Ovación
Domingo 12 de Junio de 2016

"Asimilé la lesión, no lo que perdí", reflexionó Pinola, el experimentado defensor de Central

Mientras se recupera de la operación a la que debió someterse tras fracturarse la tibia derecha en el amanecer del partido ante Atlético Nacional de Medellín el pasado de jueves 12 de mayo, Javier Pinola hace una pausa en la sesión de rehabilitación para dialogar a solas con Ovación.

Se percibe que la ansiedad le carcome la mente. A la vez se expresa con respuestas nacidas desde el corazón. Mientras se recupera de la operación a la que debió someterse tras fracturarse la tibia derecha en el amanecer del partido ante Atlético Nacional de Medellín el pasado de jueves 12 de mayo, Javier Pinola hace una pausa en la sesión de rehabilitación para dialogar a solas con Ovación. "Iré sin prisa pero sin pausa. Me mentalizo para estar entre cuatro y seis meses afuera como indicaron los médicos. Aunque eso no marca que pararé ni aceleraré los tiempos, pero no veo la hora de volver a jugar", afirma de entrada el aguerrido defensor. Luego se pone más serio. El timbre de la voz suena diferente. Y larga de manera espontánea: "Asimilé la lesión, pero no todo lo que me perdí. No es muy fácil de digerir", remarcó con firmeza y mirando un horizonte imaginario. "Estábamos jugando algo lindo e importante con Central como los cuartos de final de la Copa Libertadores y luego estaba la chance de la selección...", ponderó con cierta resignación y dolor el experimentado jugador.

   —¿Cómo va la recuperación?

   —Muy bien. La verdad es que poco a poco vamos avanzando y eso es lo importante. El hecho de estar ya trabajando junto a los kinesiólogos es importante porque estaba preocupado en su momento. Es que quería ver dónde y cómo estaba parado tras la operación. Por suerte estoy mejor y sé en qué cosas puedo avanzar y en cuáles no.

   —¿Tuviste miedo o qué cosas pasaron por tu cabeza cuando te enteraste que debías pasar por el quirófano?

—Miedo nunca sentí. Sí me pegó el bajón desde el punto de vista que me iba a perder muchas cosas lindas. También que iba a estar mucho tiempo parado y que tenía que operarme porque no me quedaba otra. Pero sinceramente traté en la mayor parte del tiempo de pensar en positivo. Sobre todo porque lo que me pasó no se podía modificar. Ya está. Sólo pienso y deseo que salga todo bien de ahora en más.

   —¿Y cómo asimilaste el golpe de que te perdías la Copa América porque ibas a estar en la lista definitiva?

   —Fue un golpe duro. En realidad no sólo fue eso, sino que tampoco pude estar en un momento tan lindo para el club y el grupo como en los cuartos de final de la Copa Libertadores. Era una etapa muy linda para todos. Y esta lesión me dejó afuera de todo. No sólo de la Copa América. Sinceramente fue doloroso ver truncado el sueño de ir con la selección a Estados Unidos, como también el hecho de ver al equipo desde mi casa.

   —¿Entonces ya digeriste todo lo que perdiste a nivel selección y equipo?

   —No. Asimilé la lesión, pero no todo esto que me perdí. No es fácil de digerir. Sigo teniendo dolor y bronca por todo lo que pasó. Si bien soy fuerte mentalmente y trato de ver siempre el lado positivo de las cosas en todo momento, también es verdad que por ahí me agarra el bajón o el mal humor por estar pasando por esta situación. Lo digo esencialmente por lo que me perdí, estoy perdiendo y encima todo lo que me falta para volver a hacer una vida normal como deportista.

   —¿Esa impotencia está vinculada a la maduración, a la experiencia, ya que cuando el jugador es joven se lo toma de otra manera?

   —Cada uno es de manera particular. De mi parte sólo puedo decirte que siempre fui ansioso y tomo todo de la misma manera. Pasa que por ahí, al estar así, uno intenta estar bien por el simple hecho de que no queda otra o no podés estar mal todo el día. Pero la ansiedad siempre está presente. Incluso, creo, debe ser peor ahora. Sobre todo porque estoy cómodo acá, es decir en el club, como también quería dar una mano al equipo en un momento bárbaro a nivel deportivo. Nos estábamos jugando algo muy lindo para todos. A eso hay que agregarle que ahora, al andar con muletas o dependiendo de la familia para moverme, me molesta muchísimo.

   —¿Y cómo hacés para manejar la ansiedad?

   —Y, trato de plantearme objetivos cortos. Lógicamente quiero jugar ya, pero no puedo, esa es la realidad. Y es ahí donde hago hincapié, en ir despacio y esperando el momento para pisar bien. No sé cómo haré para seguir manejándola, pero algo haré o se me ocurrirá. Lo que tengo claro es que iré sin prisa pero sin pausa.

   —¿Es mejor o peor que no haya fútbol, ya que si hay actividad por ahí es más llevadera la recuperación?

   —Por un lado es mejor que haya terminado la competencia porque le ganaré un mes a la recuperación. Y por otro lado sé que estar en el día a día con los compañeros ayuda mucho. Por eso, cuando arranque la pretemporada espero poder estar en el plantel haciendo mis cosas, más allá de que si tengo que hacer doble turno lo haré con gusto. Vamos a ver cómo sigue esto. Pero lo importante es que estoy bien, más allá de que me perdí muchas cosas linda a nivel deportivo, y eso aún me duele. w

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