Policiales
Jueves 23 de Junio de 2016

Baleó a un vecino y le ratifican prisión domiciliaria

Un carnicero del barrio República de la Sexta acusado de balear en el cuello y dejar parapléjico a un vecino de 28 años que había sido esposo de su actual pareja, continuará bajo arresto domiciliario.

Un carnicero del barrio República de la Sexta acusado de balear en el cuello y dejar parapléjico a un vecino de 28 años que había sido esposo de su actual pareja, continuará bajo arresto domiciliario. Así lo dispuso la camarista penal Carina Lurati luego de la apelación del fiscal Gustavo Ponce Asahad, que se había opuesto a ese beneficio procesal dictado por el juez penal José Luis Juárez.

Lurati ponderó dos cuestiones para dictar la resolución. Una de ellas es que el comerciante imputado no quebrantó el arresto domiciliario durante los dos meses que permaneció en su casa tras el cruento episodio. La otra es el problema de salud que afecta a Pablo Rogelio P., el hombre de 53 años acusado del ataque. "Tiene cinco stents (dispositivos metálicos que favorecen la circulación arterial) y en este invierno no se lo puede mandar a la cárcel", explicó la magistrada.

A pesar de lo dicho por la jueza, un médico forense había determinado que el imputado podía ser alojado en un penal, pero en la audiencia realizada ayer el defensor público Gonzalo Armas, que representa al comerciante, presentó un certificado médico que acreditó la dolencia del carnicero.

El 4 de mayo Pablo Rogelio P. había sido acusado de lesiones gravísimas y portación de armas tras balear a Hugo Oliva dos días antes. El mismo comerciante declaró que pasó manejando su Renault Logan por Esmeralda y Pasco y, al ver parado en la esquina a Oliva, frenó, lo enfrentó por viejos rencores y en medio de un forcejeo se dispararon dos tiros.

Sin embargo, el relato que el muchacho baleado le brindó a La Capital contradice esos dichos. "El me amenazaba y yo seguía de largo sin decirle nada. Pero esa mañana le dije «vamos a pelear». Cuando sacó el arma salí corriendo. Entonces él y su hijo se subieron a dos autos y me agarraron a la vuelta. Me pegaron culatazos y sentí los tiros, uno en la espalda. Quedé tirado, ensangrentado, y ellos llamaron a la policía mientras me tiraban un arma como si fuera mía. Me llevaron a la comisaría, alcancé a contar lo que había pasado y me llevaron en patrullero al hospital. Desde ahí no me acuerdo más hasta que me desperté unos veinte días después", explicó Hugo.

El fiscal Ponce Asahad apeló la resolución del juez José Luis Suárez de otorgarle la prisión domciliaria a Pablo P. y sostuvo que "la sociedad demanda una respuesta del Estado ante este tipo de hechos". Y la jueza Lurati afirmó que "la sociedad demanda una sanción del imputado y no una medida cautelar".

El responsable de la acusación señaló que el imputado refirió que sufría una patología cardiopulmonar crónica, pero el médico forense indicó que podía estar detendido en una unidad penitenciaria y ser atendido en ella. Asimismo, el fiscal recordó que la carnicería está ubicada a "escasos 51 metros de donde reside la víctima del hecho", lo que pone en riesgo la precaria salud del joven atacado.

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