Policiales
Viernes 05 de Agosto de 2016

Acusan a dos comisarios por liderar un oscuro operativo en una chacra

José Brunelli, ex jefe de la 5ª; y José Cabral, ex jefe de Orden Público, debieron dar explicaciones de lo ocurrido en abril de 2013.

Dos comisarios que dirigieron el cuestionado operativo en la "narcochacra" de Alvear se sentaron ayer a dar explicaciones ante una jueza que los acusó de comandar un allanamiento ilegal, incumplir sus deberes y encubrir delitos, a más de tres años de aquella requisa en la que se hallaron 18 kilos de droga que habrían sido plantados en el pozo séptico de un chiquero. La tardía indagatoria llegó después del juicio federal que el año pasado puso en foco las anomalías policiales y terminó con la absolución de los cuatro detenidos en la granja. Locuaces y "distendidos", los policías hablaron por horas sobre cuál fue su rol en el operativo. En dos semanas será el turno de otros dos responsables.

El sonado allanamiento fue el 4 de abril de 2013 en una chacra propiedad de Diego Cuello, actualmente preso por tráfico de drogas junto a integrantes de la banda de Los Monos. Con una orden del entonces juez de Instrucción Juan Carlos Vienna una numerosa comitiva policial llegó buscando electrodomésticos robados a un local de Calatayud. Sin embargo encontraron 18 kilos de droga (marihuana y cocaína) escondidos en un chiquero y varias armas de fuego.

En la chacra, ubicada en el Camino a Cargill, unos 6 kilómetros al este de la autopista a Buenos Aires, fueron detenidos Cuello, su esposa, el casero, un empleado y otro hombre que no se presentó al juicio oral en el que todos fueron absueltos. Con ellos también fue apresado Miguel Angel "Japo" Saboldi, quien murió días después junto a otros dos internos en un incendio provocado en la alcaidía de Jefatura.

Muy tranquilos. Los dos policías indagados ayer ya habían declarado como testigos en el juicio federal por narcotráfico. Se trata del comisario José María Brunelli, quien era jefe de la comisaría 5ª, y del ex titular de Orden Público, José Hugo Cabral, ya jubilado. "Explicaron muy detalladamente cómo fue todo el procedimiento, lo que le va a permitir al juzgado tomar conocimiento cabal de lo que está imputando. Brindaron un diagrama de cómo se organizó el operativo y cómo operaron ellos. Después quedará en manos de la jueza determinar qué pasó", precisó el abogado de los policías, José Luis Giacometti.

El abogado indicó que los jefes policiales (ambos en libertad) declararon "muy cómodos, tranquilos y explicaron todo en detalle porque no tienen nada que ocultar". Y dijeron haber actuado por orden del juez Vienna. El primero en hablar fue Brunelli, quien se explayó durante tres horas. "Prendió el ventilador", graficó una fuente de la causa, aunque sus dichos no se dieron a conocer. Le siguió Cabral y para el 17 de agosto están citados a indagatoria sus pares Claudio Peralta, quien era inspector en la zona de la chacra, y Jorge Alvarez, del Cuerpo Guardia de Infantería.

Bingo, bolsa. Las anomalías del operativo quedaron registradas en una filmación. La más grosera es la sustracción del interior de la casa de campo de una bolsa de consorcio negra, de contenido ignorado. Ante la cámara, un policía la retira de una mesa al grito de "bueno, bingo, efeté" y la lleva a su auto. Según lo divulgado en el juicio, es un empleado de la 5ª de apellido B. que fue al lugar en su Chrysler gris. Según sus dueños, la bolsa contenía euros.

Por estas cuestiones la fiscalía ahora a cargo de María Alejandra Rodríguez, pidió cuatro veces que se investigaran las irregularidades y se indagara a los jefes policiales. También lo reclamó la Cámara Penal. Pero en el pasaje del viejo al nuevo sistema penal todo se demoró y recién se concreta ahora, tras el juicio federal que volvió a agitar el caso.

En una imputación redactada en dos carillas, los funcionarios fueron acusados de allanamiento ilegal, falsificación ideológica de documento público, encubrimiento agravado e incumplimiento de los deberes de funcionario público. Todo eso en el marco de "un plan ideado en forma conjunta con funcionarios policiales de mayor jerarquía". Les reprocharon haber obtenido la orden de allanamiento mediante un "requerimiento ardidoso". Es que la requisa a la chacra se motivó en un informe de inteligencia de tres empleados de Orden Público que aludía al desvío de camiones de piratería del asfalto a la chacra de "Cuellito" en Alvear. Según la acusación, eso fue engañoso y "a sabiendas de que ese inmueble carecía de interés para la investigación" del robo a Calatayud.

Cosas mal hechas. A los policías les endilgaron seis anomalías concretas del operativo que surgen de la filmación y del acta. A saber: un desordenado despliegue de policías en todo el predio sin advertirse el rol de cada uno, inadecuada documentación fílmica, inadecuado resguardo de los elementos probatorios, inapropiado comportamiento de los efectivos que comen o se ríen en plena requisa, la citación de un solo testigo que no alcanzó a percibir todo lo ocurrido y, por último, la sustracción de la bolsa al grito de "bueno... ¡bingo!". Esto no consta en el acta, es decir que la bolsa "se ocultó o se hizo desaparecer".

Los dos policías ya tuvieron que dar explicaciones como testigos en el juicio federal del año pasado. Citado en la primera audiencia, Brunelli explicó que su intervención consistió en tomarles declaración a vecinos del depósito de Calatayud y pedir la lista de bienes robados al dueño, algo que tardó "cerca de una semana" en obtener. Pese a esa carencia solicitó una orden de allanamiento al día siguiente. Según dijo, lo hizo a pedido de Cabral y en razón del informe de inteligencia que ligaba a Cuello con actos de piratería.

Contó que los uniformados fueron desde la Jefatura y que ya en la zona rural equivocaron el camino y debieron cambiar de rumbo por angostos senderos hasta llegar al predio con una formación distinta de la planeada. Dijo que ingresó a la chacra 20 minutos después que el resto porque se quedó custodiando a los detenidos. Sobre la bolsa dijo que recién se enteró cuando tuvo trascendencia mediática y él ya no era jefe de la seccional 5ª.

El turno de Cabral llegó en la última jornada, antes de que el Tribunal absolviera a los implicados porque el fiscal desistió de acusar (ver aparte). Cabral, por entonces jefe de la Unidad Regional VI de Villa Constitución, se despegó al afirmar que el procedimiento estaba a cargo del inspector Claudio Peralta. A quien, sin embargo, admitió haber notificado del operativo cuando la comitiva de patrulleros se dirigía al lugar.

Según refirió este diario, en aquella audiencia Cabral brindó un testimonio poco fluído, con lagunas y faltas de respuestas por "fallas de memoria". Tampoco dio precisiones sobre los datos que motivaron la requisa. Y sobre el informe que apuntaba a Cuello adujo que días antes habían robado un camión con electrodomésticos que se halló cerca de la chacra.

Cabral sostuvo que el operativo se organizó en Jefatura y que, ya en el lugar, él se ocupó de controlar el perímetro. Señaló que a su llegada sus colegas ya habían hallado el dinero y las armas y no pudo recordar quién le informó, más tarde, del hallazgo de la droga. Pero al exhibirle el video, el fiscal Adolfo Villate le hizo notar que se lo ve, en el minuto 50, de pie junto a la cámara séptica donde se incautó la droga.

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