Ovación
Martes 14 de Junio de 2016

Aire de tensión permanente por las calles de la ciudad

Seattle no le escapa al clima de miedo por un posible ataque terrorista tras la masacre de Orlando.

Las dramáticas imágenes de la masacre en Orlando recorren el planeta con la misma velocidad con la que Lionel Messi apareció en las tapas de los diarios argentinos luego de los tres goles que le convirtió a Panamá. Por eso la sensación de seguridad extrema que había en Estados Unidos ya no es la misma. Se percibe en todo momento que algo perturba, molesta y aparece como un fantasma dando vueltas por la cabeza de cada habitante. Hasta en el mero movimiento de cruzar una avenida o cuando el poco tiempo libre empuja a sentarse a saborear un cafecito en uno de los locales de la cadena Starbucks, marca registrada en esta ciudad considerada de una gran cultura cafetera.

Lo concreto es que en todos los Estados elevaron los niveles de alerta ante la amenaza de nuevos ataques terroristas. Y Seattle no fue la excepción para romper con esta situación que realmente altera el ánimo de cualquier persona, por más que esté de paso involucrada con la realidad estadounidense.

Como se escribió en la edición de ayer, esta ciudad es una de las más seguras, pero igual es imposible no respirar ese aire de desprotección y tensión permanentes que se instaló desde lo sucedido el domingo a la madrugada en Florida.

El enviado de Ovación tomó la mochila, se subió a un taxi y empezó con la recorrida por algunos puntos neurálgicos de la ciudad para preguntarle a la gente qué siente o cómo está viviendo todo esto que la obliga indefectiblemente a realizar un revisionismo nefasto como fue el atentado del 11 de septiembre de 2001 a las Torres Gemelas y el Pentágono.

"It's terrible to live with fear" ("Es terrible vivir con miedo"), fue la contestación más repetida en el informal sondeo. También el horror de tener que pasar por lo mismo que hace casi 15 años fue el disparador de la charla que mantuvo este periodista con una de las recepcionistas del hotel Coast Bellevue, también lugar de alojamiento de la mayoría de los cronistas de medios argentinos que están realizando la cobertura de la copa.

Es que específicamente en Seattle, una urbe en la que se percibe esa atmósfera de bohemia y vida sosegada, cambió el ritmo diario de sus casi 700.000 habitantes. A ellos se los ve más apurados que de costumbre y muy sensibles a ese recuerdo del 11-S como una herida que nunca recibirá el cicatrizante del olvido.

Hasta los jugadores de la selección argentina, contradiciendo esa creencia que afirman que viven en una burbuja, se mostraron preocupados públicamente por lo que ocurrió con la matanza de Orlando: "Nos pega mucho lo que pasó con las muertes en Orlando y también nos preocupa todo lo que se está hablando acá. Porque muchos de los chicos trajeron a sus familias para estar cerca de ellos y no es bueno vivir así. Si bien nosotros tenemos que pensar en la Copa América que estamos disputando, también nos llega lo que pasa porque en estas semanas vivimos en Estados Unidos", declaró Marcos Rojo cuando le preguntaron.

Día a día, la presencia policial en Seattle se multiplica en los centros de mayor afluencia turística. También el hotel Westin Bellevue, donde se concentra la selección argentina, aparece blindado por vallas y cordones conformados por agentes del orden.

Por ejemplo, en la zona donde está el mirador Space Needle, conocido como la aguja espacial de la ciudad, aumentaron los controles con respecto al domingo y ahora cualquiera que quiera moverse por ahí debe tener a mano el pasaporte como herramienta para identificarse. La misma situación se vive en las inmediaciones del Pike Place Market, el gigantesco mercado al mejor estilo de la Boquería en Barcelona, por el que pasan más de 10 millones de personas por año.

Es evidente que todo el territorio de Estados Unidos sintió el cimbronazo de lo ocurrido en Orlando. En los medios no se lee, escucha o habla de otra cosa que no esté relacionada con la matanza que sucedió en el bar nocturno de Florida.

La gente de Seattle busca de cualquier manera contener la respiración y vencer a todo aquello que en su momento la llenó de miedos y la hizo convivir con el permanente sonido de las alarmas y las persecuciones policiales. Igual, mucho no pueden hacer para escaparle al continuo ir y venir de ambulancias o camiones de bomberos que se observan todo el tiempo y en el instante menos esperado.

Es que a los habitantes no les resulta fácil abstraerse de esa sensación de falibilidad que de nuevo están experimentando con el paso de las horas. Sienten que el país está de nuevo bajo zona de riesgo y en la mira de otro posible ataque relacionado con organizaciones terroristas.

Comentarios