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Sábado 22 de Junio de 2013

Algo está cambiando en las escuelas

"La costumbre nos teje diariamente una telaraña en las pupilas", dice Oliverio Girondo. Y la escuela es un lugar de costumbres. Allí, la bandera, el himno, el alta en el cielo, las filas y los saludos escolares se convierten en ritos y palabras que, de tan repetidos a veces se gastan y encallecen. De tanto calzar en ellas para que den cuerda al reloj de los días pierden algo en el camino y pueden convertirse en cáscaras vacías, palabras que no responden a la realidad que las nombra. Si se deja seguir su camino a todos esos símbolos que cimentaron hacia 1880 la conformación del sistema educativo sin pensarlos desde la actualidad, las escuelas como animales cansados dejarán de ser referentes de lo vital para convertirse en museos de lo que antes significaban.

Protocolo. Es cierto que ninguna institución educativa puede inventar del todo un acto escolar. Existen formatos que deben respetarse y en ese sentido el protocolo resulta inapelable. Está claramente pautada en la normativa la forma que debe adoptar cada acto. Cuándo debe cantarse el himno, cuándo ingresa la bandera y hasta en qué momento corresponde aplaudir, pararse o sentarse. Llevado al extremo, un acto podría convertirse, vaciado por la norma, en un paréntesis colectivo en la tarea que se abre cuando ingresa la bandera y se cierra cuando la bandera de ceremonias se retira. Pero los actos pueden ser mucho más que ritos oficiales.

Apropiarse de ellos es decir, hacerlos propios en cada escuela es muestra de creatividad y pensamiento colectivo. Un acto es parte de la normativa, pero en manos de quienes hacen el día a día escolar puede convertirse en la oportunidad de decir la propia palabra, nacida desde abajo de un montón de cáscaras de protocolos que nos enmarcan y reglamentan.

Cuando las escuelas se apropian y cosen sus retazos para armar su palabra entre todos, algo irrumpe en esa escena repetida. Y al recrear lo viejo desde la actualidad entre chicos, papás, maestros y porteros los atrevidos vuelven a darle cuerda a la vida escolar para que no se detenga en la creación de sentidos nuevos.

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