Policiales
Viernes 25 de Noviembre de 2016

Allanaron la casa de una mujer que denunció a su familia por vender droga

La respuesta inmediata de la Fiscalía fue establecer frente a su casa de la misma barriada una custodia de Gendarmería Nacional. Pero eso no alcanzó y al cumplirse una semana de la denuncia la mujer y su hija, de 22 años, fueron detenidas frente a su departamento y ante los gendarmes, conducidas al penal de la seccional 4ª y fichadas por "amenazas y desacato a la autoridad".

El miércoles de la semana pasada Marisa Martinotti venció los miedos y salió a dar la cara para denunciar a su padre y a su hermano por regentear un búnker de venta de drogas en el barrio 7 de Septiembre bajo la connivencia de la subcomisaría 21ª. La respuesta inmediata de la Fiscalía fue establecer frente a su casa de la misma barriada una custodia de Gendarmería Nacional. Pero eso no alcanzó y al cumplirse una semana de la denuncia la mujer y su hija, de 22 años, fueron detenidas frente a su departamento y ante los gendarmes, conducidas al penal de la seccional 4ª y fichadas por "amenazas y desacato a la autoridad".

"Hablo porque no puedo más, no tengo opción, estoy contra la pared", dijo hace una semana esta mujer de 40 años y madre de seis hijos que busca una protección que aún nadie le brindó. Ante La Capital exhibió las denuncias presentadas en la Fiscalía Regional y en la Federal contra Carlos M., su papá; y Gustavo "Toro" M., su hermano con pesados antecedentes penales vinculados a crímenes y narcotrafico, por "manejar la venta de drogas en el barrio" en un local que tiene como fachada una carnicería y verdulería en Martínez Estrada y Sánchez de Loria.

Esas denuncias ya le habían costado que la madrugada del domingo 12 le balearan su vivienda de Fresno al 7900, hecho por el cual fueron detenidos Nicolás Facundo M., de 22 años, y Lisandro Martín L., de 20, soldaditos de sus familiares. Entonces la mujer contó que su padre y su hermano tienen prohibición de acercarse a 200 metros de su casa y que cada vez que salían a la calle ella o sus hijos lo hacían con miedo.

Arrestadas. Y Marisa tenía razón. Según relató ayer, poco después de las 8.30 del miércoles policías llegaron a su vivienda "y allanaron sin mostrarme ninguna orden buscando armas". Como "no encontraron nada se fueron, pero mi hija Belén salió atrás de ellos y la agarraron en la calle, adelante de los gendarmes".

"La querían llevar presa por desacato y salí a defenderla. Empecé a gritarles, a pedir que dejaran tranquila a mi hija que tiene 22 años y nos metieron en un patrullero mientras el gendarme nos decía que no podía hacer nada porque no es su jurisdicción. ¿Entonces para que nos ponen custodia?", se preguntó.

Lo cierto es que primero fueron llevadas a la seccional 17ª y desde allí al penal de mujeres de la comisaría 4ª donde "nos ficharon por desacato a la autoridad y amenazas", dijo Marisa sin saber explicar por qué. "Mientras la camioneta de los gendarmes se quedó frente a mi casa uno de ellos nos acompañó hasta la comisaría, pero no hizo nada para que nos fichen y ahora, por denunciar a mi familia como vendedores de drogas, la que termino con una causa soy yo".

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