Newell's
Lunes 17 de Octubre de 2016

Así de inmejorable

El Newell's de Osella ganó de nuevo de local, es escolta e invicto y llega al clásico mejor de lo que muchos imaginaban

Como esos juegos electrónicos que copan por igual a niños y adultos y en los que para seguir avanzando hay que pasar de los niveles inferiores a los superiores. En ese camino anda este Newell's de Diego Osella, que venía del fondo de la historia en el torneo pasado, que se reforzó como pudo en un receso que incluyó cambio institucional pero no de técnico y que se fue sacando de encima, uno a uno en el Coloso y menos afuera, a oponentes de ese primer grupo primario. Mérito enorme, por supuesto, para un equipo que, en estado embrionario aún, va creciendo con signos de seguridades adquiridas y lo refleja en confianza y resultados, como en el triunfo de ayer 1 a 0 frente a Gimnasia en el Parque. Segundo en el campeonato, invicto, con una de las vallas menos vencidas, supo jugar con sus recursos en estas seis fechas como para ir ahora por los platos fuertes: el clásico de la próxima fecha en Arroyito y luego los primeros tres rivales "grandes" de Buenos Aires (San Lorenzo, Racing y River), a los que nunca este DT enfrentó (tampoco a Boca Juniors) pese a sus 22 partidos en el banco leproso.

Otra vez fue una actuación "nada de otro mundo", de esas que no mueven a la gente demasiado de sus asientos, pero además de que sea lógico que así suceda por todo lo que el club vino arrastrando y porque varios jugadores se deben tiempo para amalgamar, algunos puntos no pueden soslayarse. Por ejemplo, que pese a no contar ayer con jugadores de la talla de Scocco y Maxi Rodríguez (que regresó recién en el complemento), de tener que recurrir a tres futbolistas que no tenían minutos en cancha en el torneo (Escobar, Paz y Fértoli) y uno más que apenas había jugado (Figueroa), disputó una primera media hora más que interesante, de buen trato de pelota y hasta a contramano de lo que al menos más le gusta a Osella. Menos intensidad y más paciencia para llegar al mismo objetivo: poner de frente al arco a uno de los suyos y definir en porcentaje suficiente.

Casi como le requería el partido al mismo entrenador, que dos días antes debió ser internado por un problema coronario y él mismo tomó la decisión de estar igual. El menor vértigo entonces dio paso a una puesta en escena distinta que parecía de otros viejos (no tanto) buenos tiempos: buena circulación de derecha a izquierda, buenos pases entre líneas, buena rotación para que el rival pierda referencias y situaciones claras para abrir el marcador. Con Figueroa lo logró, es cierto, cuando ya todo le costaba una enormidad, aún teniendo un hombre de más, pero no invalida el mérito de una nueva victoria de local bien conseguida.

Precisamente en el Coloso es donde Newell's mostró lo mejor de un repertorio, se insiste, al que sin dudas le falta brillo. Fuera de su estadio no mostró la misma incidencia, jugó en general cerca de Pocrnjic y ahí se aferró más a sus figuras (o "su" figura, Scocco) para sostener la ilusión de un resultado antes que a una estatura de equipo, algo reconocido por el propio entrenador y que será menester abordar ahora que llegan las citas más importantes.

También es generalmente cierto lo que dijo Osella (ver página 7) sobre que los clásicos son partidos aparte, que no cuenta demasiado cómo llegan y que la obligación de ganarlos siempre está para ambos. Pero también lo es que, amén de la presión extra que tiene el club por la seguidilla sin ganarle a Central, cualquier técnico quisiera preparar la previa en la situación en que dejó a Newell's hoy: en ascenso futbolístico, con un nivel de puntos inimaginable para el más optimista y mejor que el del rival y hasta con menos problemas para formar su ideal, allende lo de Scocco. Prácticamente, inmejorable.

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