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Domingo 07 de Agosto de 2016

"Argentina debe cambiar su modelo de desarrollo para enfrentar el cambio climático"

La experta Mariana Panuncio, de la WWF, subrayó la necesidad de avanzar hacia otra matriz energética y de ponerle un freno a la deforestación.

Desde su lugar en el mundo, Argentina puede contribuir a mitigar el cambio climático, un fenómeno que se traduce en el calentamiento global del planeta que ya nadie discute y que provocó que los primeros siete meses de este año hayan terminado con temperaturas récord a nivel planetario, lo que se traduciría en que 2016 será el período con temperaturas más elevadas en promedio desde que existen registros.

   En la última cumbre COP realizada en París los países participantes se comprometieron a que el aumento de la temperatura media global se mantenga por debajo de los dos grados a fines del presente siglo en relación a la época preindustrial, y a esforzarse para lograr que ese incremento no supere 1,5 grado.

   Argentina se comprometió a reducir un 15% sus emisiones al 2030, una meta ambiciosa que dependerá de un cambio en la forma de generar energía y del freno de la deforestación asociada a la expansión de la frontera agrícola.

   Para eso, y según estimó Mariana Panuncio (directora de Cambio Climático para Latinoamérica de la World Wildlife Foundation), el país debe encaminarse hacia "un nuevo modelo de desarrollo" que privilegie el buen estado de los bosques nativos, la promoción de la eficiencia energética y las energías renovables y un cambio en el modelo de transporte, hoy atado de manera casi exclusiva a la utilización de combustibles fósiles.

   "El acuerdo de París es histórico porque establece las bases para la transformación socioeconómica que debe ocurrir si queremos lograr un desarrollo próspero y sostenible. Las emisiones de Latinoamérica han sido bajas en relación a otras regiones del mundo, pero hoy la región se encuentra en una encrucijada ante la cual debe elegir cómo quiere crecer. Latinoamérica y Argentina deben y pueden desempeñar un rol activo en esta transformación", explicó la experta, quien participó en Buenos Aires de un seminario sobre cambio climático organizado en conjunto por la WWF y la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano de Colombia.

   Según el informe Planeta Vivo que realiza la WWF el modelo de desarrollo argentino tal como está planteado es insostenible, y una parte importante de eso se debe al actual modelo agropecuario atado a la deforestación agresiva de bosque nativo.

   La directora de Cambio Climático para Latinoamérica habló con Más:


   —¿Cómo se prepara Argentina en relación al cambio climático? ¿Cuáles son sus fortalezas y debilidades?

   —Voy a empezar por las acciones de mitigación, y ahí la energía es un tema clave. Si bien en términos relativos Argentina tiene menos emisiones que los grandes emisores, tenemos que ver si el modelo es sostenible a largo plazo, y cuando vemos cómo está estructurado el sistema económico notamos una enorme dependencia de los combustibles fósiles en nuestra matriz energética. Eso contrasta con lo que pasa en la región, porque cuando se suman las emisiones de todos los países y se mira el perfil de Latinoamérica encontramos una matriz relativamente limpia en relación a otras regiones, con un papel muy importante de la hidroenergía, un rol importante pero no tan predominante de las energías fósiles, y energías renovables no convencionales en menor escala.


  —¿Cómo está Argentina frente a eso?

  —En el caso puntual argentino la dependencia de los combustibles fósiles es muy alta, esto a sabiendas de que existen ciertos instrumentos en marcha para cambiar esa matriz, ciertas metas para energías renovables y que existe un potencial impresionante. Hace pocos días participé de un taller sobre energía renovable a nivel regional y las oportunidades de colaboración sur-sur entre los países son muy importantes, tomado desde la integración de oferta y demanda. Hay análisis del BID y de la Cepal que estudian el potencial de la región y Argentina descuella en potencial eólico en toda la zona de la Patagonia, en parte por las velocidades de los vientos. Pero hay otras energías que se pueden utilizar, y sin embargo hasta ahora su apertura hacia ellas fue extremadamente limitada.

   —El nuevo gobierno nacional emitió algunas señales al respecto...

   —Así es, existen algunas señales preliminares de este nuevo gobierno que hacen pensar que puede haber un cambio, ya que lanzaron licitaciones para renovables no convencionales, y ahora Argentina ha dado una señal clara de que va revisar su contribución nacional de emisiones con la idea de identificar nuevas oportunidades. Entonces ahí se abre un terreno, pero básicamente falta resolver el tema de cómo vamos a abastecer nuestra demanda energética de manera confiable, lo cual es muy importante.

   —Un punto crítico es el del sector agrícola...

  —Es un tema ya discutido pero no resuelto, el agro es el motor de la economía nacional y tiene una alta vulnerabilidad al tema del cambio climático. Entonces surge el tema de cómo se prepara el sector ante esto, de la necesidad de que lleguen inversiones, pero eso es algo que recién está empezando a tomar forma en la mayoría de los países. Hay que ver cómo se prepara el campo para una variabilidad climática creciente y para nuevas tendencias regionales en relación a lo que provoca el cambio climático. Esto implica por ejemplo la generación de nuevos tejidos sociales, o todo un capítulo en el tema de los seguros.


   —También se trata de un sector crítico respecto a las emisiones...

   —Claro, el otro tema es el de la mitigación en relación con la agricultura, ya que hay que intentar que sea un sector más eficiente desde el punto de vista de las emisiones, ya que hay que bajarlas. También hay que prestar atención a la relación entre el sector agropecuario y los ecosistemas naturales. Si bien se ha elaborado un marco a través de la ley de bosques, su aplicación se demora y ahí está uno de los grandes desafíos por resolver. El país tiene enormes cuentas pendientes con la implementación de las medidas.

   —Entonces, ¿cómo queda parada la Argentina en este nuevo contexto global?

  —La gran pregunta es si en un contexto de cambio climático Argentina va a encarar una mejora en su contribución nacional, y qué significa esto en relación a la implementación de políticas existentes y los baches que quedan por resolver. Hay que revisar la coherencia de las diferentes políticas, ya que por ejemplo el marco contempla la importancia de un ordenamiento territorial y la realidad es que todavía falta muchísimo en ese sentido. Ese es un territorio concreto en el cual se pueden conciliar intereses.


   —¿Qué ocurre con las ciudades y el cambio climático?

  —Ese es otro gran tema, estamos en una región altamente urbanizada y es otro desafío ver de qué manera las ciudades se adaptan a esto. Algunas están intentando reducir sus emisiones y hacer una planificación consecuente y se preparan para los impactos del cambio climático, como las inundaciones. Hay muchísimos acuerdos a nivel mundial sobre liderazgo de ciudades, hay herramientas para que la sociedad civil se comprometa y se informe. Es un tema clave.

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