Policiales
Jueves 03 de Noviembre de 2016

Atraparon a sospechoso de un homicidio

A primera hora de la mañana de ayer efectivos de Homicidios de la Policía de Investigaciones (PDI) detuvieron en una vivienda de Centeno al 3700, en la zona suroeste, a Jonatan M., de 19 años, a quien buscaban como sospechoso del crimen de César Armando Barúa,ocurrido en pasaje Buceo al 4200, entre Garibaldi y Ameghino, cuando lo balearon para robarle su moto Rouser 200.

A primera hora de la mañana de ayer efectivos de Homicidios de la Policía de Investigaciones (PDI) detuvieron en una vivienda de Centeno al 3700, en la zona suroeste, a Jonatan M., de 19 años, a quien buscaban como sospechoso del crimen de César Armando Barúa,ocurrido en pasaje Buceo al 4200, entre Garibaldi y Ameghino, cuando lo balearon para robarle su moto Rouser 200.

Desde el jueves 24 de octubre, día en que se produjo el robo y posterior asesinato, tanto el fiscal Rafael Coria como los pesquisas de Homicidios realizaron un trabajo de calle para dar con los sospechosos. Así llegaron a localizar a Jonatan M. y ayer, 30 efectivos de la PDI a cargo del subcomisario Diego Sánchez, ingresaron a su vivienda con la sospecha de que aún tendría en su poder la moto que varios vecinos vieron en el lugar del crimen.

Al entrar a la casa los uniformados encontraron 15 celulares inactivos y una moto de 110 centímetros cúbicos negra, similar a la denunciada por los testigos como la usada por los homicidas. Entonces se llevaron preso al joven y mañana será la una audiencia imputativa.

César Armando Barúa fue atacado la tarde del jueves mientras le enseñaba a manejar la moto a su esposa Sonia. El joven iba sentado como acompañante. En esas circunstancias tres hombres en otra moto, que sería la secuestrada ayer, los persiguieron disparándoles con una pistola calibre 22 para robarles.

Sonia frenó y se bajó del vehículo pidiendo ayuda a los gritos. Un vecino la escondió en su casa mientras Barúa recibía un tiro en una pierna. El muchacho dejó la moto sobre el pavimento y se arrojó sobre los yuyos de la esquina buscando protección. Allí uno de los ladrones, a sangre fría, lo ejecutó con un balazo en el pecho. Después se subió a la moto de la víctima y mientras sus cómplices los cubrían disparando al bulto huyeron del lugar. Barúa tenía 25 años y dos pequeños hijos.

"César era familiero, le gustaba jugar al fútbol y estar en familia. Junto a dos de mis hermanos llegó al barrio hace diez años desde Eldorado, en Misiones, de donde somos nosotros. El trabajaba como yesero, carpintero o lo que hiciera falta en una obra. Ultimamente estaba trabajando en el club Provincial. Había llegado a las 17 de trabajar y mi cuñada le pidió salir con la moto. Me desespera pensar en sus hijitos, de 2 y 4 años, que van a crecer sin papá. Es desesperante", contó su hermana Mirta a La Capital.

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