Economía
Martes 20 de Septiembre de 2016

Aquellos viejos tiempos

Aunque el clima de época parece querer empujarla al basurero de la historia, la crisis argentina de fin de siglo pasado existió.

Aunque el clima de época parece querer empujarla al basurero de la historia, la crisis argentina de fin de siglo pasado existió. Y su álbum de fotos incluye a aquellos funcionarios del FMI que, con poderes de virreyes, auditaban, recomendaban y amonestaban a presidentes y ministros de Economía, entre otros. Con la venia de la política local y la ayuda de una economía endeudada y en crisis, los emisarios del organismo, así como sus jefes, se convirtieron en personajes públicos, temidos y venerados.

La italiana Teresa Ter Minassian durante el gobierno de la Alianza; el indio Anoop Singh durante los dramáticos tiempos de la administración de Eduardo Duhalde, son íconos del besamanos que transitaban los equipos económicos argentinos con el organismo internacional.

Una gentileza que no fue devuelta en aquellos tiempos, en los que Anne Krueger, la subdirectora del Fondo en ese momento, le cerró las puertas a la renovación de la asistencia financiera al país, con la deliberada intención de que comprobar su teoría de que la quiebra sería una buena lección para los acreedores. En el crudo cambio de siglo, había dos países que requerían paquetes de rescate: Argentina y Turquía. Este último sí recibió la ayuda.

La historia de la crisis bancaria, el default y la posterior recuperación de la economía argentina es conocida. Enancado en la experiencia de un país que se había levantado a pesar de las prescripciones del ente multilateral, el ex presidente Néstor Kirchner hizo un curioso gesto de independencia: le pagó todo y de una vez lo que debía al Fondo.

La denuncia política contra las revisiones contempladas en el artículo IV del estatuto del organismo lo liberaron de las auditorías. Una estrategia que poco después sería funcional a los argumentos ofrecios por el gobierno para intervenir el Indec. diez años después, el Fondo vuelve a pisar fuerte en el país.

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