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Lunes 03 de Marzo de 2008

Acuso recibo

Una columnista "vecina" abarrotó su espacio semanal con preguntas tecnológicas dirigidas a mi persona. Se trata de Laura Vilche, y aprovecho para recomendar su lectura (por si necesita un poco de publicidad). Al encontrarme en tan privilegiada posición (en la home del diario aparece arriba mío) me veo en la obligación de responderle.

Una columnista "vecina" abarrotó su espacio semanal con preguntas tecnológicas dirigidas a mi persona. Se trata de Laura Vilche, y aprovecho para recomendar su lectura (por si necesita un poco de publicidad). Al encontrarme en tan privilegiada posición (en la home del diario aparece arriba mío) me veo en la obligación de responderle.

Dice que tiene problemas de todo tipo con internet, que su impaciencia parece incompatible con su ancho de banda, que los mails se le disparan hacia la ciberestratósfera por voluntad propia, que le molestan ciertas costumbres de la Generación 2.0, que las cadenas de mail son insoportables... Vamos de a poco.

Su conexión a internet, según explica, es muy lenta. Tanto que mientras espera que cargue una página se ve tentada de poner un disco, cantar, ducharse o tomar un Rivotril. Quienes sufrimos aquél prehistórico módem de 28 kps aprendimos que internet es sinónimo de paciencia. En alguna época, una foto en un tamaño decente podía demorar varios minutos en cargar, hasta el punto en que dudábamos si la espera valía la pena. Hasta mirar páginas porno se convertía en una empresa tediosa. La velocidad que alcanza hoy la banda ancha representa algo así como pasar de manejar un Fitito a pilotear un transbordador espacial. Los que tuvimos ese entrenamiento seguimos deslumbrados por los estándares de nuestros días. Eso quiere decir que sí, Laura, tu conexión es una tortuga. Tenés dos opciones: te duchás diez veces por día o te pasás a ADSL.

Ella también sostiene que, en ciertas oportunidades, los mails salen eyectados por motu proprio, que sin mediar orden alguna deciden autoenviarse, y hasta se pregunta si no será que cuando "a estas miserables máquinas no les gusta lo que escribimos lo deshechan". Un viejo periodista de este diario afirma que eso de que a veces se cae el sistema es una mentira piadosa y que en realidad las computadoras, mucho más inteligentes que nosotros, también tienen un límite de tolerancia. El utiliza el término "asco", pero creo que exagera.

Cito textualmente a Vilche: "¿Me podés decir por qué se instaló la costumbre de decir algo pretendidamente jocoso en un mail y rematar con un “ja ja” o "je je"? ¿No es de imbéciles?". Primero, quizás debieras replantearte tu círculo íntimo, al menos crear un par de filtros en tu casilla de mail. Hablando en serio, el correo electrónico y el chat tienen un impedimento que quizás en algunos cuantos años encuentre una solución, pero por el momento no existe forma de acompañar la palabra escrita con la comunicación gestual. Por ejemplo, si en una conversación cara a cara te digo que ese nuevo peinado es el peor que te he conocido, y agrego el gesto adecuado, ambos habremos entendido que se trata de un chiste. Para zanjar esta limitación que existe en internet se inventaron los llamados emoticonos (smileys, en inglés) que representan una cara humana y expresan una emoción. Así, el emoticono :) es el equivalente a una sonrisa (sólo hay que inclinar la cabeza hacia la izquierda y ahí estará el tipito sonriente) y quiere decir que no hay que tomar en serio lo que haya escrito antes. Hay quienes prefieren un "ja ja" para hacerle saber al que recibe el mensaje que en ese momento se estaban riendo. Es decir, no seas tan mala onda.

En cuanto a las cadenas de mail, sí, son un buen negocio. Algunos promueven inocentemente el jueguito, pero la mayoría de las veces tienen un objetivo concreto: obtener una lista de direcciones de correo electrónico válidas. Así como hay una guía telefónica, no existe una guía de mails. Quienes dedican su tiempo a disparar odiosa e indiscriminadamente correo basura (spam) necesitan tu dirección para enviar los mensajes con publicidad. Entonces, llega a tu casilla un mail que dice: "Van a cerrar Messenger, mandale este correo a todos tus amigos", o "Greenpeace va a salvar un pingüino empetrolado por cada persona que reenvíe este mail". Ni Messenger va a desaparecer ni los pobres pingüinitos se van a morir porque vos no te unas a la cadena, simplemente hay alguien que (utilizando el nombre de Greenpeace, Hotmail o incluso García Márquez) está recolectando direcciones electrónicas para vendérselas a un tercero que cree que el spam es buena publicidad. Acordate la próxima vez que preguntes: ¿cómo consiguieron los de "enlarge your penis" mi dirección de mail? Fuiste vos quien se las mandó.

Espero haber sido útil. Y que por un buen rato no molestes más con preguntas, je je ;)

 

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