Cartas de lectores
Martes 20 de Septiembre de 2016

Ahora vienen por todos

"Primero se llevaron a los judíos, pero como yo no era judío, no me importó. Después se llevaron a los comunistas, pero como yo no era comunista, tampoco me importó".

"Primero se llevaron a los judíos, pero como yo no era judío, no me importó. Después se llevaron a los comunistas, pero como yo no era comunista, tampoco me importó. Luego se llevaron a los obreros, pero como yo no era obrero, tampoco me importó. Luego se llevaron a los intelectuales, pero como yo no era intelectual, tampoco me importó. Después siguieron con los curas, pero como yo no era cura, tampoco me importó. Ahora vienen por mí, pero es demasiado tarde." Más allá de la autoría de estos versos atribuidos a Bertolt Brecht como también a Martin Niemüller, lo cierto es que la lectura de los mismos hoy nos sumerge en una profunda reflexión. A ese final nos lleva la indiferencia y el egoísmo, que terminan naturalizando lo perverso, mientras no le pase a uno. Ahora vienen por todos, y cabe preguntarse qué es lo que pasó, que es lo que no hicimos o lo que dejamos de hacer para llegar a enfrentar hoy esta cruel realidad. Violencia desenfrenada, sembrando muerte por doquier, golpeando, vejando, destruyendo familias enteras, bañando con sangre y con lágrimas nuestra ciudad, dejando un reguero de víctimas inocentes. Violencia que no sólo leemos o escuchamos en los medios de comunicación, sino que también percibimos en todo lugar, porque cual fantasma asechando nuestros pasos, la misma se ha introducido en nuestra cotidianidad desestabilizando nuestra existencia. Desde una impotente perplejidad frente a tanto horror, nos preguntamos sobre el por qué de todo esto. Tal vez debimos lanzarnos masivamente a las calles, como hicimos días pasados, exigiendo justicia ante los primeros casos delictivos, sin esperar que estos nos desbordaran, o tal vez hicimos oídos sordos frente al maltrato de niños, mujeres o ancianos sin denunciar esos hechos de los cuales quizás fuimos testigos. Tal vez callamos ante la conducta de los que especulando compran artículos de dudosa procedencia, a muy bajo costo por cierto, sin duda robados en los múltiples asaltos. Algo pasó, y hoy vienen por todos. Leemos que el tejido social se ha enfermado, pero no debemos perder de vista que el mismo está constituido por un entramado de individualidades, lo cual nos lleva a considerar la importancia de la prevención desde las instituciones básicas como la familia y la escuela, entidades claves en la formación de vidas. Junto a la contención afectiva, y siembra de saberes, niños y jóvenes también necesitan modelos dignos de imitar con transmisión de valores y principios éticos que sean el antídoto para conductas violentas o antisociales. Finalmente, preguntamos qué pasa con el rol protagónico de los poderes encargados de brindarnos seguridad haciendo cumplir la ley con total rigurosidad, sin ningún tipo de concesiones. Como respuesta nos enfrentamos a un rol deficiente que por cierto no cubre las expectativas de los ciudadanos honestos, cuyos derechos humanos, diariamente son pisoteados por la desidia, la ineptitud, la insensibilidad y la inoperancia reinantes. A los que creemos en Dios, nos anima el saber que existe una Justicia superior, un Tribunal Divino donde todos compareceremos y donde la impunidad no tiene lugar. Entonces se cumplirán las palabras pronunciadas por Jesús en el sermón de la montaña: "Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque ellos serán saciados". Mientras tanto aquí abajo, hoy vienen por todos ... ¡ojalá no sea demasiado tarde!

Raquel Pierri / DNI 4.628.115

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