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Martes 01 de Septiembre de 2015

Algo de control no viene mal

Cansada de relatar episodios de desidia o negligencia por parte de los funcionarios, a menudo la gente recurre a los medios como último intento de poder cambiar las cosas.

Cansada de relatar episodios de desidia o negligencia por parte de los funcionarios, a menudo la gente recurre a los medios como último intento de poder cambiar las cosas. No debiera ser así, pero suele pasar y sirve para poner en público situaciones que de lo contrario tal vez pasarían inadvertidas. Alguien indignado se encargó ayer de tomar una foto en el ala docente del Hospital Escuela de Granadero Baigorria. El motivo no era elogiar las instalaciones, sino revelar que los matafuegos del sector estaban vencidos. Evidentemente nadie está temiendo un incendio, pero la prevención nunca está de más. Y si se controlan las exigencias, mucho mejor. Además, desde mayo del 2013 pasaron más de dos años. Que alguien se de una vueltita por el efector.
 
Un jefe enojado con su empleado
 
No suele ser una reacción común, pero a veces pasa, sobre todo en la administración pública. En el caso que nos ocupa un jefe, autoridad de una institución de la ciudad, vive despotricando contra uno de sus empleados. No cualquiera. El que tiene que pagar las cuentas. “Yo no sé por qué nadie lo agarra a trompadas”, le dijo a más de uno cuando lo consultan por pagos no realizados. Lo que nadie se explica es por qué no lo pone en caja él mismo, siendo que fue quien lo designó en ese lugar. Si no se anima, que pida algún “consejo”.
 
¿Quién cuida que las luces prendan?
 
Quienes transitan por la ciudad no se cansan de consignarlo. Parece que Vialidad o quien se encarga de que las luces de los accesos a avenida de Circunvalación prendan se toma permanentes descansos. Es frecuente ver las luminarias apagadas (probablemente porque están quemadas o no existen) en la subida a Pellegrini. ¿Podrán incluir el tema en algún plan de seguridad?
 

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