Ovación
Martes 28 de Junio de 2016

Akeen Rudder, jugador de Barbados, vistió durante tres meses la camiseta de Uni

"La experiencia fue increíble, conseguir el título y ganar el premio al mejor jugador no me lo voy a olvidar", se sinceró Akeen.

Se sabe que el hockey argentino está varios escalones por encima de cualquier país del continente. Ni qué hablar de los países centroamericanos. Por eso, más allá de los seleccionados nacionales, la competencia a nivel clubes resulta tentadora si se viene de aquellos lares. Y para dar cuenta de ese lugar ejemplar, va una muestra y hasta si se quiere un hecho curioso. En los últimos meses, seis jugadores de la selección de Barbados fueron enviados por la Federación Panamericana a jugar en clubes de Argentina. Y uno de ellos recayó en Rosario: Akeen Rudden, delantero de la selección, quien cerró la estadía en la ciudad obteniendo con Universitario el título del Campeonato Regional de Clubes A, hace algunas semanas, además de ser elegido mejor jugador del torneo. El certamen le permitió a la U meterse en la máxima categoría de la Liga Nacional.

"La experiencia fue increíble, conseguir el título y ganar el premio al mejor jugador no me lo voy a olvidar", se sinceró Akeen ante Ovación, el día después de la consagración y a pocas horas de subirse al avión que lo devolvió a su país.

Rudden contó que el hockey local es altamente exigente, tanto desde los aspectos técnicos y físicos como mentales. Los entrenamientos están muy por encima de lo que acostumbran en su país, donde practica cuatro veces por semana (además de ir a la universidad) y con cuyo seleccionado se prepara para afrontar la ronda 1 de la Liga Mundial. El objetivo de Akeen era justamente ese: adquirir un rodaje superior al que suele tener y ser un puente transmisor en su país. No sólo tiene la misión de replicar lo aprendido en sus compañeros de selección sino además realizar clínicas para los más chicos y ayudar en el desarrollo.

Akeen, de 22 años, jugó tres meses en Rosario. Ernesto Lucero, el head coach de los seleccionados rosarinos, DT de Uni damas y entrenador de la Panamericana, fue algo así como su "padrino" en el tiempo que duró la estadía. Contó que Akeen fue muy bien recibido en el grupo y destacó la constancia y responsabilidad en el trabajo. En otros momentos, otros jugadores han llegado para experiencias similares, pero no funcionaron al máximo.

Akeen detalló que en Barbados el desarrollo de este deporte es realmente difícil. De hecho, su llegada tuvo también que ver con que se les rompió la cancha y debían repararla. Es de arena, lo que hoy a nivel internacional representa una desventaja enorme. El juego, en sintéticos de agua, es otro. Sin vueltas.

Sin tradición de deportistas en la familia (su papá sólo practicó hockey un año, su hermana apenas lo intentó y su mamá es nadadora), Akeen es el hombre famoso de la casa alojada en el pueblo de San Juan. Admite que ellos son el sustento ineludible y lo que le permite elegir al hockey en un país en el cual el cricket y el fútbol dominan por excelencia.

El australiano Jamie Dwyer y el español Santiago Freixa (ya retirado como jugador) son sus referentes en el deporte. De hecho, en la selección usa el Nº 2 en la espalda en homenaje a Freixa, el ídolo ibérico que durante tantos años capitaneó a la selección.

Más acá en el tiempo y en el espacio lo hicieron fanático de otras cosas: "Rosario es muy linda, a pesar de que Barbados es muy diferente, más tranquilo. Rosario me hizo pensar en New York, por la cantidad de gente moviéndose. Sin embargo, son todos muy amigables y atentos, todas las veces que me perdí siempre hubo alguien para orientarme", comentó.

¿Y además del hockey? "Me gustan el fútbol y el vóley", dijo Akeen, quien no quiso quedar exento del clima futbolero tan típico de Rosario y eligió colores: los de Newell's, y fue a presenciar partidos, aunque sin mucha suerte, ya que justo agarró al equipo del Parque en una temporada magra.

Con tintes de diferentes colores, el paso de Akeen no fue indiferente ni para él ni para el club que lo recibió. Dice que ya extraña a sus compañeros, la manera en la que viven el hockey. Pero como la vida da tantas vueltas quizás ese ni siquiera sea un motivo de preocupación. Las puertas de Universitario le quedaron abiertas.

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