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Lunes 20 de Mayo de 2013

Aprendizaje para todos los canallas

Central tiene ahora un desafío superior. Muy complicado. Más que los tres años que debió consumir para ascender. Claro que para esta misión no tiene mucho tiempo.

Central tiene ahora un desafío superior. Muy complicado. Más que los tres años que debió consumir para ascender. Claro que para esta misión no tiene mucho tiempo. Porque requiere de grandeza. De humildad y de comunión. De unión e integración. Tiene un reto consigo mismo. El de poder modificar usos y costumbres, que en definitiva precarizaron en los últimos diez años la vida institucional y deportiva de un club que ahora tiene una nueva chance de reinventarse sobre cimientos menos mezquinos, sin antagonismos ni revanchismos absurdos, los que políticamente primero y futbolísticamente después no hicieron más que darle forma a un padecimiento para todos los canallas llamado descenso. Del que lograron emerger con sufrimiento, al que deberán recordar de ahora en más para no reincidir en divisiones estériles que sólo perjudicaron al sentimiento que orgullosos ostentan.

El tiempo dejó cicatrices que sólo se convertirán en heridas otra vez sólo por torpeza propia. Y es allí donde Central tiene el partido más difícil. Porque permanecer es tan duro como ascender. Y el margen de error es aún menor. Pero para alcanzar la nueva meta es fundamental generar un clima de tranquilidad y tolerancia, dos cualidades que no abundan pero que son determinantes para edificar un porvenir diferente al pasado reciente.

Las lágrimas de los jugadores, la angustia de los hinchas, la voz quebrada de Miguel Angel Russo cuando el partido terminó son sólo postales de una conquista que sólo ellos pueden mensurar en sensaciones. Un capitalque debe ser utilizado para que Central, que es de primera, lo siga siendo por siempre. De los centralistas depende.

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