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Sábado 07 de Diciembre de 2013

"Aún falta mucho para la escuela de todos"

Marisa Bollatti es miembro fundadora de la Asociación para la Inclusión de personas con Síndrome de Down Rosario (Aisdro). Festeja la graduación de Paula Grenat con "una inmensa alegría" y reconoce "lo importante que es el acompañamiento de su familia para llegar a este final".

"Tenemos conocimiento que un gran porcentaje de chicos con síndrome de Down termina el primario y no sigue el secundario. La mayoría es por temores o cansancio de los padres. Seguramente también se presentan obstáculos a la hora de incorporarlos en la escuela secundaria", describe Bollatti desde la organización que ya lleva 15 años de trayectoria.

Detalla que lo común es que cuando terminan la escolaridad primaria se incorporen a las propuestas que ofrecen fundaciones, escuelas especiales con perfil laboral o diferentes centros de atención en discapacidad. Pero no siguen el secundario obligatorio, un derecho sin distinciones.

Por otro lado menciona que siguen existiendo integraciones parciales en la primaria que obstaculizan la continuidad de la escolaridad. "No es lo mismo un niño que asiste a la escuela a tiempo completo, que aquel que lo hace unas horas nada más. O la decisión que toman los sistemas educativos (común y especial) de la no continuidad en la escolaridad común del alumno. Es cierto que hay que analizar cada caso en particular. Pero nos falta mucho aún para llegar a tener una escuela inclusiva, la escuela de todos".

Considera que esa es quizás también una de las razones que opera en contra para que estos jóvenes no lleguen al secundario.

"Nosotros como asociación seguimos formando e informando a las familias y a la sociedad sobre la necesidad de contar con una educación inclusiva, de calidad, como lo garantiza la ley, como derecho que todos deberían tener. En la práctica todavía vamos demasiado lentos", analiza y alienta a "no bajar los brazos y seguir levantando las voces".

Filosofía. Las declaraciones de Bollatti van en consonancia con los propósitos de Aisdro (aisdro,org.ar) y señalan, entre otras metas: "Nuestra filosofía está basada, antes que nada, en el reconocimiento a los portadores de síndrome de Down como personas dignas, íntegras, ciudadanos de pleno derecho, con posibilidad de desarrollarse como seres autónomos, que se forman en interrelación e interacción con los demás y que deben ser valorados por sus capacidades, por encima de sus limitaciones o diferencias, rechazando cualquier estereotipo y discriminación".

Aisdro además forma parte del "Grupo Artículo 24, por la educación inclusiva". Un espacio de proyección nacional "unido en el reclamo al Ministerio de Educación de la Nación (y los de las provincias) para que se garantice este derecho y provea de los recursos necesarios, sin demoras".

Al Grupo lo conforman más de 80 organizaciones de la sociedad civil, desde el que se generan, se discuten y se promueven iniciativas concretas de incidencia en políticas públicas en defensa del derecho a la educación inclusiva, derecho reconocido en el artículo 24 —de ahí el nombre— de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (ley 26.378).

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