Policiales
Martes 29 de Noviembre de 2016

Asesinan a dos primos en acciones planificadas en un lapso de 20 horas

A las 21 del domingo ejecutaron a Nicolás Carballo, de 22 años. A la 1 habían matado a Franco Carballo, de 21, a diez cuadras.

Dos ejecuciones planificadas, concretadas con 20 horas de diferencia y a diez cuadras de distancia se cobraron la vida de dos muchachos de 21 y 22 años en un territorio azotado por la violencia letal. Nicolás Franco Carballo, de 22 años, fue asesinado a balazos el domingo a la noche frente a la puerta de su casa del barrio La Tablada. En la madrugada del domingo, a su primo Franco Carballo, de 21 años, le habían pegado dos tiros mortal en el complejo de monobloques de Abanderado Grandoli al 4900. Pero más allá de donde se produzcan las muertes, el punto en común de las cruentas secuencias es que los conflictos son originarios del barrio Municipal y del Parque del Mercado, una zona que abarca Grandoli desde Uriburu hasta Lamadrid, que convirtió a la zona en un reguero sangriento.

A las 9 de la noche del domingo, Nicolás Franco Carballo estaba en la puerta de su vivienda de Esmeralda al 4100 cuando aparecieron en escena dos motociclistas que se detuvieron con brusquedad cuando estuvieron frente al joven fallecido. En ese momento uno de estos individuos abrió fuego con una pistola nueve milímetros. Los proyectiles atravesaron la espalda y la cabeza de Nicolás. El muchacho se desplomó agonizante en el suelo. Un rato después, sus familiares lo llevaron en un auto al Hospital de Emergencias, pero su vida se apagó en el camino.

Estupor y sollozos. Las estampidas alertaron al hermano de Nicolás. El muchacho salió a la calle y advirtió a su hermano tirado en la vereda. A la hora en que ocurrió el trágico hecho, según dijeron familiares de la víctima, la luz en el vecindario estaba cortada y los agresores aprovecharon la oscuridad para que ningún testigo pudiera ver sus rostros ni en qué tipo de moto se movilizaban. En el mediodía de ayer, la escena en la casa del muchacho asesinado era penosa. Una hermana adolescente tenía los ojos rojos por el llanto. En el interior de la vivienda estaban algunos familiares esperando que les entregaran el cuerpo luego de la autopsia.

En ese momento, desde un pasillo asomó la figura de Marcelo Carballo, el padre de Nicolás. El hombre de unos 40 años se abrazó con una pareja antes de dialogar con LaCapital. "Pasaron dos tipos en una moto y le dispararon, desde la calle y de una corta distancia. Mi hijo se cayó. Pegaron la vuelta (los atacantes), volvieron y lo remataron en el suelo", contó palpitando de consternación. El hombre señaló que no sabía cuántos proyectiles habían alcanzado al muchacho porque cuando se desató el incidente "estaba yendo al velatorio de mi sobrino", el primo de Nicolás. En la escena del crimen, los efectivos de la Policía Científica recogieron cuatro vainas calibre nueve milímetros.

Marcelo contó que su hijo había terminado la escuela secundaria dos años atrás. También dijo que actualmente no tenía trabajo y que habían vivido en el barrio Municipal antes de mudarse a Tablada.

—Por qué cree que mataron a su hijo y a su sobrino?

—No sé, ni idea, respondió el hombre.

Una fuente de la fiscalía de Homicidios señaló que las dos ejecuciones están vinculadas, pero todavía no están determinadas la motivación de los homicidios. El vocero indicó que los autores de las fatales balaceras no están identificados, pero algunos testimonios recogidos apuntan a los integrantes del clan Funes, que están enfrentados con los familiares de Roberto "Pimpi" Caminos, el ex líder de la barrabrava rojinegra asesinado el 19 de marzo del 2010.

El portavoz de la fiscalía remarcó las similitudes de los dos episodios. "En los dos casos se utilizaron armas de calibre nueve milímetros. Los agresores no encontraron resistencia para concretar su cometido a raíz de que no hay presencia policial en la zona. Los atacantes ingresan, matan y se van", explicó. El otro detalle que ponderaron los investigadores judiciales es que el entorno familiar de las víctimas son personas trabajadoras y no están vinculadas al mundo del delito.

Miedo. En la zona aledaña al complejo Municipal y del Parque del Mercado, donde hubo al menos doce homicidios en ocho meses, se percibe un profundo temor por las ejecuciones a balazos o los enfrentamientos de grupos desde marzo pasado. La misma sensación percibieron los fiscales que acudieron a la barriada para investigar los cruentos ataques ocurridos en la zona. "Los vecinos están aterrados y pidieron en forma desesperada protección", comentó la fuente judicial.

Funcionarios del Ministerio Público de la Acusación entrevistaron ayer a los padres de los dos primos asesinados con 24 horas de diferencia. Dijeron que encontraron gran receptividad pese al momento traumático que atravesaban. El hermano de Franco Carballo, el primer joven ultimado, estuvo detenido por unas horas. Ocurrió que cuando le comunicaron la muerte de su hermano rompió un vidrio en el hospital Clemente Alvarez. El fiscal Florentino Malaponte lo entrevistó. Según un colaborador el fiscal quedó muy impresionado tras la charla. "Son personas de trabajo, con instrucción, que sufrieron una tragedia en un barrio muy complicado. Este muchacho participa de una asociación civil llamada Botines Solidarios que promueve la inclusión a partir de la práctica de rugby", comentó el mismo vocero.

El desconcierto de los vecinos

Varios vecinos de Nicolás Franco Carballo ayer estaban en la vereda de Esmeralda al 4100. Al llegar el reportero gráfico una mujer se dirigió a él con respeto: “No se hace acá el velorio sino en San Lorenzo al 2800. Esta es una familia buena y de trabajo. No sabemos por qué vinieron a matar a este chico. Pero pedimos que se respete su memoria porque nunca anduvo en ninguna cosa rara. Nadie de nosotros pudo imaginar algo así”

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