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Domingo 16 de Octubre de 2016

Añapiré: el paraíso de los flamencos rosados ya está cerca de ser reserva

El paraje se levanta en jurisdicción de Campo Andino y alberga una increíble fauna, que ahora se busca resguardar legalmente.

Campo Andino es un pueblo chico, verde y tranquilo del Litoral santafesino al que sólo se accede por caminos rurales. Tiene apenas 300 habitantes y una escuela primaria a la que concurren unos 60 chicos desde nivel inicial hasta séptimo grado. Pero Campo Andino esconde un secreto bien guardado que lo transforma en un lugar especial en la zona, ya que se recuesta sobre un sistema de lagunas de agua salada que albergan una variedad de aves increíble y que se vuelve único durante los meses del otoño y el invierno al acoger a miles de flamencos rosados que llegan desde los Andes en busca de comida y temperaturas más amables.

Desde hace cinco años, un grupo de apasionados por el lugar comenzaron a pelear para que las lagunas se conviertan en la reserva provincial "Añapiré", una batalla que ya está casi ganada y que en el camino involucró el trabajo en común de guardafaunas, investigadores universitarios y también de los vecinos del lugar, que de la mano de estos profesionales "redescubrieron" lo que tenían tan cerca y que ya habían naturalizado.

Cinco mil flamencos. La particularidad de Añapiré (cuero del diablo en guaraní) es que con la llegada del mes de abril miles de flamencos rosados llegan hasta sus lagunas desde su hábitat original en la Puna, donde el agua se congela y el clima se vuelve demasiado agresivo.

Durante el conteo del año pasado se detectaron más de 5 mil flamencos en las 8 hectáreas que ocupan esas lagunas, un espectáculo increíble que además comparte cartel con al menos otras 35 especies de aves acuáticas presentes en la zona.

"El flamenco austral pondera estas lagunas. Durante el verano en la Puna hacen la postura y la cría de los pichones, y una vez que pueden volar hacen 900 kilómetros para venir a pasar el invierno al Litoral, donde encuentran alimentos en estas lagunas de vertiente que son salobres y contienen su alimento, que son microorganismos", apuntó Sebastián Lovera, guardafauna enamorado del lugar.

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La acción de los cazadores deja sus huellas en e lugar.
La acción de los cazadores deja sus huellas en e lugar.

Un trabajo de hormiga. Lovera y Juan Martín Mastropaolo son los dos guardafaunas que se pusieron al hombro la protección del lugar hace ya cinco años, cuando comenzaron a realizar controles para evitar que la zona se llenara de cazadores furtivos, una práctica muy común a pesar de estar expresamente prohibida por una ley provincial en el departamento La Capital.

La situación mejoró cuando las autoridades locales (la comuna y la policía) comenzaron a colaborar, y tuvo su broche de oro este año cuando la propia escuela del pueblo se sumó a la defensa y cuidado del lugar a través de la participación en el programa "Custodios del Territorio", desarrollado por la Universidad del Centro (Unicen).

El último paso para consolidar el proyecto de una reserva fue contactar a los dueños de los campos donde están las lagunas, que ya dieron su visto bueno y que ven con agrado que la declaración del lugar como "reserva privada de usos múltiples" alejará definitivamente a los cazadores.

Ahora sólo falta la declaración formal por parte del gobierno provincial, con el que ya hubo contactos y reuniones y que en principio avanzaría con la creación de la nueva reserva.

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El "si" de los dueños. "Hace varios años que venimos trabajando y hace poco pudimos obtener lo que suele ser lo más difícil, que es la autorización de los dueños de los campos para que sea reserva. En realidad, a ellos también los beneficia porque pueden seguir con sus actividades y tendrán mayor protección frente a los cazadores", dijo Mastropaolo, quien ejerce con orgullo la profesión de guardafauna honorario.

Justamente, la mayor amenaza a la increíble biodiversidad del lugar son los cazadores, cuya presencia disminuyó sensiblemente en el último año a la par de una mayor conciencia y control local sobre la particularidad de las lagunas.

Aún así, en un recorrido a pie por el camino que atraviesa el sistema de agua aparecen restos de perdigones a simple vista, tanto en los costados del camino como en las partes menos profundas de las lagunas.

Según relataron los guardafaunas, la declaración de Añapiré como Reserva de Usos Múltiples por parte del gobierno provincial servirá para reforzar los controles sobre los cazadores furtivos y le dará mejores herramientas tanto a la policía local como a ellos para preservar la riqueza natural del sitio.

Comuna comprometida. El trabajo de años tuvo un capítulo especial el pasado martes 11, cuando la escuela Juan María Cafferata desenfundó sus mejores galas para la presentación en sociedad de los primeros trabajos de investigación sobre aves hechos por los alumnos con la ayuda del programa Custodios del Territorio.

"Hace años que venimos trabajando, pero ahora obtuvimos los más difícil, el visto bueno de los dueños"

Desde hace algunos meses, la escuela está "vinculada" a ese proyecto, que promueve la conservación de humedales en Argentina a través de la participación de la comunidad. "La idea es que las lagunas sean un sitio educativo estratégico para las aves, y que en un futuro puedan venir otras escuelas y no haya más cazadores. Eso era un problema pero la gente va tomando conciencia de la necesidad de cuidar el lugar", dijo Viviana Pérez, la directora del establecimiento.

Según Angélica Bonati, vicejefa comunal, la oportunidad de tener una reserva permitiría "que el pueblo comparta su belleza" con otros habitantes de la provincia y de otras partes del país, para lo cual es fundamental poner en condiciones el camino que une esa localidad con Laguna Paiva, hoy 15 kilómetros de tierra que se vuelven intransitables cuando llueve mucho.

"Para nosotros tener un camino en condiciones es fundamental, ¿cómo podrían venir visitantes si no hay una buena ruta?", se preguntó, y contó que por ejemplo los alumnos que acuden a la secundaria de Laguna Paiva muchas veces pierden días de clases al quedar aislados por la cantidad de barro.

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