Policiales
Sábado 08 de Octubre de 2016

Balean a un gasista en intento de robo en zona sudoeste y está muy grave

Germán Mendoza tiene 30 años y volvía a su casa tras jugar a la pelota con amigos. Lo atacaron en Presidente Quintana y Callao.

Pasadas las 20 de anoche un gasista fue baleado en la esquina de Presidente Quintana y Callao cuando se resistió al robo de su moto, una Honda Titan SG. Dos personas jóvenes a bordo de una Honda Twister lo abordaron y él los eludió con una maniobra que le permitió refugiarse en un edificio de la cuadra. Pero los ladrones no se bancaron la jugada y entonces le dispararon varias veces. Fueron unos diez tiros que sobresaltaron al barrio y de esos proyectiles le acertaron tres: uno que le ingresó por la espalda y le perforó el estómago, y dos que le entraron en el cráneo. Al cierre de esta edición el muchacho estaba siendo operado en el Hospital de Emergencia Clemente Alvarez y peleando por su vida

   Germán Mendoza tiene 30 años y trabaja como plomero y gasista. Vive en Santiago al 3800, a pocas cuadras de donde le dispararon. Y anoche volvía de jugar al fútbol con amigos para cenar con su esposa y su hija de 11 años.

   Cintia, su hermana, contó que "según lo que dijeron los que vieron algo, a Germán lo venían siguiendo para robarle la moto. Eran dos tipos en una Twister y le gritaron algo. Mi hermano entonces le dio a toda marcha y se metió en una tira de edificios. Ahí los pibes no más le empezaron a tirar".

No podés tener nada. Según sus familiares, el muchacho "trabaja todo el día y todo le costó mucho. Le decíamos que esa moto es una de las que seguro te roban, pero ¿que podés hacer? ¿No te compras nada, no tenés nada?", se preguntó el cuñado de Germán.

   Mendoza "no tenía broncas ni problemas con nadie, es padre, trabajador y nada más", según dijeron sus familiares anoche en las puertas del Heca, donde esperaban angustiados el final de la operación.

   La hermana de Mendoza contó que Germán "entró al Heca muy mal y el primer parte médico no nos daba esperanzas. Ya el segundo era un poco mejor y fue cuando decidieron operarlo. Nos dijeron que la tomografía no daba una muerte cerebral pero que la bala que le entró en el estómago había perforado algunos órganos. Sólo queda rezar", dijo con mudo sufrimiento.


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