El Mundo
Miércoles 26 de Octubre de 2016

Adiós a Jorge Batlle, ex presidente y figura singular de la política uruguaya

El líder colorado se había accidentado durante un acto político en el interior. Tenía 88 años; fue jefe de Estado entre 2000 y 2005.

El presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, despidió los restos del ex presidente Jorge Batlle, a quien calificó como "uno de los hombres más inteligentes" que conoció. "Venimos a despedirlo con enorme respeto y con un sentimiento de dolor real que parte de lo más profundo de nuestro ser", agregó. Batlle falleció la noche del lunes luego de agonizar desde el 14 de octubre, cuando sufrió un golpe en la cabeza. Tenía 88 años. A las palabras de homenaje del presidente se sumaron los ex presidentes Julio María Sanguinetti y José Mujica. Batlle fue líder del Partido Colorado y, junto con Sanguinetti, uno de los dos últimos presidentes que dio ese partido al Uruguay.

Vázquez acudió al Congreso, donde fueron velados los restos del político. Batlle "ha sido un político importantísimo e influyente en la historia de nuestro país. Marcó toda una época. Un hombre convencido de sus ideas. Fue un provocador del pensamiento" afirmó el presidente socialista. "Más allá de los acuerdos o discrepancias marcaba distancias muy definidas en cada una de sus expresiones. Fue un político de élite, de estirpe, de fuste, y así honró y vivió su vida hasta el ultimo día".

Jorge Batlle hubiera cumplido ayer 89 años, pero murió horas antes en una clínica de Montevideo, diez días después de haber recibido un fuerte golpe en la cabeza al caerse mientras desarrollaba una actividad política en la ciudad de Tacuarembó.

Dirigentes políticos de todos los sectores reconocieron la importancia de Batlle como protagonista de la vida política de Uruguay desde mediados del siglo pasado. Batlle gobernó Uruguay entre 2000 y 2005 y tuvo que enfrentarse a la profunda crisis financiera internacional que estalló en 2002. En 2005, con la economía ya enderezada, entregó el poder al primer presidente del Frente Amplio: Tabaré Vázquez, quien asumía la presidencia por primera vez.

Jorge Batlle era hijo del ex presidente Luis Batlle Berres y sobrino nieto del histórico presidente "colorado" José Batlle y Ordoñez y bisnieto de Lorenzo Batlle. La experiencia de su padre Luis Batlle Berres, presidente entre 1947 y 1951 y luego miembro de un gobierno colegiado entre 1955-1959, marcó la vida de Batlle, quien fue además periodista. Como informador, trabajó en el diario político "Acción". En 1972 fue detenido por la dictadura militar por sus denuncias en ese medio.

En el plano personal, también tuvo una vida agitada. En 1957 se casó con Noemí Lamuraglia, una argentina exiliada desde tiempos de Perón. Su segunda esposa, Mercedes Menafra, contó que Batlle llegó una hora tarde a la primera cita, en 1987. "Cuando me casé (en 1989), mi suegra me advirtió que debía tener mucha paciencia, porque Jorge es un niño grande", contó Menafra, quien ayer estuvo largas horas junto al ataúd de su esposo en el palacio del Congreso, en Montevideo.

Mujica. El ex presidente José "Pepe" Mujica llegó al Congreso a despedir a su adversario político y dijo las que tal vez fueron las palabras más sentidas sobre Batlle. "Es hermoso se fue militando, me gustaría irme de forma parecida", dijo el viejo luchador tupamaro. "Nos hemos peleado muchísimo, toda la vida, y si tuviéramos dos vidas seguiríamos peleando, pero sin odio", declaró el ex presidente del Frente Amplio en el velorio de Batlle. Con su muerte, "se nos va un pedazo de historia del siglo XX. Se nos va la imagen de un luchador. Hay gente que cree que la política es una profesión. Pero para algunos, entre los que estaba Jorge Batlle, la política es una pasión creadora a la cual no se puede renunciar mientras estamos vivos". Mujica apuntó que "le damos despedida a un luchador por sus ideas y suscribimos entre todos una peculiaridad del Uruguay, porque por aquí (por el velorio en el Congreso) han pasado y van a pasar todos los sectores, gente de todos los partidos. Y estas actitudes nos dignifican". Es que "atrincherados cada cual en sus reflejos y convicciones tenemos que rendir honor a aquellos que pusieron toda su existencia en el acierto y el error para ayudar a la marcha del país". Sobre las críticas que recibía la figura de Batlle, Mujica comentó: "No es hora de balance, el balance que lo hagan los historiadores. Es hora de homenaje". Mujica terminó diciendo que "nadie elige cómo muere", pero Batlle "cayó militando. Esto es un símbolo. Me gustaría irme en forma parecida". Batlle se descompuso durante un acto partidario y no se recuperó.

Sanguinetti. El ex presidente Sanguinetti, correligionario e incontables veces adversario interno en el Partido Colorado, lo describió detalladamente en un artículo de prensa publicado ayer en Montevideo. Destacó la fortaleza de Batlle durante su convulsionada presidencia (2000-2005). "Disputó cuatro veces la presidencia sin éxito y en su quinta oportunidad la alcanzó. Tuvo entonces que soportar el drama de una crisis económica que vino de afuera y que enfrentó con profundo sentido de responsabilidad, evitando el default en que había caído la Argentina", recordó. "Los que muchos entonces no entendieron, o no quisieron entender, reconocen hoy que el honrado gobierno que presidió preservó al país de una larga agonía, al punto que, un año después el país estaba creciendo nuevamente. Y así lo entregó, en paz y libertad, a un presidente de otro partido". Ese presidente era Tabaré Vázquez, a quien ayer, en su segunda presidencia, le tocó despedir a Batlle. Una perfecta parábola del espíritu de diálogo y respeto del otro que es la marca registrada de Uruguay.

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