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Martes 18 de Noviembre de 2014

Ahora, el desafío superador para Central

El canalla dejó atrás diez años de padecimientos. Tiene la chance de volver a ilusionarse con un logro.

Son horas diferentes las que comenzó a transitar Central en esta previa. Después de muchos años de padecimiento, de convivir con las necesidades elementales insatisfechas, los canallas se alejaron del tiempo de dolor para convivir con esta sensación de desafíos superadores. Transcurrieron diez años para que los hinchas auriazules volvieran a ilusionarse con un logro. Desde el 2004, cuando jugó por octavos de final de la Libertadores también con Russo como DT (en el 2006 disputó la fase de grupos con Astrada). En este 2014 participó en la Sudamericana y ahora se prepara para disputar la semifinal de una Copa Argentina que en caso de ganarla lo devolverá al torneo continental más importante. Todo producto de una campaña que dejó atrás el ocaso institucional y deportivo de una década perdida, de la que ojalá hayan aprendido los actuales y futuros directivos.

Este presente de desafíos renovados fue elaborado por este plantel con su cuerpo técnico. Destacado ayer por lo hecho. Cuestionado hoy por lo que no hace. Por la lógica que impone la dinámica del fútbol. Es que el presente lo encuentra sin el juego pretendido ni la regularidad buscada. Configurando un semestre futbolísticamente precario, con un torneo para archivar en el debe y una lógica eliminación en la Sudamericana a manos de Boca. Y al que intentará compensar con el progreso en esta Copa Argentina. La que también transitó con dificultades, pero en la que avanzó con voluntad y amor propio.

El Canalla mañana estará en San Juan para jugar la semifinal de este trofeo nacional al que todos miran al principio con cierto desdén, pero que luego convoca la atención de todos porque es el pasaporte para el torneo internacional de mayor jerarquía. Y en este derrotero el equipo de Russo chocará con Argentinos Juniors, aunque el mayor adversario que tiene Central es Central. El más difícil de los rivales.

Tras el empate con Vélez el viernes, el técnico auriazul se puso como consigna laboral tratar de lograr que su equipo obtenga de una buena vez el juego externo que necesita para ser profundo y contundente. "Si no logramos jugar por afuera se nos hace muy cuesta arriba", se lo escuchó decir al conductor mientras ensaya variantes tanto por derecha como por izquierda. En este sentido será clave que Jonás Aguirre no corra más que la pelota (ante Vélez dejó atrás el balón en su afán por acelerar en tres ocasiones) como así que Becker entienda que la libertad otorgada es para que muestre su gama de recursos y no para que se ausente del trámite.

En materia ofensiva la vuelta de Niell asoma como una solución a esa falta de contundencia y profundidad que padece Central, que muchas veces avanza en la cancha pero no ataca. Después Valencia y/o Abreu será una cuestión del DT, aunque el uruguayo arrastra una dificultad física, y de esto dependerá su presencia.

Independientemente de la presencia o no de Juan Román Riquelme (el Lobo Ledesma ya está descartado), Russo y Gottardi pusieron en valor el requerimiento de no hacer infracciones cerca del área de Caranta, al tiempo que insistieron con la indispensable concentración en las jugadas con pelota parada, tanto en defensa como en ataque.

Central depende de Central. Y aunque parezca contradictorio o ambiguo, aquí reside la debilidad y la fortaleza del conjunto canalla. Si logra superarse, será finalista.

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