El Mundo
Martes 29 de Noviembre de 2016

Alepo, a punto de caer en manos de Assad

Las tropas del régimen sirio, aliadas con iraníes y libaneses y apoyadas por demoledores bombardeos, están arrollando a los rebeldes.

El ejército del régimen sirio tomó el control de los barrios del noreste de Alepo y se dirige hacia una victoria total en una de las batallas más importantes y crueles de la guerra civil siria. En la consecución de esta victoria, el régimen de Bashar Assad ha tenido a su favor dos factores clave: los masivos bombardeos aréos de zonas civiles donde sobreviven unas 250.000 personas atrapadas y la indiferencia de la comunidad internacional, que se ha limitado a hacer declaraciones de condena. Assad tiene también el apoyo militar directo de la aviación de Rusia —responsable de miles de muertes de civiles, al igual que la siria— y de las milicias de Irán y Líbano.

Miles de civiles huían ayer de los bombardeos del régimen y de los combates callejeros, y buscaban refugio en zonas algo más seguras, tras haber resistido durante cuatro meses al asedio impuesto por el régimen. "Son los peores días desde el inicio del asedio. La situación es catastrófica. Hay un éxodo masivo y la moral está por los suelos", dijo Ibrahim Abu Laith, portavoz de los Cascos Blancos, el servicio de socorristas en la zona rebelde de Alepo. "No hay comida ni agua ni refugio ni medios de transporte. La gente duerme en la calle", añadió con la voz rota.

Entre los que huyeron, miles de habitantes se dirigieron a las zonas controladas por el gobierno. Otras familias se refugiaron en barrios que siguen en manos de los rebeldes, donde los habitantes les proporcionaron mantas para afrontar el frío de la noche.

Las tropas de Bashar Assad aprovecharon su mayor poderío y la ayuda de sus aliados extranjeros para reconquistar ayer el noreste de Alepo, según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH). Al perder un tercio del este de Alepo, los rebeldes sufrieron "su mayor derrota desde que se apoderaron de la mitad de la ciudad en 2012", dijo el director del OSDH, Rami Abdel Rahman. Los rebeldes desbarataron varias ofensivas del régimen en el último año, pero esta vez no logran frenar la amplia operación terrestre y aérea lanzada el 15 de noviembre por el ejército y los combatientes extranjeros que lo respaldan, como Hizbolá y la Guardia de Irán, así como milicias shiítas de Irak. La lucha es demasiado desigual porque "afrontamos a Irán y Rusia y a milicias procedentes del mundo entero", lamentó Yaser Al Yusef, responsable del grupo rebelde Nuredin al Zinki, uno de los principales de Alepo. "La aviación lo destruye todo metódicamente, zona por zona", denunció el domingo, y los rebeldes no tienen armas de lucha antiaérea.

La toma de Alepo por el régimen sería "un punto de inflexión" en el conflicto que asuela el país desde hace cinco años y medio, ya que Assad pasaría a controlar las cinco principales ciudades sirias, consideró Fabrice Balanche, experto en Siria del Washington Institute for Near East Policy.

Esta victoria enviaría, además, la señal de que "la oposición es incapaz de lograr un éxito importante en el ámbito militar" y de presentarse como "alternativa" frente a Damasco.

La pérdida del este de Alepo también sería una derrota para los aliados de la oposición, entre ellos Arabia Saudita, Catar y Turquía, así como los países occidentales. Reforzaría, sin embargo, a quienes respaldan al régimen, en primer lugar Rusia, que contribuyó mucho al retroceso de los rebeldes desde el principio de su intervención en septiembre de 2015.

La comunidad internacional guardó silencio sobre la evolución de los combates en los últimos días, aunque ayer Londres pidió un alto el fuego.

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