La ciudad
Jueves 07 de Julio de 2016

Apolo: ediles aportaron pruebas en la causa por la explosión

Jorge Boasso y María Fernanda Gigliani se reunieron con los fiscales que investigan el siniestro ocurrido en la planta de Alem al 2900.

Diez días después de la explosión de una caldera en el Laboratorio Apolo (Alem al 2900) la polémica sigue más encendida que nunca. Los concejales María Fernanda Gigliani y Jorge Boasso se reunieron ayer con los fiscales que investigan el siniestro, Mariana Prunotto y Walter Jurado, y les aportaron documentación sobre las violaciones de clausuras del establecimiento y certificados que acreditan que su radicación en barrio Tablada no era viable.

"Si se hubiese mantenido la clausura que el municipio le impuso al laboratorio el 9 de diciembre de 2015, este accidente muy probablemente no hubiese sucedido", remarcó Boasso al término del encuentro.

La documentación que aportaron los concejales engrosará el mismo expediente al que se incorporaron los documentos oficiales que remitió la Intendencia, donde constan las inspecciones y los chequeos que se habían realizado a las calderas.

"Lo que nosotros hicimos ayer fue hacer un claro hincapié en el tema de las clausuras. Apolo no las violó una vez, sino que lo hizo reiteradamente en cinco oportunidades. El historial indica que cada dos años, en el establecimiento había clausuras y violaciones de las mismas", remarcó el concejal radical.

Por su parte, Gigliani aportó copias de certificados de libre uso y afectación que consignaban que el uso del laboratorio no era admitido en ese sector de la ciudad.

La concejala de Iniciativa Popular detalló que el encuentro con los fiscales fue "muy productivo. Si bien en este momento la investigación está centrada en determinar por qué se produjo la voladura de la caldera y, en ese marco, identificar a los responsables, los fiscales entienden que la misma debe profundizarse para determinar el rol del Estado a la hora de viabilizar habilitaciones e inspecciones", detalló.

Según explicó, ese próximo paso en la investigación podría dilucidar si detrás del siniestro no se configuró además el delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público.

Sociedad. En el encuentro con los fiscales, los concejales también pusieron el acento en los cambios societarios de la conducción del laboratorio.

En tal sentido, remarcaron que en 2005 se hizo cargo de la planta de Alem al 2900 el empresario Jorge Salinas, un hombre con contactos en Paraguay y que fue procesado por integran un grupo de empresarios que entre 2000 y 2005 desvió más de 21 millones de pesos del Pami a través de "procedimientos de pago no transparentes", y perjudicó el nivel de prestación médica de la obra social de los jubilados.

Salinas también controlaba otra fábrica de sueros, Rigecin Lab SA. En Paraguay le clausuraron un laboratorio, desde el cual (aseguraron fuentes cercanas al negocio) producía más barato y triangulaba con los laboratorios en Argentina, incluido Apolo.

La madrugada del lunes 27 de junio, una de las calderas voló por los aires, causó daños en una decena de viviendas y dejó en estado delicado a un vecino que vivía en la casa contigua al sector de depósito del laboratorio.

Ocho días más tarde, la intendenta Mónica Fein les aseguró a los vecinos de Tablada que el laboratorio no volverá a abrir allí.

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