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Domingo 08 de Diciembre de 2013

Asesores sin trabajo y doble discurso

Bastó que La Capital comenzará a averiguar la existencia de este proyecto para que varios ediles alzaran sus voces en defensa de “las instituciones de la democracia”.

De la efusividad en la defensa del proyecto a la desaparición. Ese fue el destino que esta semana tuvo la iniciativa que germinó en el seno del Concejo y que tenía por objetivo pasar a planta permanente a 22 asesores de concejales. Bastó que La Capital comenzará a averiguar la existencia de este proyecto para que varios ediles alzaran sus voces en defensa de “las instituciones de la democracia”.

   Remanido si lo hay, ese discurso apunta a denostar a quien intenta indagar sobre sueldos y erogaciones públicas que hacen quienes fueron elegidos por el pueblo para que los represente. En este caso, fuentes irrefutables le aseguraron a este medio que 22 personas iban a ser pasadas a planta permanente del Concejo. En la lista había hijos y familiares cercanos de ediles, algunos a punto de terminar su mandato, que buscaban asegurar una salida laboral a sus más allegados.

   En una costumbre arraigada con los años, los ediles que terminan su mandato suelen proponer el pase a planta permanente de algún asesor. Generalmente accede a ese privilegio uno por bloque, es decir, unas siete u ocho personas. Este año la idea venía indexada, tal vez por la inflación. Querían blanquear un asesor cada uno, de allí que la lista trepaba a 22.

   El artículo de La Capital dando cuenta de esta inmensa rosca ni siquiera se publicó, pero el trabajo de producción del mismo bastó para que parte de la corporación cayera con fuerza. Primero negando la existencia del proyecto, luego asegurando que todo formaba parte de una operación política, después admitiendo a regañadientes la existencia de la iniciativa, y por último metiendo el proyecto en el freezer. Cuidado, la iniciativa no se paró por una cuestión de administración de los recursos del Estado. Lo que se evitó fue la exposición mediática del tema.

   Por eso es que muchos quedan expuestos. Esta semana varios ediles alzaron sus voces en grandes puestas en escena para oponerse al aumento del boleto. No con tanta efusividad, es más, algunos tratando de pasar lo más desapercibidos que les fuera posible, habían deslizado listas para incorporar familiares o allegados a la planta permanente del Concejo. Es decir, cuido recursos del pueblo por un lado, intento que queden cerca de casa por el otro.

   Un doble discurso que aparece a menudo. Se denostó una y otra vez que la intendenta Mónica Fein tuviera superpoderes para aumentar la tarifa de colectivos. Esa potestad volvió al Concejo, pero es ese mismo cuerpo parlamentario el que no logró ponerse de acuerdo durante toda la semana, y la crisis del sistema está a la vuelta de la esquina.

   Opositores y oficialistas entablaron una negociación. El arco oficialista bajó 30 centavos su pretensión inicial, la oposición jamás se movió de su planteo original. Así es muy difícil arribar a una solución.
  Además, es muy contradictorio que quienes pertenecen al arco del macrismo, que aplicó un fuerte tarifazo en Capital, aquí no se sumen a la negociación por la tarifa del boleto.

   Desde la Intendencia miran inquietos el desenlace de esta historia, que tiene final abierto ya que la nueva composición del Concejo es aún más esquiva para el oficialismo.

   Eso sí, es ese cuerpo legislativo el que debe dar una solución a la crisis del transporte, que en una economía inflacionaria pide a gritos un auxilio financiero. Por ahora, el auxilio no llegó. Sí los gritos. Primero para negar lo que iba a ocurrir entre gallos y medianoche con el blanqueo de los asesores; después, para no arrojar una solución al conflicto del transporte.

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