Ovación
Miércoles 30 de Diciembre de 2015

"Algún día voy a dirigir a Newell's", dijo el director técnico Sampaoli

Jorge Sampaoli, a solas con Ovación en Casilda. El Zurdo habló de Bernardi, Central, la buena impresión que le dejó Coudet y sobre su futuro en la selección de Chile: "Es dífícil que siga", afirmó.

El mínimo contacto periodístico sobra para comprobarlo. Jorge Sampaoli nunca caerá en la demagogia para ganarse el favor popular. Ni siquiera cuando recarga energías en Casilda tiene intenciones de rendirle culto a esa imagen de técnico que hizo que Chile dejara de ser una selección periférica para convertirla en la selección campeona de América y en una de las referencias colectivas del mundo. Al Zurdo sólo le preocupa la tranquilidad de conciencia. Por eso no le interesa andar por la vida mostrando las medallas que ya lleva colgadas ni que le recuerden todo el tiempo que el 11 de enero integrará el podio junto a Guardiola y Luis Enrique en Zurich en la ceremonia de la Fifa para elegir al mejor entrenador del año. Debajo de esa pelada, más que un gran cerebro se esconde una persona que se ubica en las antípodas de colegas suyos que hacen del trabajo de entrenador un tema solemne y exageradamente trascendente. En la charla a solas que mantuvo con Ovación, Sampaoli tampoco le huyó a la utopía que podría ser dirigir a Newell's, cuando hoy le llueven ofertas de los equipos más importantes de Europa si finalmente se concreta que no seguirá como DT de la Roja: "Sé que algún día voy a dirigir a Newell's, aunque en el corto plazo no me veo trabajando en el fútbol argentino", se planta de movida el Zurdo.

—¿Vas a seguir en Chile?

Eso dependerá de la votación del 4 de enero cuando se elijan las nuevas autoridades de la ANFP. Si no hay una creencia desmedida en nuestro proyecto, lo mejor es que dé un paso al costado.

—¿Cómo puede ser que las nuevas autoridades quieran terminar con un proyecto futbolístico exitoso?

—Pero seguir no depende sólo de los dirigentes. También depende de mí. Me voy a encontrar con un nuevo jefe y con un proyecto encabezado por otros dirigentes. Con las anteriores autoridades ya tenía arreglado realizar una modificación estructural en las divisiones menores para potenciar todo lo que venga después de esta generación de futbolistas que tantas cosas le dio a Chile. Si esta gente que entra no tiene las mismas intenciones para encarar esos cambios, no voy a seguir.

—¿Qué intuís que pasará en las elecciones?

—No tengo idea. No trato con la gente que integra las dos listas. Todo está tan movido con los últimos escándalos que se sucedieron en la ANFP y la corrupción en la Conmebol que no sé hacia dónde va el fútbol chileno. Si no va en la dirección que creo, no tiene sentido que siga.

—¿Tenés ganás de seguir?

—Mis ganas están directamente relacionadas con lo que piensa la nueva dirigencia sobre mi proyecto.

—¿Dudás de que puedan creer en el proyecto?

—No sé, porque no hablé con nadie. Hay un gran desorden en el fútbol chileno y a mí no me gusta trabajar así.

—¿Sería una frustración no poder seguir?

—Sería penoso cortar un proyecto que tiene como clara intención seguir formando selecciones de cara a Qatar 2022. No sólo para mí sería una gran frustración, también para el grupo que trabaja conmigo. Somos entre 14 y 15 personas, entre editores, entrenadores y colaboradores, a los que les gustaría seguir con lo que empezamos.

—¿Influye para no seguir el lío mediático que se armó cuando trascendieron las cifras que te pagaba la ANFP por un supuesto doble contrato en la selección?

—Sin dudas que influye eso. No se respetó el pacto de confiabilidad que tienen todos los contratos que se firman. Lo que quisieron hacer con eso fue tirar la pelota hacia el otro lado. Buscaron que el lío se trasladara al cuerpo técnico y no a la dirigencia chilena.

—Parece que el fútbol chileno se resiste a seguir progresando.

—Es que la lucha de intereses pasa por ahí. Nosotros tenemos un proyecto de años que está encaminado, pero que necesita de un soporte para el futuro. La selección chilena cuenta con un funcionamiento colectivo que es raro de conseguir porque juega como un equipo. Nosotros hemos generado que los jugadores que vienen de distintos lugares del mundo a la selección logren vincularse con un espíritu de amateurismo y rebeldía que sólo es posible hacerlo en los clubes, en los que hay un gran sentido de pertenencia. Si la idea de las nuevas autoridades es hacerle correcciones a ese camino, es inútil que siga.

—¿La obtención de la Copa América logró terminar con el espíritu derrotista con el que decís que se vive en Chile?

—No sólo con el título de la Copa América empezó a cambiar esa sensación. Mucho tuvo que ver la contribución que hizo Marcelo Bielsa cuando estuvo en la selección de Chile. En esa etapa la selección jugaba en cualquier lugar del mundo y se animaba a protagonizar el partido sin ningún temor. Nosotros lo que hicimos fue aprovecharnos de eso y profundizarlo con nuestras ideas. Hoy no tenemos ningún reparo en ir a jugar contra cualquier selección del mundo y discutirle el protagonismo.

—¿Notás que hay una corriente sampaolista?

—No lo sé. Sí quiero que mis equipos siempre jueguen en campo contrario y sometan a los rivales. No concibo que tengan miedo a desarrollar nuestra propuesta inicial. Cuando ocurre eso, no me voy tranquilo a mi casa. Si hoy Chile es respetada es por el juego colectivo. Porque individualmente somos menos que otras selecciones.

—¿Te reconocen más en Argentina y el mundo que en Chile?

—No, la gente de Chile me quiere mucho y yo también la quiero.

—¿Y el periodismo?

—La prensa en Chile está vinculada a todo lo que suceda con las notas sensacionalistas y no comparto esa manera de hacer periodismo. Eso es música para los oídos. Yo dirijo para mis jugadores y la gente y no para lo que dice el periodismo. Sí me incomoda la convivencia que tuvo la dirigencia con el periodismo chileno para tratar de desviar la atención en las cosas que están pasando en Chile. Pero con el tiempo se sabrá la verdad.

—¿Si no ganabas la Copa América hoy la prensa te estaría matando?

—Es probable, pero yo no dirijo para el periodismo. A mí no me cambia en nada que me critiquen porque lo que hicimos está a la vista de todos. Antes de la derrota contra Uruguay por las eliminatorias, Chile hacía un año que no perdía un partido. Estamos compitiendo de igual a igual contra selecciones como Argentina, Brasil, Uruguay, que tienen potencialmente nombres propios mejores que nosotros. Mi mayor logro es haber logrado someter futbolísticamente a esas selecciones que tienen características de jugadores muy absolutos y de un nivel superlativo.

—¿Cómo fue convivir con la sensación de ganarle una final a Argentina siendo un técnico argentino?

—No fue fácil. Hubo momentos bravos, como cuando se entonó el himno o cuando Alexis convirtió el último penal. No me gustó ver a los jugadores argentinos llorando de tristeza, pero interiormente también sabía que estaba a mano con el pueblo chileno con ese logro. Existía una gran presión para que Chile ganara la copa en su país. Hubo alivio por la forma en la que se consiguió el título, de manera invicta y con un funcionamiento colectivo acorde con nuestras creencias. Le ganamos a Argentina, que para mí es la mejor del mundo. Con el paso del tiempo se valorará mucho más lo que logramos. Pocos hablan de los planes alternativos que utilizó Chile para imponerse a la selección argentina. Eso sólo se logra si el grupo está convencido, como ocurrió con Chile.

—Se dijo que estabas en la mira de Real Madrid, Chelsea y otros grandes de Europa, ¿vas a considerar alguna oferta?

—No tiene sentido que escuche ofertas porque sería hablar de supuestos. Además es una falta de respeto sentarme a hablar con un dirigente de un club sin saber lo que pasará conmigo en la selección chilena.

—¿Tenés ganás de volver a dirigir en un club?

—Sinceramente por la manera que tenemos de trabajar con mi grupo no cambia si es un equipo o una selección. Si es una selección viajamos con editados de entrenamientos y cosas que entendemos que el jugador debe saber a través de la tecnología. Y si estamos en un equipo, hacemos eso en el día a día. También hacemos entrenamientos virtuales con los jugadores que están en el exterior.

—¿Qué te pareció el año de Central y Newell?s?

—Sigo bastante al fútbol rosarino. Sobre todo porque Sebastián Beccacece, quien estuvo conmigo como ayudante de campo durante 14 años, está muy vinculado a Newell's. Me enteraba de todo lo que pasaba por él, aunque desde un lugar de entrenador que está en contacto con Rosario por la cercanía que hay con Casilda, mi ciudad.

—¿Te gustó cómo jugó Central?

—Hubo encuentros en los que demostró que tuvo intenciones de llevar las riendas del partido diferente al resto de los equipos.

—¿Te sorprendió que en la primera experiencia como DT, Coudet ya le inculcara un mensaje de protagonismo al equipo?

—No tenía referencias de la idea futbolística de Coudet, pero la manera en la que jugó hizo que me movilizara a verlo. Dentro de la mediocridad de lo que se ve en el fútbol argentino, Central me dio una respuesta distinta.

—¿Cómo viste el inicio de Bernardi como técnico de Newell's?

—Sólo el tiempo decidirá si Bernardi está capacitado para seguir con la línea de Martino. Ya tuvo ese momento de análisis para darse cuenta del plantel y la responsabilidad que tiene. En Rosario se vive el fútbol de una manera extremadamente frenética y entonces la exigencia será extrema. Este tiempo que pasó le permitirá sacar conclusiones y ojalá que en 2016 se vea un Newell's más consolidado desde la idea que tiene. Lo veo capacitado para lograrlo.

—¿Vas a dirigir en algún momento a Newell's?

—En el corto plazo no me veo dirigiendo en el fútbol argentino, pero algún día voy a dirigir a Newell's. Mi vinculación con el club está más emparentada con Sebastián, que es hincha y fue mi ayudante. En su momento hablé con Guillermo Lorente, pero yo tenía un compromiso con la selección de Chile que no podía romper. Newell's es una posibilidad que siempre tengo en mente. Antes del partido contra Uruguay por las eliminatorias hablé con Sebastián Abreu y coincidimos en que en Rosario se viven sensaciones complejas en el día a día entre Newell's y Central. La gente está muy expectante con lo que pasa con el fútbol y Newell's es un refugio que siempre considero. Está cerca de mi casa en Casilda, de mis seres queridos, y además porque tuve en su momento la vinculación con el club al haber jugado en las divisiones menores.

—Entonces no es cierto que estás más para dirigir en Europa que en Newell's, por citar un club.

—Para nada. Voy adonde vea que existe un proyecto futbolístico en el que me sienta cómodo. Si es la selección de Vietnam voy para allá. Voy donde sé que con mi trabajo puedo ilusionar a la gente. En mi carrera nunca elegí un lugar donde trabajar porque nunca tuve un nombre propio fuerte, lo mío era seducir con el proyecto. A mí me gusta revolucionar con lo que hago. No me muero por ir a un grande de Europa o a una selección en la que sé que voy a pasar como uno más de la lista. Igual, hoy observo que en la actualidad NewellSINGLE_STRAIGHT_QUOTEs está enfocado a un proyecto que tiene a Bernardi como DT. Le va a encontrar la forma de lo que quiere para el equipo y confío en que NewellSINGLE_STRAIGHT_QUOTEs se verá competitivo.

—¿Dirigirías a Central?

—Lo veo muy difícil. Sería antinatural ir a Central porque siempre me identifiqué con Newell's. Es un club muy grande, pero la realidad es que si yo decidiera ir a Central le estaría fallando a gente que quiero y me quiere.

—¿Con qué Universidad de Chile de Beccacece se encontrará Central si se enfrentan en la Libertadores?

—Con un equipo que vendrá al Gigante a protagonizar el partido. Que jugará sin complejos. Conozco muy bien la idea de Sebastián y sé que es una persona muy capacitada para trasladarle ese mensaje al grupo. Si Central juega con la U se encontrará con un equipo que lo atacará todo el tiempo.

—¿Central puede ganar la copa?

—Puede ilusionarse si mira la Libertadores de los últimos años. La ganaron San Lorenzo y River sin grandes demostraciones futbolísticas, más allá de que para ganar la copa se tienen que alinear los planetas en los cruces o los rivales que te tocan. Coudet deberá potenciar este equipo con refuerzos si quiere ganarla y no pasar sobresaltos cuando juega de local como le pasó en el torneo.

—Si no seguís en Chile y Tinelli es presidente de la AFA, ¿agarrarías la selección argentina?

—Dirigir a la selección de tu país es un sueño, pero hoy Argentina está muy bien conducida por Martino. Lo demostró jugando con una gran personalidad en Colombia y sin Messi, con lo que eso significa. Este tiempo sin jugar eliminatorias le servirá a Martino para consolidar lo que pretende sin perder de vista que maneja un grupo integrado por jugadores de élite y que son superlativos en serio. No hay mejor selección en el mundo que Argentina.

—¿Entonces clasificará sin problemas al Mundial 2018?

—Sin dudas. Eventualmente tuvo una partida fallida como fue la derrota contra Ecuador, pero clasifica seguro. Si hay una selección que ya está en el Mundial es Argentina.

—¿Notás que el hincha argentino te ve más capacitado que Martino para dirigir a la selección luego de lo que demostró Chile en la final de la Copa América?

—No me dejo llevar por esas cosas que dice la gente o el periodismo. Para todos Martino era el indicado para estar en el lugar que hoy ocupa y también pienso eso. Chile no le ganó 3 a 0 la final. Pudo haber sido para cualquiera de los dos porque Argentina también tuvo chances claras y un penal cambió la historia. Lo que sí digo es que Chile se mostró mejor colectivamente porque logró aislarlo a Messi. Sabía que ellos eran más en las áreas. Los defensores nuestros eran inferiores a los delanteros chilenos y los delanteros argentinos más que nuestros defensores. Al saber eso, el plan del partido tenía que ver con evitar las áreas. Porque cuando el rival tiene delanteros de la talla de Messi, Di María, Agüero, lo que hay que hacer es evitar que tengan tiempo en el área para elegir opciones. Por eso Chile llevó el partido al mediocampo y ahí tratamos de implementar una presión alta para que la salida de los defensores no sea cómoda. Así evitamos que la pelota les llegara a Messi o Agüero, que son determinantes. Después siempre existen situaciones que a los técnicos se nos escapan, como me ocurrió en la jugada que inició Messi y terminó con una mala definición de Higuaín.

—¿Ya caíste que el 11 de enero vas a estar en Zurich junto a Guardiola y Luis Enrique para ver quién es el mejor técnico del mundo en 2015?

—No me puse a pensar en eso. Tampoco me genera la posibilidad de sentirme que estoy en otro nivel. Si estoy en este lugar es por el grupo que tengo. Siendo justo, el premio tiene que ver más con mi grupo que con conmigo.

Messi, el mejor de todos

"Para mí, Messi siempre rinde. Es el mejor goleador en la historia del fútbol. El solo puede elegir la mejor opción de definición en segundos. Yo miro mucho fútbol de otros tiempos y estoy todo el día con eso, pero Messi es el mejor de todos y en todo. Tiene variantes de definición inesperadas. Nadie sabe lo que va a hacer cuando define".

La derrota de River ante Barcelona

"River no llegó de la mejor manera al partido y Gallardo sabía eso. No llegar bien contra Barcelona es tener claro cómo iba a ser el resultado. Barcelona lo manejó a su criterio. Es cierto que en el gol de Messi, Ponzio perdió la pelota, pero todo estaba preanunciado. Si Messi no hacía ese gol, seguramente lo hubiera convertido después".

La admiración por Cristina Kirchner

“Admiro a Cristina Kirchner y siempre me guié por sus valores y los de Néstor. Me identifico con ellos porque lucharon contra los poderes de turno. Más allá de ser de izquierda o derecha, lo que uno quiere ver es que la gente llegue feliz a fin de mes. Sé que con Macri habrá cambios rotundos. Ojalá se mantenga todo lo que se logró".

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