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Domingo 17 de Julio de 2016

Al maestro con cariño

Dos muestras, una en Villa Hortensia y otra en el museo Macro, dan cuenta de la tarea pedagógica que desarrolló Juan Grela. Una experiencia innovadora y que formó a artistas clave de la ciudad.

Es posible dibujar una línea que una algunos puntos clave en la historia del arte de Rosario. Por estos días, la figura de Juan Grela (1914-1992) hace las veces de calidoscopio para iluminar esa línea. Entre los puntos de contacto, Villa Hortensia y el museo Macro presentan muestras, muy valiosas, donde se resalta la figura del artista como maestro.

Recorrer históricamente su obra es conocer distintas corrientes y movimientos. Grela engarza la historia del arte no sólo por su producción, sino porque forma parte de lo que podría ser una "cadena de maestros". Aprender arte era aprender de los maestros. El fue alumno, definió su carrera como artista y fue maestro. Su taller, primero más reducido luego convertido en una suerte de centro cultural autogestionado, fue el lugar donde creó su gravitante obra pero también donde se formaron artistas como Eduardo Serón, Mele Bruniard, Norberto Puzzolo, Juan Pablo Renzi y Emilio Ghilioni, por nombrar sólo algunos.

Nacido en Tucumán, en 1914, llegó junto a su familia a tierras santafesinas en 1924. A los 16 años militaba en el Partido Comunista Popular y el arte ya era de su interés. Grela fue peluquero, un oficio que además lo acercó a otros colegas también artistas. En 1932, decidió asistir a cursos en el por entonces museo municipal. Allí tomó clases de dibujo con quien fue su primer maestro, Antonio Berni.

Ese encuentro sumado a su militancia permite entender el lugar que siempre ocupó en su vida la formación, tanto propia como de otros. Ser artista en relación, vinculado, en contacto con otros y con el contexto.

Formó parte de la célebre Mutualidad de Estudiantes y Artistas Plásticos y de los grupos Refugio y Litoral, entre otros. Algunas de esas experiencias se dieron en paralelo a su actividad como "maestro" donde la técnica estaba ligada al análisis, la discusión y la historia del arte. Y también a su propia búsqueda. Su frase "yo era un realista que estaba contra el realismo", muestra a las claras su necesidad de problematizar su propia posición.

Grela no sólo reflexionaba sobre su propia situación, sobre la historia del arte y sobre su presente como artista sino que escribía, dejaba registros de sus experiencias. Tenía conciencia de su condición de artista y de intelectual, sabía que podía "construir" y lo hacía con otros.

Nancy Rojas tuvo a su cargo la investigación y montaje de la muestra que hasta el 7 de agosto se expone en Villa Hortensia y que busca dar cuenta de su tarea como "maestro" y como artista. La actividad se enmarca en el área de cultura del centro de distrito norte, área a cargo de Silvana Schulze. Rojas, en diálogo con Más, vuelve sobre la figura de Grela, un vecino, justamente, de zona norte ya que gran parte de su vida la pasó en Alberdi.

La muestra está desplegada en dos sectores. En primer término cuatro vitrinas ofrecen un panorama sobre los talleres que creó, las actividades que desarrollaron allí, sus lecturas, los cuadernos que preparaba para cada alumno. Y en otro espacio, una sala, se exponen once obras, cinco de él y seis de su esposa Aid Herrera, una figura clave en su vida.

—¿La actividad pedagógica de Grela no respondía a una cuestión espontánea sino que había un programa?

—Había un programa muy claro. Para él era muy importante que la gente tenga acceso a la información. En su taller organizaba muestras que no eran solamente para ellos, por eso se incluían otras actividades, como visitas al Castagnino y exposiciones de los propios alumnos. También estaba el coro que luego dirigió su hijo Dante, participaban artistas, vecinos y amigos. Grela y Aid organizaban las muestras. Ellos fueron los que iniciaron a sus alumnos artistas en esa situación: pensar qué obras exponer, hacer un catálogo. Los primeros eran un hojita escrita a máquina, que hacían ellos mismos, y después ya aparecen grabados de los propios artistas o de algún compañero. A mediados del 64 no lo llaman más El Taller de Grela sino Galería El Taller.

—¿El se consideraba un intelectual, más que un artista?

—Sí, bueno... tenía conciencia al respecto, eso se lo había brindado mucho Berni. Eso está en sus escritos personales, eso de que el artista tiene que formar a las personas, dejar registro. No existía en Rosario por entonces una formación más allá de lo técnico. El artista tenía que formarse con referencias historiográficas y de los mismos compañeros. Esto suena como algo lógico hoy, pero entonces era innovador. Hoy un artista no solo se forma en lo académico, sino en vinculación con otros artistas y con el contexto, algo que ellos hacían entonces. Además, manejaban la idea de autogestión, esto de armar un espacio en su casa y desde ahí tener proyección.


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Paisaje, de Juan Grela, xilografía.
Paisaje, de Juan Grela, xilografía.

—Más allá de su vocación pedagógica, él estuvo en permanente búsqueda de su propio lenguaje.

—Sí, eso se ve muy claramente en su obra. Y en sus registros uno puede llegar a ver ese interés, estar atento a otras cosas que pasaban, referencias, no abocarse solo a lo que decía la academia o lo que circulaba en Buenos Aires.

—Hay una frase de él que marca cierto recorrido: "Yo era un realista que estaba contra el realismo".

—Eso sucedía mucho en el circuito nacional. La pregunta por si hacer obra realista o no causaba muchísimas discusiones. En el Partido había personas que eran echadas por pintar abstracto.

—Bueno, él termina adhiriendo a cierta abstracción.

—Si, bueno, pero él, a diferencia de otros artistas, siempre manejó esos tiempos. Todo lo que él iba estudiando, aprendiendo, si no era algo que la obra se lo pedía, no la forzaba.

—También está presente su cuestión como creyente, donde hasta puede incluirse su filiación al Partido Comunista. Había como una necesidad en él de creer.

—Sí, claro, creo que era una persona que tenía un fuerte interés por la filosofía y en ese sentido por como fue criado, y por esta cuestión de las creencias como tradición, se aúnan la filosofía de vida y artística. Para mí es un personaje que perfectamente podría considerárselo como un filósofo que sigue también la línea de Joaquín Torres García, que son esos artistas que escriben, que plantean una perspectiva artística.


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Catálogos de muestras del taller de Grela (Villa Hortensia).
Catálogos de muestras del taller de Grela (Villa Hortensia).

Muestras

Documentos, cuadernos, escritos personales junto a obras de Juan Grela se exponen en Villa Hortensia (Warnes 1917), hasta el 7 de agosto, de lunes a viernes, de 10 a 18. Y también en el museo Macro (Oroño y el río), primer piso, de jueves a martes (cerrado miércoles) de 14 a 20.ç


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Marzo de 1950. Juan Grela junto a su hijo, su esposa y colegas, en el taller.
Marzo de 1950. Juan Grela junto a su hijo, su esposa y colegas, en el taller.

Enseñanza en el taller / Por Juan Grela (*)

Fue en 1950 cuando me inicié en la enseñanza por un acto casual, el entonces Presidente de Amigos del Arte Dr. J. Picena me invitó a que hiciera en esa sociedad un curso sobre Grabado, Dibujo y PIntura, me produjo tanta sorpresa ese pedido que le pedí quince días para resolverlo y después acepté.

Cuando di el primer curso los alumnos me pidieron que continuara (...) lo proseguí durante tres años y desde entonces (di) comienzo (a) esas mismas clases como taller libre, en mi propio taller.

La labor con el alumno la realizo de esta forma, al venir un alumno para ingresar a mi taller le pregunto qué es lo que quiere hacer, algunos dicen: "Yo quiero pintar con color" y de inmediato el alumno toma los colores y pinta. Y así empezamos a incursionar por el color, hasta que el alumno me manifiesta que está cansado de color y quiere grabado (...). El alumno cambia cuando él quiere si bien existen algunos que son muy picaflor, los dejo correr y al tiempo se dan cuenta que si algo sólido quieren hacer se tienen que detener en cada caso para ahondar, siempre tengo confianza (en) que todos los seres humanos tienen una conciencia que les trabaja y al final se saben ubicar.

Al alumno en mi taller no le hago hacer más que pequeños estudios sobre los problemas formales que tratemos, y ya los más comprometedores como problema y como tamaño los realiza solo en su casa, después lo trae al taller y conversamos sobre los trabajos realizados.

Siempre voy tomando en cuenta que el alumno no solamente pinte sino que incursione por otras partes y por la vida, para lo cual le facilito libros míos tanto de arte como de literatura, también le aconsejo escuchar música, ver teatro, cine, arquitectura, que se preocupe de conectarse a sus familiares a sus vecinos, amigos y si es un joven a una mujer (...) les digo que para la vida del pintor es necesario casarse y tener hijos, porque creo que el pintor no hace sus cuadros con pinceles solamente sino con la vida en total.

Otro de los aspectos que trato de no descuidar es concretar a todos mis alumnos con el medio cultural en el cual vivimos que esta ciudad de Rosario (...) para eso, me entrevisto con los pintores de la ciudad, sean ya mayores o jóvenes, naturalistas, académicos o modernos hasta informalistas, y entonces convengo visitas que mis alumnos hacen a sus talleres y yo no los acompaño para que el pintor pueda hablar libremente como así mis alumnos con el artista, a cada pintor de la ciudad que le visita se le obsequia después con un grabado original mío que se hace firmar a todos los alumnos para que el artista que los atendió lo tenga de recuerdo.

Además hago venir a mi taller a gente que en nuestra ciudad está en el teatro, la literatura, la música, la arquitectura, la fotografía y la filosofía y a todos ellos se les da el grabado recordatorio.

Unido a todo lo anterior hago desarrollar a los alumnos durante el año un ciclo de exposiciones individuales y charlas por los expositores de la siguiente manera, el día de la inauguración el expositor realiza una charla sobre un artista que a él le interese y debe hablar sobre la obra, su vida,su persona, los movimientos musicales, literarios, políticos, económicos y arquitectónicos pertenecientes al momento en que vivió este artista.

Como cada muestra dura un mes, el mismo expositor va al museo Juan B. Castagnino con todos los alumnos y yo también y el expositor analiza allí un cuadro en un sentido formal y expresivo y después todos los concurrentes cambiamos opiniones sobre la obra y lo dicho por el alumno que la analizó, y el último día de la exposición todos los alumnos se reúnen en el taller para la crítica a la muestra tanto en un sentido formal como expresivo (...).

(*) Manuscrito publicado por primera vez por el área de cultura de Villa Hortensia. Fuente: Archivo Grela.

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