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Domingo 12 de Junio de 2016

Arturo, el único oso polar que hay en la Argentina, se deteriora rápidamente

El pronóstico de su salud es de reservado a grave. Una infección afectó seriamente al plantígrado alojado en el zoológico de Mendoza.

La Dirección del Zoológico de Mendoza informó que Arturo, el único ejemplar de oso polar con vida de la Argentina, se encuentra en estado delicado, con pronóstico de reservado a grave, con una pérdida de apetito que le generó una disminución de su peso en los últimos días, y que se sumó a la pérdida de visión y olfato que arrastraba el mamífero.

En lenguaje llano, el animal está viviendo sus últimos días a pesar de los esfuerzos de los veterinarios para que pueda superar una infección en un ojo (ha perdido la visión del otro) y un estado general de decaimiento a causa de su avanzada vejez.

El ejemplar pasó por un procedimiento de anestesia el 10 de mayo por especialistas del zoológico externos de la provincia y de la Fundación Temaikén, de Buenos Aires, para determinar las causas del decaimiento generalizado.

Durante la inspección ocular, los veterinarios descubrieron una pérdida de visión crónica en el ojo derecho, asociada a su edad. El ojo izquierdo no pudo ser examinado en detalle debido a la inflamación que presentaba. "Se presume que Arturo, hasta antes de la infección, sólo veía con el ojo izquierdo y luego de que este ojo quedó afectado, ha perdido la capacidad de ver", dijeron los especialistas.

Con la medicación, el oso polar tuvo un período de mejora relativa, aunque continuaron los problemas de visión.

Los cuidadores y el personal de mantenimiento remodelaron el recinto que habita para que pudiera desplazarse sin riesgo de caídas desde el dormitorio interno hasta la piscina.

Aunque logró adaptarse con rapidez al nuevo espacio para caminar, su salud desmejoró y comenzó a mostrar más renuente a recibir la medicación —los antibióticos que le suministran ahora son inyectables— y últimamente también a recibir los alimentos a pesar de variados intentos del personal para que el animal recupere su apetito.

Arturo tiene casi 31 años, una edad muy avanzada para la especie, incluso en cautiverio, y no se encuentra en las condiciones físicas necesarias para ser trasladado a otro habitat, porque se pondría en riesgo su vida, señalaron los especialistas que asistieron y asisten al ejemplar.

Esta aclaración se debió al pedido que presentó en la legislatura mendocina el mes de mayo el ambientalista Gabriel Flores, quien inició en 2014 un petitorio en la plataforma change.org.

El petitorio, que tuvo proyección nacional e internacional, juntó más de 420.000 firmas, fue para que el oso sea trasladado a una reserva de Canadá donde el entorno es más similar a su hábitat natural.

Es por eso, señaló el zoo, que se está trabajando en brindarle toda la atención y comodidades requeridas para superar este cuadro, así como para garantizarle una mejor calidad de vida en su recinto.

"El oso está pasado de edad, ya que el promedio de vida de los osos polares es de 21 años y el ejemplar que está en el zoo de Mendoza tiene 31, por lo que está por encima del promedio de expectativa de vida", afirmó el director de la Fundación Teimakén, Eduardo Enrique Francisco, cuando atendió al ejemplar.

Arturo nació en 1985 en el zoológico de Colorado, Estados Unidos, y es la quinta generación de osos polares nacidos en cautiverio y desde hace más de 22 años vive en el zoológico mendocino, luego de que fuera trasladado en 1993 desde Buenos Aires.

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