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Sábado 02 de Abril de 2011

Angélica Gorodischer: "Rosario puede ser una ciudad lectora"

La escritora dice que los maestros pueden contribuir a esa meta, pero deben capacitarse.  La opinión de la autora llega a propósito del coloquio que prepara la Secretaría de Cultura y Educación municipal para el 14 y 15 de abril próximo, en el Centro Cultural Parque de España.

“Claro que sí, Rosario puede ser una ciudad lectora”. La expresión pertenece a la escritora Angélica Gorodischer, sin dudas una referente literaria por excelencia. Considera que los maestros mucho pueden hacer por esta meta, pero para eso “deben capacitarse”. La opinión de la autora llega a propósito del coloquio que prepara la Secretaría de Cultura y Educación municipal para el 14 y 15 de abril próximo, en el Centro Cultural Parque de España, que justamente se llama “Rosario, hacia una ciudad lectora”, y donde ella ofrecerá la conferencia de apertura.

El coloquio es parte de la II Semana de la Lectura en Rosario (que irá del 11 al 17 de abril) convoca a docentes, gestores culturales, bibliotecarios, voluntarios de lectura y público en general.

Y como los maestros tienen un lugar de preferencia en este congreso se tratarán, entre otros temas, las políticas públicas de fomento a la lectura, las maneras de despertar el interés lector, las nuevas tecnologías y el proceso lector, además de aprovechar las trayectorias lectoras de los que escriben.

Además de Gorodischer, participarán los escritores Pablo De Santis, Ricardo Mariño, Patricia Suárez y Reynaldo Sietecase. Y como representantes de políticas públicas estarán Fabiano Dos Santos (Brasil), Graciela Rabajioli (Uruguay) y Natalia Porta (Argentina).

Distintos caminos

En diálogo con La Capital , la autora de “Trafalgar”, “Jugo de mango”, “Historia de mi madre”, “Tumba de jaguares” y “Tres colores”, entre otras obras destacadas, advierte que no hay una sola manera de acercar a los chicos al placer de leer, una visita a un museo y hasta navegar por internet son caminos posibles.

Opina que las escuelas y sus maestros mucho pueden hacer para convertir a la ciudad en un espacio donde el placer de leer sea algo cotidiano. Pero antes los educadores deben actualizarse en distintas estrategias.

—¿Cómo pueden contribuir las escuelas a hacer de Rosario una ciudad lectora?

—Lo primero que hay que hacer es capacitar a los maestros, porque no lo están en este momento. Sabemos que falta tiempo para hacer cursos de actualización y demás, pero tienen que estar capacitados. Como decía Borges, no hay que enseñar la literatura, hay que enseñar el placer de leer. Y esto lo puede hacer alguien que sienta este placer. Hay varios métodos para hacer que los chicos se interesen, partiendo de sus preferencias, como los juegos que tienen las computadoras, o bien de lo que siempre poseen que es una imaginación truculenta y muy fértil. También contarles un cuento hasta la mitad y dejar que ellos completen la otra; intrigarlos tanto con un relato que tengan que ir a buscar el libro para ver qué es lo que sucede. Hay que enseñarles que el libro no es un artículo de lujo sino que es tan importante en la casa como la luz, el gas, el agua y todo lo que uno consume todos los días.

—¿También hay que pensar en los docentes como lectores plenos?

—Claro, eso sería estupendo y que no sólo miren televisión.

—Todo indica que en general son buenos lectores de pedagogía o temas de didáctica, menos de literatura. ¿Qué opina?

—Tienen que leer de todo. En realidad, todos debemos leer de todo. No sólo en las novelas se encuentran la belleza y las emociones, en la ciencia también, por ejemplo. Entonces está bien que los maestros lean de educación, pero además tendrían que tener el placer de leer una novela que transporta a todo el universo. La literatura, la narrativa y la poesía ponen en nuestras manos el universo Y eso se logra solamente a través del libro.

—¿Puede Rosario entonces ser una ciudad lectora?

—Yo creo que cualquier ciudad puede convertiste en una ciudad lectora si todos sus habitantes lograran acceder a lo que yo he accedido desde que era chica, que es el placer de la letra escrita. Es algo que no se puede reemplazar con nada. Se puede jugar al tenis, pero se podría cambiar por otro deporte. Puedo nadar, andar en bicicleta , pero ¿con qué se reemplaza el placer de la lectura? No hay nada que lo reemplace.

—En el caso de esta ciudad, ¿no contribuyen también su patrimonio cultural, los escritores que ha dado?

—Pero claro que sí, Rosario puede ser una ciudad lectora. Pero también se puede ir por muchos caminos a que lo sea. Por ejemplo, llevar a los chicos al museo para ver obras de arte también puede conducir a la lectura. ¿Quién es ese señor que pintó ese cuadro? ¿Qué hizo? ¿Era un sinvergüenza o buen tipo? ¿Se casó 18 veces o fue soltero toda su vida? ¿Dónde voy a leer todo eso? Y se puede recurrir a internet, por supuesto, pero para eso también hay que saber leer. Y cuando uno sabe leer puede llegar al libro.

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