Iglesia
Domingo 16 de Octubre de 2016

Antonia le sumó frescura al rígido protocolo

La pequeña Antonia Macri, de cinco años, fue ubicada ayer en el centro de la escena durante una actividad de su padre, el presidente Mauricio Macri, y se convirtió en uno de los factores que propició que el encuentro con el Papa Francisco fuera más cordial y distendido.

La pequeña Antonia Macri, de cinco años, fue ubicada ayer en el centro de la escena durante una actividad de su padre, el presidente Mauricio Macri, y se convirtió en uno de los factores que propició que el encuentro con el Papa Francisco fuera más cordial y distendido.

Tras la audiencia privada a solas que duró una hora en el estudio anexo al complejo del Aula Pablo VI, se sumaron a la reunión los integrantes de la familia ensamblada del mandatario: la primera dama, Juliana Awada; y las hijas de otros matrimonios Agustina Macri y Valentina Barbier, de 33 y 13 años, respectivamente; además de la niña que tuvieron en 2011.

El aprecio del Sumo Pontífice por Antonia se puso de manifiesto en marzo de 2013, cuando a poco de ser elegido al frente de El Vaticano recibió al entonces jefe del Gobierno porteño y le reprochó que no haya concurrido acompañado por la niña: "¿Cómo no me la trajo a Antonia?", le había recriminado.

Meses más tarde, en septiembre de ese año, el líder del PRO había regresado a la Santa Sede y para evitar una nueva crítica del jefe de la Iglesia Católica viajó junto a la pequeña, que entonces estaba por cumplir dos años.

En febrero de este año, la hija del matrimonio Macri-Awada no fue parte de aquel encuentro fugaz y distante en el que la audiencia entre el presidente y el Sumo Pontífice sólo duró 22 minutos.

Esta vez, en la previa del viaje a Roma, el ex arzobispo porteño pidió expresamente la presencia de Antonia y esa condición se hizo notar en la foto oficial del encuentro.

En la imagen se observa que todos ajustaron su vestimenta al protocolar negro, salvo el Sumo Pontífice y la niña que cumplió cinco años el pasado lunes: ambos lucen vestimentas blancas.

Pero no sólo el color de la ropa los unió, sino que Francisco tomó de los hombros a la sonriente Antonia, quien atinó a agarrarle una mano.

Sin embargo, la cercanía entre el hombre de 79 años y la niña de cinco aportó más calidez a la visita del mandatario, ya que su hija le llevó un breve listado de tres preguntas al Santo Padre.

"Se rió mucho cuando Antonia le preguntó si tenía papás; él le dijo que sí, que estaban en el cielo. También le preguntó si dormía con la misma ropa, y él le dijo que usaba pijama. También le preguntó qué comida comía, y el Papa le dijo «la misma que vos». Esa parte estuvo muy graciosa", contó Macri en conferencia de prensa.

De esta manera, la pequeña Antonia sigue siendo parte de las actividades oficiales del presidente, a las que le aporta el carisma propio de la infancia con su desenvoltura.

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