El Mundo
Lunes 23 de Mayo de 2016

Austria, en vilo: hoy se sabrá si la extrema derecha ganó la presidencia

El candidato ultranacionalista y un ecologista quedaron empatados en 50 por ciento. Falta escrutar el voto por correo, un 14 por ciento del total

Austria quedó anoche en ascuas sobre su futuro político. Es que una vez concluido el escrutinio de los votos directos en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, el candidato de la extrema derecha quedó virtualmente empatado con su máximo rival, un profesor ecologista. Hoy se contarán los 900.000 votos emitidos por correo, que son el 14 por ciento de los votos emitidos y definirán las elecciones presidenciales austríacas. Según algunos sondeos que se conocieron anoche en Viena, la victoria final sería del ecologista Alexander Van der Bellen. Notablemente, ninguno de los dos partidos tradicionales de Austria participó del ballottage presidencial: tanto socialcristianos como socialdemócratas quedaron fuera de carrera en la primera vuelta.

Tanto el derechista Norbert Hofer como el ecologista Van der Bellen, recibieron el 50 por ciento de los votos directos. Este fue el desconcertante resultado cuando se terminaron de contar todos los 4,48 millones de votos emitidos de forma directa. De manera que anoche en Austria sólo quedaba esperar a que los casi 900.000 votos emitidos por correo definan a qué lado se inclinará la balanza. Esos votos serán contados hoy. Los partidos tradicionales, que han gobernado el rico país alpino desde la lejana posguerra, observaron los comicios de ayer desde la tribuna, pues los candidatos del hasta hoy dominante Partido Socialdemócrata y del centrista Partido Popular quedaron eliminados en la primera ronda del mes pasado. Esto supone que ninguna de las dos formaciones históricas ocupará la Presidencia por primera vez desde el fin de la 2ª Guerra Mundial. Eso reflejó la profunda desilusión del pueblo austríaco con el estatus quo político y la forma en que manejaron la crisis migratoria, entre otros temas.

Hofer y Van der Bellen marcaron las grandes diferencias entre sí durante la campaña. En su último mitin el viernes, Van der Bellen dijo que está "a favor de una Austria abierta, amiga de Europa y consciente de Europa''. Cuando ayer llegó a votar, le preguntaron qué lo diferenciaba de Hofer y dijo que "ser proeuropeo'', y recordó que "hay algunas dudas en lo que respecta al señor Hofer''. Por su parte, Hofer aprovechó su último acto de campaña para dar un mensaje de tono antimusulmán. "A aquellos en Austria que vayan a la guerra por el Estado Islámico o violen mujeres, les digo: este no es su hogar'', proclamó ante una multitud que lo vitoreaba. Austria ha sufrido de manera frontal la ola de inmigrantes que huyen de Medio Oriente y cruzan Europa, con destino final en tres países favoritos: Alemania, Suecia y Austria. La ola de migrantes es el mayor fenómeno de este tipo en Europa desde la 2ª Guerra, lo que explica el enorme impacto negativo que ha tenido en sociedades muy organizadas, como la austríaca. Los movimientos xenófobos y contrarios a la inmigración ganaron espacio en las encuestas y los medios de forma continua a medida que el fenómeno migratorio se agravaba, para estallar en 2015.

Las elecciones han tenido fuerte eco más allá de las fronteras austríacas, dado que una victoria de Hofer sería vista como evidencia del avance de partidos populistas euroescépticos a expensas del establishment. También sería sin dudas un fuerte estímulo para los partidos similares en el resto del continente.

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