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Jueves 05 de Marzo de 2015

Aplaudidores y abucheadores

Llamó la atención durante la apertura de sesiones ordinarias del Concejo Municipal la presencia de una ruidosa barra de militantes socialistas.

Llamó la atención durante la apertura de sesiones ordinarias del Concejo Municipal la presencia de una ruidosa barra de militantes socialistas. Muy al estilo de lo que se ve en las incursiones de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en el Congreso de la Nación, la intendenta Mónica Fein llegó al Palacio Vasallo acompañada por un nutrido grupo de socialistas que no sólo se dedicaron a vivar y aplaudir su discurso, sino también a abuchear a varios concejales, algunos de ellos candidatos a distintos cargos electivos en los comicios de este año. El blanco preferido de los “hinchas” de Fein, entre los que se pudo ver a algunos funcionarios municipales de primera y segunda línea, fueron los concejales Miguel Zamarini y Héctor Cavallero.

Una ausencia muy comentada

Otro dato que no pasó desapercibido en la sesión en la que Mónica Fein puso en marcha las sesiones del Concejo Municipal fue la ausencia de uno de los ediles con perfil más alto en el cuerpo, Jorge Boasso. El faltazo, seguramente motivado por su ajetreada agenda como candidato a vicegobernador de Santa Fe en la fórmula encabezada por Miguel del Sel, del PRO, fue muy comentado por algunos de los asistentes al acto. ¿Habrá renunciado, como hizo el ex Midachi en el Congreso nacional?

Discusión con humo de fondo

Un precandidato a concejal se cruzó fuerte ayer con un productor periodístico en la red social Twitter. Todo comenzó cuando el primero denunció un supuesto apriete de funcionarios municipales a un programa periodístico para que bajara la publicidad electoral de Miguel Zamarini, en cuya lista se postula, bajo la amenaza de retirar el apoyo de la gestión socialista a ese espacio informativo. Después de leerlo, el productor  desafió al aspirante a edil -también periodista- a que probara lo que había denunciado. Lo hizo con una ironía: “Poné la grabación (del supuesto apriete) y les tapamos la boca a todos”, lo azuzó. La respuesta descolocó al precandidato, más acostumbrado a las estériles polémicas futboleras que a las de este tipo, al punto que luego de un par de intentos por desactivar la discusión terminó por irse al mazo. ¿Habrá tirado humo, como sugirió su interlocutor?

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