Escenario
Miércoles 20 de Julio de 2016

Adiós a Carlos Gorostiza, figura fundamental del teatro argentino

El dramaturgo falleció ayer a los 96 años. Fue uno de los impulsores de Teatro Abierto, en 1981, y escribió obras esenciales.

El dramaturgo, novelista y director teatral Carlos Gorostiza, de inmensa trayectoria y nombre fundamental de la escena argentina, falleció ayer en Buenos Aires a los 96 años. Sus restos fueron velados en el Teatro Nacional Cervantes, comunicó el ministro de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto.

"Goro", como le gustaba ser llamado, era un fenómeno a varias puntas: escribió la obra "El puente", que estrenó como director en 1949, más de una década antes de la aparición de la Generación del 60, con la que convivió cómodamente, participó con sus mejores energías en Teatro Abierto y, pasados los 90 y gracias a su gusto por la natación y otros deportes, en sus últimos años lucía una estampa envidiable.

Hermano mayor de la actriz Analía Gadé -Ana María Gorostiza en los documentos-, en las últimas semanas iba a ser homenajeado en el Teatro Nacional Cervantes por su extensa vinculación con el complejo, pero las dos veces que se programó hubo que suspender por problemas de salud.

Hombre querido y respetado por las nuevas generaciones, fue autor de obras emblemáticas de la escena nacional, como "El pan de la locura" -estrenada bajo su propia dirección en 1958-, "Los prójimos", la ajedricística "Los hermanos queridos", "El acompañamiento", "Hay que apagar el fuego", "Aeroplanos", "El lugar", "El patio de atrás" y "¿A qué jugamos?", obras que suelen volver a los escenarios con mucha frecuencia, hasta la última, una comedia deliciosa titulada "Distracciones" (2015), vista en el Cervantes con dirección de Mariana Gióvine e incomprendida por alguna parte de la crítica.

Había nacido en el barrio de Palermo el 7 de junio de 1920, en el seno de una familia vasca, desde su más tierna juventud cultivó la poesía y se cautivó con el teatro de títeres, para el que escribió numerosos títulos breves que luego fueron editados.

A principios de la década de 1940 fue actor en el viejo teatro La Máscara, fundado por Elías Castelnuovo, Ricardo Passano padre, Alvaro Yunque, un grupo independiente de fuertes principios ideológicos que tuvo sus sedes en Moreno 1033 y luego en Maipú 28, y allí bebió elementos que nutrieron sus textos posteriores.

Su teatro nunca fue partidario ni cayó en el panfleto, sino que de acuerdo a las palabras del francés Romain Rolland entendió que "el teatro es la expresión imperiosa de una sociedad nueva, su voz y su pensamiento (...) Se trata de fundar un arte nuevo para un mundo nuevo".

Allí estrenó como autor y director "El puente" en 1949, que luego de su inusual éxito inicial fue representada muchas veces por otros elencos y está considerada un título bisagra que inaugura la moderna escena argentina.

Prohibido durante los años de la última dictadura, fue el de mayor edad entre los propulsores de Teatro Abierto en 1981, junto a Osvaldo Dragún, Roberto Cossa, Carlos Somigliana, Ricardo Halac y otros, y durante el gobierno democrático de Raúl Alfonsín, en 1984, fue nombrado secretario de Cultura de la Nación.

Fue profesor de dramaturgia en la entonces Escuela Nacional de Arte Dramático de Buenos Aires, estrenó "Los incendiarios", del suizo Max Frisch, en el teatro San Telmo, que años más tarde fue destruido por el fuego.

En 1966 creó y dictó seminarios en universidades estadounidenses y en la Universidad de Indiana puso en escena "Los prójimos", la misma obra que, entre otras, dirigió en México DF. También escribió y dirigió unitarios para TV -"Testimonios de hoy. Autores argentinos", "El reloj de Baltasar", hasta que en 1976 fue prohibido por la llegada de los militares y de nada le sirvieron su trayectoria y los premios obtenidos.

Hacia 1986 comenzó a publicar novelas -"Los cuartos oscuros", "El basural", "La buena gente", "La tierra inquieta", los relatos de "Cuerpos presentes" y los poemas juveniles "De guerras y de amores" (1940-1945)-. En 2011 reapareció nuevamente como dramaturgo con "Vuelo a Capistrano" y "El aire del río".

A lo largo de su carrera recibió dos Martín Fierro, el Konex de Platino y el de Trayectoria, los premios Nacionales y Municipales de teatro y novela, Planeta, Argentores, Florencio Sánchez, ACE, María Guerrero, Prensario, Meridiano de Plata, Ateneo del Rotary Club, el Mérito Teatral del gobierno venezolano y además fue nombrado Comendador de las Artes y las Letras, en Francia.

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