Juegos Olímpicos Río 2016
Martes 09 de Agosto de 2016

Argentina quiere transmitir un mensaje de serenidad y de "parar la pelota" ante la violencia

Los incidentes en Rio 2016 entre argentinos y brasileños preocupan a los atletas y a las instituciones deportivas.

Es sabido que entre los hinchas argentinos y los torcedores brasileños hay una rivalidad histórica que siempre está en la frontera del buen gusto, pero el violento episodio en las tribunas durante el partido de Juan Martín del Potro ante el portugués João Souza pasó el límite de lo tolerable. Al menos es la sensación que queda mientras se escuchan repetidas voces en favor de "parar la pelota" y bajar los decibeles, tanto de deportistas argentinos como desde las instituciones en forma más orgánica.
El rugby fue uno de los que llamó a hacer gala de la caballerosidad. "Cuando no juega Argentina yo quiero que gane Brasil", fue una de las frases de Agustín Pichot en un video que difundió en su cuenta de Twitter, en el que también pidió: "Seamos solidarios y disfrutemos juntos".
No fue el primero. El técnico del fútbol argentino en Rio de Janeiro 2016, Julio Olarticoechea, sentenció: "Cosecharás tu siembra". Se refirió a la actitud de los hinchas argentinos en el último Mundial de Brasil, cuando los anfitriones debieron soportar toda clase de cargadas y provocaciones. "Si venimos y le decimos: «Brasil decime qué se siente», en la casa de ellos, durante un mes... era obvio que podía pasar esto".
El secretario de Deportes de la Nación, Carlos Mac Allister, también expresó su preocupación por la "picante" rivalidad que en los Juegos Olímpicos subió de tono. "Escribí a la Cancillería por este tema, a ver si podemos trabajar el tema inclusive con los presidentes. El nivel de enfrentamiento que se vive es preocupante porque ni siquiera nos hemos enfrentado deportivamente con Brasil", dijo.
"Transmitamos mensaje de paz", pidió el exfutbolista, tras remarcar su temor de que los episodios se agraven.
"Ojalá que esto no vuelva a suceder", reclamó Del Potro tras derrotar a Sousa. "Tendría que haber paz entre Brasil y Argentina, esto no es fútbol".
A "agresiones" propias del balompié atribuyó también la Confederación Argentina de Básquetbol los cánticos ofensivos contra Brasil que se oyeron durante el partido entre sus estrellas y Nigeria en el debut argentino en la Arena Carioca de Río.
Los propios jugadores argentinos se mostraron luego críticos con su hinchada por los insultos contra los brasileños. "Hay cantos que sinceramente no están en el lugar que tienen que estar", lamentó el alero Andrés Nocioni. "Me parece una tontería cantar contra un equipo que ni siquiera está en la cancha", terció el capitán, Luis Scola. Y también Manu Ginóbili fue claro: "Preferiría no escuchar los cánticos en contra de Brasil, sino a favor nuestro. Eso es algo muy futbolero, que realmente no aprecio".
Lo cierto es que los rivales de Argentina en los Juegos están encontrándose, quizá de forma inesperada, con el estruendoso respaldo de los fanánticos brasileños, menos interesados en que ganen ellos, probablemente, que en que pierdan los "irmãos" argentinos.
En el Argentina-Argelia de fútbol del domingo el público carioca se puso a cantar incluso "Chile, Chile", apoyando al ausente equipo que le ganó a la albiceleste las dos últimas finales de Copa América.
Los organizadores de Río 2016 apelaron al espíritu olímpico para intentar mantener la fiesta en paz: "La rivalidad sólo existe dentro de la cancha. En las tribunas, los Juegos son de unión y amistad", escribió Río 2016 en Twitter, llamando a la "tregua olímpica".
Unos fanáticos de ambos países ya se hacían eco del llamado el lunes por la noche y se sacaron juntos una foto delante del Parque Olímpico en Barra da Tijuca, al final de una intensa jornada de competiciones. "¡Países hermanos!", recordaba un hincha brasileño.
Tampoco en el primer "clásico sudamericano" entre equipos disputado en Río, el Brasil-Argentina del vóleibol femenino, hubo incidentes en la noche del lunes, aunque es posible que se debiese a la clara superioridad de las locales. El próximo test está previsto para el sábado, cuando los dos países choquen en baloncesto. Un encuentro en el que podrían saltar chispas, y no sólo en la cancha.

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