La ciudad
Domingo 22 de Mayo de 2016

Algo huele mal debajo de la alfombra

El mundo de la política está lleno de negociaciones; varias se ocultan debajo de una alfombra que pisan todos los actores. Pero a veces suelen presentarse circunstancias que permiten que algunos pies salgan un poquito de la comodidad de esa mullida superficie.

El mundo de la política está lleno de negociaciones; varias se ocultan debajo de una alfombra que pisan todos los actores. Pero a veces suelen presentarse circunstancias que permiten que algunos pies salgan un poquito de la comodidad de esa mullida superficie. Es en esos momentos cuando los indiscretos pueden adentrarse en un submundo en el que generalmente nada huele bien. Allí todo encuentra una explicación: cambios de votos, alineamientos hacia determinado lado, posiciones no tan férreas ... y traiciones.

Casualidad o no, el nombramiento de la hija de un concejal en el área de Desarrollo Social cinco días después de que se aprobara el aumento del boleto sirvió esta semana para mirar un poquito debajo de esa alfombra.

Carlos Cossia, el hombre que llegó al Concejo de la mano del partido Unite (de estrecho vínculo con el Modin del carapintada Aldo Rico) y que por sólo 347 votos se quedó en 2013 con la banca que le peleó al socialismo, se ubicó esta semana en el centro de la escena.

El veterinario que del Modin y del apoyo de un sector de Camioneros pasó a abrazar al kirchnerismo y coquetear con el actual diputado nacional Marcos Cleri, se transformó hace 10 días en la llave que destrabó el último aumento del boleto.

Hasta el inesperado giro de Cossia, todo el arco opositor se había mostrado monolítico y había forzado al oficialismo a buscar alternativas para no tener que subir tanto el valor del pasaje y seguir golpeando los bolsillos de los usuarios.

Así como muchas veces esa llave que destrabó el aumento fue Jorge Boasso (esta vez erigido en el líder de la oposición al incremento) ahora Cossia le posibilitó al oficialismo salir airoso de un debate que se le intrincaba cada vez más.

Casualidad o no, cinco días después de ese inesperado giro del veterinario, su hija accedió a un cargo en el área de Desarrollo Social del municipio. Las voces oficiales remarcaron que la joven ya cumplía funciones desde abril y que Fein firmó el decreto tras el aumento del boleto por esas "demoras de los circuitos administrativos".

Desde que Cossia le abrió la puerta al aumento no fueron pocos los que se preguntaron qué fue lo que incidió en ese cambio de actitud del concejal. Por arriba de la alfombra se habló de "responsabilidad", "actitud" y "pensar en los trabajadores creando un boleto laboral", por debajo, en ese submundo donde se mueven los operadores y donde todo exige algo a cambio, se señaló que el nombramiento de su hija fue muy sugestivo.

Con el escándalo ya instalado mediáticamente se especuló con que el edil dejaría su banca (lo que no ocurrió), una versión que creció al ritmo del interés de una de las patas sindicales despechadas por el veterinario, ya que apoyaron su candidatura y luego los hizo a un lado.

El interés de este sector tenía una razón de ser: buscar que la banca la ocupara una familiar de un líder sindical que integró la lista de Cossia.

Y sí, el nepotismo (según el diccionario de la Real Academia Española: desmedida preferencia que algunos dan a sus parientes para las concesiones o empleos públicos) está en todos lados y ámbitos.

Con sólo recorrer la grilla de ministerios y secretarías se comprueba la repetición de apellidos que han ocupado cargos de generación en generación.

Si el nombramiento de la hija del edil fue casualidad o no, no se sabrá. Será una duda, o una mancha que lo perseguirá durante largo tiempo, como esas que tienen los dálmatas que atiende en su clínica de Rosas y Pellegrini.

Pero no fue el único ingreso sugestivo a la función pública que se oficializó en tiempos de negociaciones por el aumento del boleto. En el directorio del Banco Municipal los acuerdos políticos con el PRO también llegaron a buen puerto. El aval al incremento selló la llegada de un hombre cercano al macrismo a la conducción de la entidad financiera local.

Además, el Cossiagate le sirvió a sectores que se identifican como "progresistas" para presentar un proyecto tendiente a favorecer la transparencia de todo lo que sucede en los laberínticos pasillos del Palacio Vasallo.

Bienvenido que se pregone desde Ciudad Futura este tipo de iniciativas. Hace unos meses los proyectos iban en otra dirección. Vale recordar que este sector impulsa la creación de bares culturales, una idea que estipula grandes exenciones impositivas a emprendimientos idénticos a los que esta agrupación política administra, como el bar Distrito Siete, de Ovidio Lagos y Córdoba.

Esa iniciativa cuenta con el aval de la radical María Eugenia Schmuck, una concejala también muy identificada con otro bar de características similares; Nómade, de Ovidio Lagos 68 bis.

Como se ve, en política la ingenuidad es pecado. Siempre hay un lado B de las cosas. "Detalles" ocultos debajo de una alfombra que muchos saben cómo esconder, pero que a veces distintas circunstancias dejan al descubierto.

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