Política
Martes 17 de Mayo de 2016

Báez pidió que lo dejen libre y que le devuelvan todos los bienes embargados

Los abogados del empresario detenido le hicieron la solicitud al juez Casanello. Dicen que es víctima de una "hoguera mediática".

El empresario Lázaro Báez pidió ayer la libertad, la nulidad de su procesamiento y la devolución de los bienes embargados en la causa que investiga lavado de activos, conocida como la "ruta del dinero K", mediante un escrito en el que denunció una "venganza" enmarcada en una "caza de brujas" y una "hoguera mediática".

La defensa de Báez presentó ante el juez federal Sebastián Casanello el escrito donde también solicitó la nulidad del procesamiento que recayó sobre Martín Báez, hijo del empresario santacruceño que está preso desde el 5 de abril último en la cárcel de Ezeiza.

Casanello ya le tomó declaración a padre e hijo y al abogado Jorge Chueco, entre otros imputados, y podría ampliar su procesamiento por lavado de dinero.

Hoy, en tanto, el juez indagará al ex titular de la Afip, Ricardo Echegaray, actualmente responsable de la Auditoría General de la Nación (AGN), para interrogarlo en calidad de sospechoso por la protección que habría recibido la empresa Austral Construcciones por el uso de facturas truchas en la ciudad de Bahía Blanca.

El miércoles, en tanto, también deberá declarar en indagatoria Angel Toninelli, jefe de la Dirección General Impositiva (DGI) durante el kirchnerismo.

A criterio del juez, esas facturas apócrifas podrían constituir el delito precedente del lavado de dinero, por el que están acusados los Báez y el resto de los imputados.

Precisamente, la defensa de los Báez busca que la Sala II de la Cámara Federal revoque su procesamiento y levante el embargo de sus bienes y cuentas bancarias.

Según indicaron fuentes judiciales, en el escrito presentado ante Casanello los abogados Rafael Sal Lari y Daniel Rubinovich hablan de una "simbiosis mediática-judicial" y una "caza de brujas" contra el empresario motivada por "el juego de la prensa" para desacreditar el negocio de los Báez.

También cuestionaron "la consagración del más primitivo sentimiento de venganza popular (y judicial)", rechazaron lo que llamaron una "hoguera mediática" y refutaron las acusaciones de lavado de dinero, por considerarla una "absurda teoría" donde "se habrían tornado negros fondos que inicialmente eran blancos, para luego tornarlos nuevamente blancos".

Báez y su contador Daniel Pérez Gadín quedaron presos después de que se conocieron los videos de la financiera SGI (denominada "La Rosadita"), donde Martín Báez y otras personas contaban millones de dólares.

Sin incidentes. Por otra parte, Báez mantiene un bajo perfil en la prisión y nunca protagonizó ni incidente ni discusión alguna con sus abogados, que son casi sus únicas visitas desde el 5 de abril último, cuando quedó detenido.

El Servicio Penitenciario Federal (SPF) confirmó, a través de su voceros, que "no hubo incidentes" ni tampoco "discusión" entre Báez y sus abogados, lo que desmiente las versiones periodísticas que circularon el fin de semana respecto a una "fuerte discusión" del empresario con sus letrados.

A la desmentida del SPF se sumó lo declarado por fuentes de la investigación, quienes afirmaron que "de hecho, ni Daniel Rubinovich ni Rafael Sal Lari", los abogados de Báez, "fueron ni el jueves ni el viernes a visitarlo" a Ezeiza, y que la única visita que recibió fue de la abogada Elizabeth Gasaro, patrocinante de Martín Lanatta, preso por el triple crimen de la efedrina.

Mientras tanto, los días de Báez en el penal de Ezeiza continúan sin variantes y sin inconvenientes, ya que el detenido mantiene un bajo perfil, y no interactúa con ningún otro interno, come "sin quejas" la comida del penal, viste joggings sencillos, no mira televisión ni escucha radio, y sólo espera las visitas de sus abogados.

Pero lo que sí es casi periódico es la queja de Báez por alguna dolencia, que las fuentes relacionan, a una supuesta estrategia de sus abogados en pos de lograr para su defendido la detención domiciliaria por problemas de salud.

Báez comparte el módulo con unos quince internos mayores de 50 años, como él, y de baja conflictividad.

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