Opinión
Viernes 30 de Septiembre de 2016

Antonia y el cura Brochero

Cita en el Vaticano. El papa Francisco y Macri volverán a encontrarse el 15 de octubre, en un nuevo intento por establecer una relación de afinidad y comenzar a superar los contrapuntos. El mandatario argentino irá acompañado por su pequeña hija, por pedido del propio Pontífice.

Luego de un año marcado por los contrapuntos, Mauricio Macri prepara su segundo encuentro como presidente con el papa Francisco, esperanzado en entablar, ahora sí, una relación de afinidad con el argentino que conduce la Iglesia Católica.

La segunda oportunidad para el presidente será el próximo 15 de octubre, en lugar a definir, un día antes de la ceremonia para la canonización del cura Brochero, el primer santo argentino que nació, vivió y desarrolló su misión pastoral en el país.

Macri irá acompañado por una comitiva no demasiado numerosa: la canciller Susana Malcorra, los secretarios de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo, y Culto, Santiago de Estrada, y los dos ministros cordobeses del gabinete, Gustavo Santos (Turismo) y Oscar Aguad (Comunicaciones), y algunos colaboradores.

El presidente llegará a Roma el viernes 14 junto a su esposa Juliana Awada y en esta ocasión también irá su hija Antonia, a quien no había llevado el 27 de febrero pasado, cumbre que pasó a la historia por su brevedad y la cara de pocos amigos del Papa.

"Voy con Juliana y con Antonia, él (Francisco) me pidió que vaya con Antonia, así que vamos con Antonia, y Antonia también está muy contenta", dijo el presidente hace unos días.

La presencia de la pequeña de cuatro años permite a los colaboradores presidenciales confiar en que esta vez el pontífice reciba a Macri con gestos de complicidad. Su hija más chica humaniza al presidente: viene de acompañar a su padre a su segundo timbreo desde que es jefe de Estado, el sábado pasado.

En 2013, año en que fue proclamado obispo de Roma, Bergoglio mantuvo dos encuentros con Macri, cuando era jefe de Gobierno. En el primero, el flamante Papa pidió recibir a Macri —pese a la resistencia del kirchnerismo— y le preguntó por qué no había llevado a Antonia. Unos meses más tarde, el encuentro se repitió con la foto de la familia completa y un pontífice sonriente.

Por esos antecedentes, la actitud del ex Arzobispo de Buenos Aires en aquel frío encuentro de febrero generó grandes debates al interior del gobierno. Los encargados de tender puentes entre las partes llegaron a la conclusión de que Bergoglio, cuya afinidad con el peronismo es conocida, mostró su desconfianza sobre el modelo económico ideado por el jefe del PRO en su país.

En ese contexto, este segundo encuentro no llega en el momento más oportuno. Si bien el gobierno puede mostrar algunos indicadores auspiciosos —el más certero es la baja de la inflación— lo cierto es que el Indec acaba de hacer oficial que la pobreza alcanza a uno de cada tres argentinos.

"Es es el punto de partida", se atajó Macri luego de la difusión del índice y dijo que encontró "una cuesta más difícil" que la que esperaba. Se estima que sus medidas generaron inicialmente 1.400.000 nuevos pobres. Volvió a prometer una reducción de la pobreza en el transcurso de su mandato, aunque ya no de llevarla a cero. El encuentro de Macri y el Papa será a solas. Cada detalle será tomado en cuenta. Habrá que ver cuánto dura esta vez.

Además de la comitiva presidencial habrá una numerosa comitiva de religiosos y feligreses principalmente de Córdoba que asistirán a la canonización de José Gabriel Brochero, quien realizó su misión pastoral en la zona de Traslasierra.

Están confirmados que irán el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, junto a su esposa y su antecesor José Manuel de la Sota, quien volará directamente desde España. También está invitado Eduardo Angeloz, pero el ex mandatario provincial no concurrirá por razones de salud.

El Obispado de Cruz del Eje, que conduce monseñor Santiago Olivera, informó que más de mil feligreses viajarán para asistir a la ceremonia del sábado 16 en la plaza San Pedro. También irán 36 obispos, encabezados por el jefe de la Iglesia Católica argentina, José María Arancedo y cien sacerdotes.

La ceremonia no será únicamente para Brochero (1840-1914). Habrá siete nuevos santos de cinco países. El cordobés, también conocido como "cura gaucho" será el primero completamente argentino. Héctor Valdivielso Sáez (1910-1934), canonizado por Juan Pablo II, nació en la Argentina pero llevó adelante su tarea pastoral en España, adonde emigró a los 5 años.


Gabriel Profiti / Noticias Argentinas

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