Juegos Olímpicos Río 2016
Lunes 22 de Agosto de 2016

Alegría sin fin por los oros en fútbol y vóley

En menos de un día, Brasil no sólo mejoro muchísimo en la tabla de las medallas, sino que logró los dos triunfos con los que más soñó desde que Río de Janeiro fue confirmada como sede de los Juegos Olímpicos de este año: el fútbol y el vóley masculino.

En menos de un día, Brasil no sólo mejoro muchísimo en la tabla de las medallas, sino que logró los dos triunfos con los que más soñó desde que Río de Janeiro fue confirmada como sede de los Juegos Olímpicos de este año: el fútbol y el vóley masculino.

   Como si estuvieran reservando todas sus energías para los últimos dos días de competencia, los cariocas armaron un verdadero carnaval el sábado por la noche y ayer a primera hora de la tarde.

   En el Maracaná, el sábado a la noche se jugó un partido muy particular: Brasil-Alemania. Y si bien ninguno de los protagonistas del 7 a 1 del 8 de julio de 2014 en Belo Horizonte estuvo presente, ni siquiera Neymar porque estaba lesionado, el fantasma de aquel partido del Mundial sobrevoló durante todo el encuentro. Ni hablar cuando la puja se fue a tiempo extra y después a la definición por penales.

   Como en una película de final feliz, el niño que había sido privado de su felicidad frente a Colombia en los cuartos de final de 2014 tuvo en sus pies el último penal, el que definió la medalla de oro. Y Ney lloró desconsoladamente, como una criatura. En las tribunas, el inmenso, inolvidable e incomparable Usain Bolt le tributaba sus honores.

   Y en las calles. Las playas de Copacabana, Ipanema, Leblon y Barra de Tijuca se poblaron de simpatizantes que en un ratito dejaron un laterío de cervezas difícil de empardar.

   No había habido ningún festejo así hasta ahora ni por casualidad.

   Fue muy emotivo el oro de la judoca Rafaela Silva en la categoría hasta 57 kilos, pero el festejo fue más mediático que otra cosa. Rafaela es oriunda de Ciudad de Dios y cuando le recordaron todo lo que debió luchar, literalmente, para llegar a lo más alto del podio, lloró desconsoladamente. Fue la primera presea dorada de Brasil en los Juegos y la primera del judo, el deporte que más medallas le entregó al país en toda la historia del olimpismo.

   Y ayer, después del mediodía, el país volvió a vibrar casi al mismo nivel que el sábado por la noche con la impresionante victoria de la selección de vóley 3-0 sobre Italia en la final.

   Fue a unos metros del Maracaná, en el Maracanazinho, con Neymar y Guga Kuerten en las tribunas. Una tormenta de viento intentó ahuyentar a los brasileños del festejo, pero fue imposible. Ellos siguieron allí. Brasil venía de perder las finales de Beijing 2008 y de Londres 2012 y aunque había ganado en Atenas 2004, el oro en vóley masculino era una obsesión.

   Los dos deportes más populares por escándalo aquí, bastante por encima del vóley de playa y el básquet, guardaron sus obsequios para el final. Tanto el fútbol como el vóley brasileños tuvieron que sufrir muchísimo para superar la fase de grupos.

   El equipo de Neymar empató 0 a 0 con Sudáfrica y con Irak en el estadio Mané Garrincha de Brasilia y se fue despedido bajo un coro de silbidos y al grito de "Marta, Marta", la mítica jugadora de fútbol femenino. Después, en Bahía, goleó 4 a 0 a Dinamarca y arrancó.

   Derrotó 2 a 0 a la Colombia de Teo Gutiérrez en el Arena Corinthians de San Pablo y viajó a Río para golear 6 a 0 a Honduras y ganarle el oro por penales a Alemania.

   Por su parte, la selección masculina de vóley arrancó venciendo a México y a Canadá, pero después perdió con Estados Unidos e Italia. La pasó muy mal ante Francia, pero ganó 3-1 y se clasificó en el cuarto lugar.

   Y ahí pagó los platos rotos Argentina, que fue primera en el otro grupo. El equipo de Bernardo Rezende se impuso 3-1 y ya sería imparable: 3-0 a Rusia y 3-0 a Italia para ganar el oro.

   Fue la gran fiesta brasileña de los Juegos que estaba reservada para los últimos dos días de competencia.

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