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Sábado 02 de Julio de 2011

Aprendizaje francés

Cecilia confiesa no recordar haber estudiado en grupo cuando concurría al San Bartolomé. Y trae a la memoria que su madre siempre le decía que su gran preocupación era saber si cuando ingresara a la facultad iba a poder sostener ocho horas sentada estudiando. "Y llegué a hacer algunas más. En la secundaria era igual de responsable. Pero esto de lograr estos resultados me parece que tiene que ver con un contexto facilitador. Podés ser brillante, pero si tenés que trabajar se te complica", explica y recuerda que le costó formar grupos en la facultad porque "necesitaba mis tiempos para estudiar".

Pero hubo una experiencia que la marcó. En 2002 viajó a Francia en el marco de un intercambio de AFS: "A mí me exigían mucho. Allí aprendí otra forma de estudiar, aprendí a tomar apuntes y después llegué a socializarlos mucho en la facultad. Los docentes me gastaban porque coloreaba mis notas mientras los tomaba, es decir soy muy visual. Y eso lo aprendí allá e hizo a mi formación. Llegué a la facultad con eso como capital cultural e intelectual. A lo mejor tenía baches teóricos por mi formación de perito mercantil. Pero sí tenía el método y allí descubrí que tenía la capacidad de sentarme tantas horas seguidas".

Su papá es médico, su abuelo, su madre y su hermana antropólogas. También fueron grandes influencias y los parámetros de su carrera.

"Siempre me decían que me fijara cuál de mis memorias funcionaba mejor, si la auditiva o la visual. Siempre fui muy conciente de que no era sólo contenidos sino cierto método. Es decir esto de decir dónde pongo el énfasis, qué lectura debía ser la más profunda, si la primera o la última. Y eso lo aceité más menos en tercer año. Costó, pero creo que salió bien", recuerda y se ríe.

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