Policiales
Sábado 23 de Julio de 2016

Asesinaron a balazos a un joven de 22 años en un límite de villa Banana

Tenía 22 años y caminaba por Amenábar y Felipe Moré cuando recibió cuatro disparos. No le robaron y no hay pistas sobre los asesinos.

Delfín Claudio Ramos tenía 22 años. El jueves, pasadas las 20, caminaba por inmediaciones de Felipe Moré y Amenábar cuando fue atacado a balazos. Recibió heridas en la región toracoabdominal, el brazo y la pierna derecha. No le robaron nada y los vecinos, tras los tiros, lo cargaron en un auto y lo trasladaron al Hospital de Emergencias donde murió en la mesa de operaciones, a las 5 de la mañana de ayer. "Se escucharon disparos. Seis o siete. Y acá, cuando se escuchan tiros, no se asoma nadie. Cuando salimos, como a los 10 minutos, vimos al pibe baleado tirado en el piso, cerca del contenedor", explicó ayer una mujer del barrio.

Amenábar y Felipe Moré, a unos metros al este de las vías que a esa altura dividen las jurisdicciones de las comisarías 19ª y 13ª. Un territorio donde muchos de los registros catastrales son imposibles de ubicar en un mapa y donde la villa Banana se confunde con La Boca. El denominador de ambos barrios son la pobreza y las privaciones. Aunque por estos tiempos los trabajos de cloacas, agua y mejorado que se están realizando por Amenábar desde Felipe Moré hasta cruzar las vías dan otra vista del barrio. Así, hasta el cruce de las vías, la calle quedará como una especie de pasillo ancho que permitirá, entre otras cosas, la circulación más holgada de vehículos. En ese marco, ayer cuatro efectivos de la Patrulla de Acción Táctica custodiaban con sus Itakas en mano a los operarios para que pudieran trabajar en calma.

Silencio barrial. Fue muy poco lo que se pudo recabar en la escena criminal sobre Delfín Claudio Ramos. El muchacho residía a unas siete cuadras del lugar en el que lo mataron. Fuentes allegadas a la pesquisa, en manos del fiscal Adrián Spelta, precisaron que la víctima contaba con varias anotaciones en su carpeta judicial como menor de edad. Y que tenía varias broncas con distintos personajes del barrio, lo que hacía complicado conocer quién de sus enemistados pudo haber jalado el gatillo el jueves por la noche.

Otro detalle no menor es que la esquina donde fue atacado Ramos, fue escenario en el ultimo año de incidentes violentos como el ataque a balazos contra un hombre que resultó malherido en el cuello el pasado 23 de noviembre, o una gresca vecinal el último 23 de septiembre que terminó con detenidos y un hombre con un puntazo en un ojo.

"Después de lo que pasó con la nena (Guadalupe Medina, de 12 años, hallada con signos de estrangulamiento y abuso sexual en una casilla de Lima y Rueda el pasado 25 de mayo), el barrio se tranquilizó. Esta semana volvieron los tiroteos por las noches, pero más hacia el lado de Lima y Gálvez. Eso antes era de todo los días. Colaboró un poco que varios tipos de «La banda de Pandu» están presos, pero ellos no son los únicos. Están los transeros (vendedores de drogas) y también las banditas de los edificios, en Valparaíso y Lejarza, que están peleados a muerte con los de 27 (por 27 de Febrero). Y cuando uno dice los de 27 nunca sabés de cuántas banditas estás hablando", contextualizó una vecina del barrio que conoce el panorama de memoria. "A este pibe, el muerto, ninguno del barrio lo conocía", agregó.

Mirar y no hablar. "La banda de Pandu" y los transeros que trabajan en la zona suelen ser los animadores de los ataques a balazos en el barrio. Actos violentos que llevan a la estigmatización de una barriada donde abunda el vecino trabajador que debe aprender a moverse en un territorio demasiadas veces violentos. Un lugar donde la mayoría de los vecinos ya no quiere tener problemas y "han desarrollado un extraordinario sentido de visión selectiva", tal cual lo describe sobre la actitud de los porteros de Nueva York el escritor Guy Talese en su libro "Honrarás a tu padre".

"Acá la gente aprendió qué hay que mirar y qué no. Porque después de que terminan los tiroteos todos nos tenemos que quedar viviendo acá. Los que disparan, los heridos, las familias de los muertos y los vecinos", indicó una doña de la zona. A las 5 de la mañana de ayer, Delfín Ramos murió en la mesa de operaciones del Heca mientras los médicos trataban de salvarle la vida.

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