manu no tendrá lugar en el equipo en futuras convocatorias? Y, en tal caso, ¿su salida implica el fin de la "Generación Dorada"?

Lamas, técnico que continuará al frente del proceso hasta el Mundial de España 2014, ya avisó que los pilares en los que se apoyará la construcción de un nuevo equipo son Scola, Carlos Delfino, Andrés Nocioni y Pablo Prigioni, todos por arriba de los 30 años, sí, pero todavía con el suficiente hilo en el carretel como para continuar generando emociones.

"A Ginóbili hay que agradecerle todo lo que dio. Uno sabe lo que él hace en entrenamientos, en partidos, en vestuarios, lo que aporta para el grupo. Se trata de uno de los mejores jugadores de la historia del básquetbol Fiba", reconoció el entrenador.

"No hay que exigirle nada ni presionarlo, solamente escucharlo. Y si quiere seguir jugando, no hay dudas: le guardaremos la camiseta número 5 hasta cuando él quiera", advirtió Lamas.

En este contexto, no resultaría descabellado que el escolta de los San Antonio Spurs diga presente, a los 37, en el seleccionado que jugará en España. "Sólo en su conciencia está hoy lo que hará dentro de dos años, tal vez ni lo tenga pensado aún y después resolverá", contó una persona con llegada al entorno de Manu.

Y el propio Ginóbili, en una reciente entrevista advirtió que le queda "mucho camino por recorrer a nivel individual". Suficiente como para seguir abrigando esperanzas de que su presencia en el equipo argentino, por lo menos en un futuro mediato, está garantizada.

Del mismo modo que el bahiense continuará escribiendo páginas de gloria con la "Generación Dorada", el cordobés Prigioni, también con 35, se ilusiona con trazar un recorrido parecido.

Es que su arribo a la NBA, la meca del básquetbol mundial, entrega aristas para el elogio, más allá de que en New York Knicks es, claramente, el tercer base del plantel de Mike Woodson.

El oriundo de Río Tercero aceptó su papel de jugador de rol y, bajo esa premisa, está otorgando unos primeros pasos convincentes. Así los promedios de 3,4 puntos, 2,6 asistencias y 1,5 rebotes en 13,8 minutos por partido se inscriben como marcas lógicas, pero a la vez alentadoras para su futuro.

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