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Martes 08 de Enero de 2013

Aquel chico que hoy es un Dios

Aquel pibe de 13 años y que medía un metro cuarenta de estatura llegó a España en septiembre del 2000 con un equipaje que sólo desbordaba de ilusiones...

Aquel pibe de 13 años y que medía un metro cuarenta de estatura llegó a España en septiembre del 2000 con un equipaje que sólo desbordaba de ilusiones. Eran tiempos en los que nadie se animaba a  jugarse la vida por ese chiquilín que en la cancha gambeteaba a sus compañeros como conos y convertía goles de historietas. Primero Newell’s y después River no quisieron invertir a futuro y pagar 900  dólares mensuales para ayudarlo en el problema que le habían detectado en su crecimiento. Los únicos que creían en él eran papá Jorge, ex empleado de la metalúrgica Acindar, mamá Celia y sus  hermanos Rodrigo, Matías y Marisol. Carles Rexach también debió remar contra la corriente cuando lo fichó para las divisiones menores del Barcelona. En más de una oportunidad, el DT reconoció que le  costó varias charlas con el por entonces presidente Joan Gaspart antes de ponerlo en esa moldeadora de talentos que es La Masía. Lo que vino después es historia archiconocida en Barcelona y en la  selección argentina. Aquel chico de cara aniñada hoy es Lionel Messi y el mundo le rinde pleitesía como a ningún otro jugador del planeta. Sumó ayer un capítulo único a su apoteótica carrera. Ganó por cuarta vez consecutiva el Balón de Oro que distingue al mejor futbolista del mundo. Un premio que soñó cuando en el 2000 se subió a un avión con una mano adelante y en la otra sólo tenía una pelota.

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