Política
Lunes 17 de Octubre de 2016

Alicia Castro: "El gobierno de Macri hoy no está defendiendo la soberanía"

La ex embajadora en el Reino Unido dijo que el país europeo "está en abierta violación con las normas vigentes" en Malvinas.

Alicia Castro | Bío | Nació el 27 de julio de 1949. Fue secretaria general de la Asociación Argentina de Aeronavegantes. Ex embajadora en Venezuela. Embajadora ante el Reino Unido entre 2012 y 2015. En diciembre de 2015 dejó el puesto tras el fin del mandato de Cristina Kirchner, Fue representante permanente ante la Organización Marítima Internacional.

"Tenemos una base militar en Malvinas con 2 mil efectivos británicos pertrechados con misiles, buques de guerra, aviones de combate, equipos sofisticados y hasta un submarino nuclear. Y esto no le preocupa a (Mauricio) Macri". Alicia Castro, la ex embajadora ante el Reino Unido durante el último gobierno kirchnerista, criticó la política de la Casa Rosada en relación a las islas y no ahorró tampoco objeciones en un plano más general de la política exterior.

La puesta en marcha de nuevos ejercicios militares en la zona del archipiélago renueva el debate en torno a la relación con Londres y, en ese sentido, Castro señaló: "El Reino Unido está en abierta violación con las normas vigentes en la materia. Esos ejercicios ponen en peligro la seguridad y la vida humana en el mar. La diferencia, esta vez, es que no lo anuncia la Cancillería. No tenemos un gobierno que esté defendiendo la soberanía o reaccionando. La Cancillería reaccionó tarde cuando circulaba como un escándalo. La reacción fue tibia y formal, y luego fue como una reacción ante la indignación".

—¿En el trazo grueso cómo observa la política exterior de este gobierno?

—Como un gran retroceso. Pensé si era igual a las relaciones carnales de Menem con EEUU y el Reino Unido, pero creo que es aún peor. En materia de comercio exterior importamos más de lo que exportamos, se daña a la industria argentina y no se fomenta el comercio intrarregional. Macri reniega de la construcción de las alianzas regionales que se lograron en la última década. No le interesa Mercosur, Unasur ni la Celac. La unidad de la Celac está amenazada por el desprecio que tiene el presidente Macri por la unidad regional, y no se evalúa la importancia del comercio. No inclinarse a fortalecer la alianza regional no es sólo una pésima decisión política, es una estúpida decisión económica.

—Pero desde la campaña electoral de 2015 el ahora presidente marcó claramente su decisión de tomar distancia con la política exterior del kirchnerismo. No debería sorprender. Lo curioso es que no hayan llegado aún inversiones de los países centrales.

—Ni se verán inversiones. Macri está reprimarizando la economía como para que el país exporte productos primarios sin mano de obra agregada, lo que perjudica al empleo. Las inversiones que van a venir serán especulativas, que promoverán más fuga de divisas.

—¿Y por qué no llegan las inversiones?

—Macri tiene un mal plan económico. Tiene una debilidad política basada en la ignorancia que demuestra acerca de las relaciones exteriores y no tiene un proyecto económico viable, lo cual augura inestabilidad social. En ese marco no resultará atractiva la Argentina para inversiones locales y extranjeras. Ya lo vivimos, la teoría de ceder ante los más poderosos, en los 90, terminó con la crisis más grande que tuvo el país, en 2001. Uno de los dilemas, es si al sistema financiero internacional lo van a manejar las naciones soberanas o un grupo de intereses dominados por el Departamento de Estado de EEUU, donde se mezclan intereses por la usura. La respuesta de Macri pagándoles a los fondos buitre más de lo que correspondía, es expresiva de lo que piensa.

—El gobierno sostiene que si no se tomaban medidas el país iba camino a convertirse en Venezuela. Usted fue embajadora en Caracas, ¿cómo se posiciona?

—Hablan desde la ignorancia y el prejuicio. No conocen la Venezuela que fue, no recuerdan el Caracazo y no saben que fue uno de los países más ricos y desiguales de la región hasta que llegó Hugo Chávez, quien se propuso modificar los equilibrios y llevar adelante otra distribución de la riqueza. Las elites gozaban de una vida de despilfarro y el pueblo no tenía ni documentos. En poco tiempo, Venezuela fue declarada territorio libre de analfabetismo, logró alianzas con otros países de la región. Venezuela está atravesando ahora problemas económicos muy severos, que tienen que ver con un sistema subsidiado sobre la base del petróleo, que bajó dramáticamente. En la Argentina gobiernan los poderes fácticos, los grandes medios. Están tratando de constituir a algunos jueces en estrellas de cine, como en Brasil. Esos poderes fácticos no tendrían votos en elecciones, pero son los que nos gobiernan. El presidente no paga impuestos en Argentina, tiene su dinero en el exterior y declama que va hacia la pobreza cero con inflación del 40 por ciento.

"En el gobierno hablan de Venezuela desde la ignorancia y el prejuicio. No recuerdan lo que fue"

—Hay que evaluar lo que dejó el gobierno anterior, que fue derrotado en elecciones.

—Se quejan de que el gobierno anterior tenía un relato, pero ahí confluían distintas experiencias reconocibles y colectivas. Este gobierno de Macri no tiene relato, tiene libreto. Macri y sus ministros repiten el libreto de Jaime Durán Barba.

—Bueno, mal no les fue con ese libreto: llegaron al poder.

—Durán Barba debe ser un genio del marketing, el problema es cuando ese marketing reemplaza a la política. También hay que hacer autocrítica, para saber qué se hizo mal en el gobierno anterior para que un gobierno de derecha vuelva a instalarse en el poder.

—¿Cuál es esa autocrítica?

—Tiene que haber un análisis profundo de por qué no pudimos estabilizar los logros. Muchos interpretan que son olas, y que ahora nos toca la ola conservadora. Hay que cuidar que la ola no se lleve la playa, y este gobierno desarticula el funcionamiento del Estado.

—Muchos dicen que la mayoría votó contra el kirchnerismo más por su estilo que por su economía.

—Es posible. Me suena eso que usted dice.

—¿Se pueden esperar cambios positivos en relación a Malvinas?

—Las relaciones carnales de Carlos Menem y los ositos de peluche de Guido Di Tella no resultaron en nada positivos, fueron un fracaso aquellos acuerdos. Los británicos usaron la guerra como excusa para negarse a sentar a negociar. En los últimos años se logró reforzar el consenso internacional a favor del diálogo, con apoyo a la Argentina. Logramos apoyo, incluso, adentro del Reino Unido. Como embajadora trabajé dentro de las cuatro naciones del Reino Unido, donde existe una dinámica muy diferente a la de Inglaterra. También trabajé con sindicalistas, ambientalistas, etc. Conseguí amplio margen de consenso y hasta el Partido Laborista fue muy explícito en la materia. Además, el Reino Unido está debilitado por el Brexit. Era este un momento para poner más presión en la necesidad de sentarse a dialogar.

—¿Y no pasó?

—Al contrario de eso, el 13 de septiembre en la ONU se sentó el vicecanciller argentino con el británico y firmaron un acuerdo en el que la Argentina se aviene a todo lo que quiere el gobierno británico. Si alguien tenía alguna duda, Susana Malcorra lo dijo en Senadores cuando anticipó que iría al Congreso para convencerlos de modificar las leyes. Habla de las leyes que protegen la explotación de hidrocarburos y pesca en la plataforma continental. Tenemos una base militar con 2 mil efectivos británicos pertrechados con misiles, buques de guerra, aviones de combate, equipos sofisticados y hasta un submarino nuclear. Esto no le preocupa a Macri.

—¿Le sorprendió que, tras la derrota por llegar a la ONU, Malcorra haya dicho que de ahora en más trabajará tiempo completo como canciller?

—Es conocer muy mal a los británicos creer que por hacerles concesiones no la iban a vetar a Malcorra. Es una declaración muy desafortunada que confirma todas las teorías respecto de que se estaba ocupando más de su propia carrera en la ONU que de su tarea como canciller. Si ocupándose a medio tiempo cometió tantos desaciertos, me preocupa saber lo que puede hacer a tiempo completo.

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