El Mundo
Miércoles 11 de Enero de 2017

Alemania recortará ayuda a los países que no admitan a deportados

Los ministros alemanes de Interior, Thomas de Maiziere; y de Justicia, Heiko Maas, acordaron ayer un conjunto de medidas de seguridad más duras que incluye presionar con la ayuda al desarrollo y los visados a los países de origen que no acepten a sus deportados. Tres semanas después del atentado en un mercado navideño de Berlín, los ministros prometieron un contundente paquete de seguridad "antiterrorista". "No podemos prometer a los ciudadanos una protección total frente a actos terroristas pero sí podemos hacer todo posible para evitar que un caso Amri se repita", dijo Maas en relación al autor del ataque en el que murieron 12 personas. Entre las medidas acordadas se incluye la vigilancia con tobilleras electrónicas "muy necesarias" de las "personas consideradas peligrosas o potenciales terroristas" por las fuerzas de seguridad y la prisión preventiva previa a su expulsión para esos casos. Ambos anunciaron la introducción de modificaciones legales que facilitarán la detención de potenciales islamistas antes de ser deportados a su país de origen, y De Maiziere remarcó que todos sus pares de la UE están de acuerdo en vincular la ayuda con el grado de cooperación de los países de origen a la hora de aceptar a los deportados. "Habrá menos ayuda al desarrollo" para los Estados que muestren "menor disposición a cooperar" en las deportaciones, dijeron los ministros.

El titular de Interior agregó que la ayuda a la cooperación "no es el único" medio de presión disponible frente a estos países y recordó que algunos Estados norafricanos no reciben ningún dinero en este concepto. Los ministros acordaron también reforzar los programas de prevención, acelerar la puesta en marcha del registro europeo antiterrorista de pasajeros aéreos e impulsar el intercambio de datos entre los países comunitarios.

Fallos de seguridad

Estas propuestas intentan dar respuesta directamente a varios de los fallos de seguridad evidenciados tras el atentado de Berlín y tras desvelarse detalles del historial de su autor, Anis Amri, abatido días después en Milán. El atacante había sido calificado como potencialmente peligroso por las autoridades y fue vigilado durante meses, pero los seguimientos fueron suspendidos por no haber pruebas suficientes para llevarlo ante la Justicia.

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