Policiales
Miércoles 17 de Agosto de 2016

Analizan cámaras en la pesquisa de un crimen

El fiscal que investiga el asesinato de Nahuel Ciarrocca busca en imágenes de calle pistas para dar con quienes lo mataron por un celular.

Se llamaba Nahuel Enzo Alejandro Ciarrocca pero en los monoblocks de Empleados de Comercio de Italia al 2900 lo conocían sólo como Nahuel. El lunes a las 19.50 salió de la vivienda de sus padres en ese complejo y caminó unos 150 metros hacia el oeste, casi sin quitar la vista de su celular Samsung J7. Dobló en Amenábar y tras cruzar Dorrego se topó con un hombre que lo encañonó. "¡No. Pará loco!", gritó antes de que se oyeran dos disparos. Cuando los vecinos salieron a la vereda, el joven de 28 años sólo pudo decirles su nombre.

La hipótesis principal del fiscal Rafael Coria es que Nahuel caminaba ajeno a todo con su celular cuando un ladrón, asistido por otros tres en dos motos, lo increpó a mano armada, le sacó el celular le disparó.

Ayer la Policía de Investigaciones (PDI) trabajaba sobre el registro de una cámara de vigilancia privada que no captó toda la mecánica del ataque pero sí parte de la fuga. En la escena no quedaron vainas servidas por lo que se estima que se empleó un revólver. En su huida el maleante le disparó a una vecina que pasaba con su auto para amedrentarla.

Familia. Nahuel era el mayor de tres hermanos, todos criados en el complejo de Italia al 2900. Según los vecinos, hasta hace un año colaboraba manejando el taxi de su padre, quien, ante los problemas de seguridad que afectan la actividad, lo vendió y puso un taller de refrigeración. Tras la muerte de los abuelos, Nahuel y un hermano se fueron a vivir a una casa de bulevar Seguí al 2200.

Según Coria, el lunes Nahuel estuvo en el club Provincial hasta la tarde, cuando fue a casa de sus padres. Para volver a su domicilio, con su ropa deportiva en un bolso pequeño, caminó por Amenábar hasta que fue sorprendido por su homicida. Nadie vio la secuencia completa.

"Escuchamos cuando Nahuel dijo «¡no, pará loco!» y luego una detonación. Y a los segundos otra más. Cuando salimos a la vereda el pibe estaba tirado en el piso, una chica que pasaba lo asistió y lo abrazó para contenerlo. El sólo pudo decir su nombre, luego tuvo un par de convulsiones y murió. Fue muy angustiante, porque él agonizaba y la ambulancia demoró entre 30 y 40 minutos", indicó una vecina.

Postales. Los vecinos recordaban ayer postales de lo vivido el lunes a la noche. Los padres de Nahuel llegando hasta la esquina de Dorrego y Amenábar; la mamá en una silla, sobre la ochava norte, abrazando la campera de su hijo. "Acá esto es moneda corriente. Hace un par de semanas me robaron el bolso cuando bajaba del colectivo. Yo pude haber sido Nahuel y no queremos que haya más muertos. Son pibes que se criaron en el barrio, que estudiaron y que ahora hay que enterrar porque un choro le pegó un tiro cuando ya le había robado", dijo otra mujer.

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